Cádiz| La crisis del coronavirus SoloSurf trabaja en el diseño de una actividad acuática terapéutica en domicilio

  • Durante la actual situación de estado de alarma por el Covid-19, la asociación mantiene un programa de refuerzo activo en nueve hogares para un total de quince usuarios

Dos hermanos que participan en la actividad en sus casas.

Dos hermanos que participan en la actividad en sus casas.

La Asociación SoloSurf está trabajando en el diseño de un programa consistente en una actividad acuática terapéutica en domicilio con el propósito de ponerlo en marcha, en un principio, para los meses que van entre mayo y agosto. Dicho proyecto surge como consecuencia de la actual situación social generada a consecuencia del Covid-19 y con intención de dar respuesta a las familias con hijos con necesidades educativas y de ocio especiales que venían participando en los programas de SoloSurf en piscina y playa.  

Ante la imposibilidad de llevar a cabo dichas actividades y ante la incertidumbre del futuro inmediato, en lo que a normalización general de la situación se refiere, la dirección técnica de la asociación de ocio y terapia acuática está planteando distintas soluciones de manera que las familias usuarias puedan seguir manteniendo un servicio acorde con sus necesidades y circunscrito a las limitaciones establecidas por las autoridades sanitarias y gubernativas. 

Dicho programa está fundamentado en tres objetivos principalmente, como son la continuidad de la actividad para los usuarios que ya venían participando en los programas de SoloSurf; la preparación del nuevo equipo de trabajo de cara a un posible retorno a la playa cuando las circunstancias lo permitan, con un entrenamiento a domicilio tanto de familiares como de usuarios; y, ya como consecuencia y fin último, el establecimiento de un nuevo servicio por parte de la asociación, que de esta forma ampliaría su oferta no ya de cara a estos momentos en sí a causa del Covid-19 sino para afrontar situaciones parecidas que en un futuro pudieran producirse. 

En cualquier caso, el nuevo programa, que en estos momentos se encuentra en fase de diseño y proyección, cuenta con la gran novedad de la involucración de los padres de los usuarios como parte fundamental de la actividad, y para ello el equipo técnico elabora una serie de herramientas que deben servir para garantizar su éxito.

Uno de los menores que participan en esta actividad Uno de los menores que participan en esta actividad

Uno de los menores que participan en esta actividad

Si uno de los hechos que avala la trayectoria de SoloSurf es el tratarse de una actividad pionera a nivel mundial -pues tan solo existe una referencia previa como experiencia particular- en lo que concierne a llevar la práctica del surf a personas, fundamentalmente menores de edad con diversidad funcional, en esta ocasión la entidad vuelve a dar un giro de tuerca a la actividad que abandera y que, como señala su propio director estratégico, Jesús Borrego, "a priori cualquiera puede pensar que es una locura, pues se trata de preparar a un menor con diversidad funcional desde su propia casa para afrontar el aprendizaje y la práctica del surf con un fin a la vez de ocio y terapéutico". 

Pero lo cierto es que todo ha surgido a raíz de la puesta en marcha de una serie de planes de actuación una vez que se estableció el estado de alarma y ante la necesidad de dotar a las familias de los usuarios de herramientas adecuadas de manera que SoloSurf estuviera presente de alguna manera mientras durase el período de confinamiento

Así, se dispuso a las familias que pudieran estar interesadas de una serie de medidas tales como una escuela de padres, mecanismos de apoyo a las familias y un plan de refuerzo pasivo en casa. Si bien, ha sido otro programa, el de refuerzo activo en domicilio, el que en pocas semanas ha arrojado resultados propiciando nuevos planteamientos dado el grado de satisfacción no solo del equipo técnico sino también de las propias familias que se han acogido al mismo. 

En estos momentos, SoloSurf está llevando dicho programa funcional a nueve domicilios, con un total de quince usuarios: once menores de edades comprendidas entre tres y diez años, y un usuario mayor de edad, todos ellos con diversidad funcional -la mayoría con trastorno del espectro autista-, y tres menores de edad hermanos de afectados con los que se lleva a cabo trabajos de cohesión familiar.

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