Cádiz

Cádiz y los organizadores se enfrentan a un gran reto

  • La capital gaditana es la ciudad más pequeña que ha albergado jamás una Cumbre con sus luces y sus sombras

Un mes para la guinda de los fastos del Bicentenario de la Constitución. La Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado viene con buenos presagios en lo que a asistencia se refiere. Con 30 días por delante ya está confirmada la presencia de todos los líderes salvo el de Paraguay, que no tendrá representación en la Cumbre por el problema político que sufre tras la destitución de Fernando Lugo; la duda de Venezuela con Hugo Chávez; y la más que probable ausencia del presidente cubano Raúl Castro.

La presencia de los principales líderes es muy importante después del fracaso que supuso la anterior cumbre en Ásunción (Paraguay), donde faltaron 11 de los 23 presidentes y donde se empezó a debatir la posibilidad de que las cumbres se celebren cada dos años.

Ya han pasado casi cinco años desde que Cádiz fuera nombrada en Santiago de Chile sede de la XXII Cumbre. Fue aquella tarde del famoso "¿Por qué no te callas?" que el Rey lanzó a Hugo Chávez cuando éste estuvo atacando al ya expresidente del Gobierno español, José María Aznar.

Cádiz supone un reto para la organización de la Cumbre porque ninguna ciudad de las dimensiones de la capital gaditana ha acogido un evento de estas características. Nada más hay que ver que su antecesora fue Asunción, la capital paraguaya, con más de medio millón de habitantes y una población metropolitana que supera los 2,5 millones y un término municipal con 117 kilómetros cuadrados. Cádiz no llega a los 125.000 habitantes y tiene poco más de 10 kilómetros cuadrados.

Su sucesora será Panamá, capital del país con el mismo nombre. Esta tiene más de 800.000 residentes y con el área metropolitana llega a los dos millones. Esto a niveles organizativos ha traído algunos inconvenientes, como ha sido la dispersión por la Bahía a la hora de alojar a todos los líderes y sus delegaciones, pero a nivel de seguridad la convierte en una ciudad mucho más manejable.

La Cumbre va a suponer un impacto casi mundial para Cádiz, o por lo menos a nivel de toda la comunidad iberoamericana. a lo largo del año ha habido multitud de congresos y encuentros en la capital gaditana que de alguna manera cada uno de los participantes se han convertido después en embajadores de la ciudad si han quedado satisfechos con la misma.

En la Cumbre la repercusión es más exterior ya que el actual formato es muy limitado y el tiempo está casi cronometrado. Además, con las medidas de seguridad que habrá tampoco habrá demasiado espacio para la improvisación. En poco más de un día se inaugura, se debate y se clausura. Pero el impacto mediático que tiene la ciudad no está pagado con la presencia de más de 1.000 periodistas de todos los países participantes y de otros europeos en Cádiz.

La avanzada ya pudo ver la pasada semana cuáles son las virtudes que tiene la capital gaditana y sobre todo pudieron entender más de cerca el simbolismo que tiene la celebración de la Cumbre en Cádiz, ya que esta ciudad vio nacer la primera Constitución española hecha por diputados de los dos lados del Atlántico.

La Cumbre Iberoamericana tendrá como aperitivo el encuentro sectorial de todos los ministros de Asuntos Exteriores, que tendrá lugar el 16 de noviembre por la mañana. Posteriormente, ya por la tarde, se hará la foto de familia en el Oratorio y después se hará la inauguración oficial de la Cumbre en el Gran Teatro Falla. Por su parte, todos los encuentros de los líderes, las reuniones de trabajo y la clausura tendrá lugar en el Palacio de Congresos, donde también estará el centro de prensa.

Una de las grandes novedades que traerá la Cumbre es la apertura provisional durante esos dos días de la estación vieja de 1905 como lugar de hostelería para las delegaciones y los periodistas. Esta estación está rehabilitada pero aún no se le ha dado ningún uso.

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