Eugenio Belgrano · director de las cueva-catacumbas del beaterio

"Cádiz es una ciudad que no valora al empresario"

  • "Si un joven de 28 años con un presupuesto mínimo ha podido hacerlo, ¿qué puede hacer una administración?", se pregunta.

EL patrimonio de una ciudad la hace atractiva para el visitante. Eugenio Belgrano se afana en explicar lo que esconde el subsuelo de Cádiz a las personas que contemplan las Cueva-catacumbas del Beaterio, el inicio de un proyecto que pretende descubrir en el futuro lo que tenemos bajo nuestros pies.

-- ¿Cómo nace su curiosidad de conocer el subsuelo de Cádiz?

- Lo del subsuelo me llamó siempre la atención. Nací para ello. Recuerdo que de pequeño veía a una persona bajando para trabajar en las alcantarillas y yo tenía que mirar lo que había abajo. Mi madre trabajaba en el oratorio de San Felipe Neri y yo jugaba en la cripta. Yo estaría ahí en segundo o tercero de Primaria y un niño normal se cagaría de miedo. Yo estaba ahí abajo en mi salsa.

-¿Era de los que se metía en las cuevas de María Moco?

-Cuando ya tenía más libertad, a los 11 o 12 años, y mi madre empezaba a dejarme ir a la plazoleta con los amigos, encontramos la historia de la Punta de la Vaca. En Bahía Blanca levantamos una alcantarilla que bajaba a un túnel y daba a un bosque. Ahí montamos una cabaña y entrábamos todos los días hasta los 18 años. La cabaña todavía existe.

- De esa inquietud nace el planteamiento de tomarse la espeleología de manera profesional. ¿En qué momento decide dedicarse a esto?

-Cuando creé la página web en 2011, empecé a hablar de todo lo que habíamos hecho. Entonces, las personas me hacían muchas preguntas que hasta ese día no tenían respuesta. Fue cuando me tuve que empezar a formar para poder dar esas respuestas: de dónde estábamos entrando, quién lo construye, cuándo, para qué. Empezamos a formarnos como hobby. Ya después vi que había tanta demanda que siempre he intentado reunirme con el Ayuntamiento con la idea de que esto se explotara hasta que vi que de manera pública no se estaba haciendo, por lo que me lancé.

-¿En qué momento cree que han empezado a tomarle en serio?

-Yo creo que todavía no nos toman en serio. Cádiz es una ciudad que no valora al empresario. Si alguien tiene algo, se lo quieren quitar. Yo siempre digo que Cádiz ha perdido su espíritu fenicio, de dar a conocer la ciudad al mundo entero, de ayudarse el uno al otro.

-¿El libro del Pozo de la Jara ha sido un punto de inflexión para que la gente le conociera?

-Fue un antes y un después porque encontramos algo que nadie nos podía discutir y que nadie sabía que eso existía ahí porque estaba mal ubicado. Es cuando empieza a ver la gente que estamos encontrando cosas interesantes. Pero, aun así, si existiera en otra ciudad lo que nosotros estamos haciendo, sería otra cosa. Nos tomarían más en serio y estaríamos de la mano de cualquier organismo intentando sacar a flote a la ciudad.

-¿Cuál fue su primer proyecto serio en el subsuelo de Cádiz?

-Lo primero fue las contraminas de las Puertas de Tierra. Pero ya es todo, cada sitio es un proyecto. No es decir que voy a entrar y entro, es un trabajo de investigación de años. Además, es conseguir el permiso para que te dejen entrar. La primera pregunta que te hacen es "¿tú quién eres para entrar aquí?". Es conseguir que ese propietario, ya sea privado, iglesia o público, te deje entrar porque tienes esa curiosidad de entrar en un camino subterráneo y tomar una foto porque estás haciendo un catálogo de esos caminos subterráneos.

-¿Se imaginó alguna vez que el tema de la espeleología iba a desembocar en la apertura de las Cuevas del Beaterio?

-Si te digo la verdad, el Beaterio no lo estoy disfrutando. Como que no me valoro yo mismo lo que hemos conseguido. No me lo esperaba, pero digamos que no estoy satisfecho porque tengo que seguir. No veo que haya logrado nada.

-Su sueño es que todo el subsuelo se pueda conocer.

-Que se explore, que todo el mundo lo conozca, que se pueda entrar por túneles, que Cádiz sea un referente de la espeleología. Me veo que no he llegado a nada, que estoy en la base de la montaña. Por eso no estoy satisfecho.

--¿Cómo se mete en la apertura del Beaterio sin tener ninguna ayuda pública?

-Hemos cogido algo privado y lo hemos abierto al público. Hemos tenido la ayuda de Publicidad Jurado y hemos cogido algo que el público quería, que se estaba demandando y la Administración no se estaba dando cuenta de que era un producto atractivo. Si un joven de 28 años con un presupuesto mínimo ha podido hacerlo, ¿qué puede hacer una administración?. Es como darle una bofetada sin manos.

-¿Tiene entre manos más proyectos?

-Estamos intentando hacer más proyectos porque yo quiero que el Beaterio sea un microproyecto con la intención de crear otro microproyecto y otro microproyecto, y hacer un proyecto.

-¿Puede dar más de sí el Beaterio?

-Pues sí. Ya hemos hablado con empresas de arqueología y nos han dado su presupuesto para hacer en un futuro catas en el suelo para ver los vestigios que tenemos, que seguramente que puedan ser de la época fenicia. Queremos que pongan el suelo de cristal y que puedan excavar y puedan hacer un estudio para que cuando el visitante vaya allí no se hable sólo de 500 años, sino que puede haber 3.000 años de historia. Aparte, queremos buscar el acceso a un túnel que creemos está justo debajo del Beaterio.

-- ¿La ciudad sabe lo que tiene?

-Ya tenemos a un grupo de personas que sí se está preguntando el porqué de las cosas. Aquí lo queremos todo gratis. En todas las ciudades del mundo el patrimonio vale dinero. Aquí lo regalamos. Lo único que hay de pago es la Torre Tavira, los museos de la Iglesia y yo. Todo lo demás es gratis. Por eso tenemos una ciudad que no tiene nada de patrimonio abierto al público.

- Otro tema en el que está metido es el de la defensa del patrimonio. ¿Parece que ya no les toman por locos por el trabajo que están haciendo?

-No nos toman por locos. Muchas veces es por la envidia y los recelos de decir quiénes somos. Somos ciudadanos de Cádiz que nos preocupamos por Cádiz. No hace falta tener una carrera universitaria ni un doctorado en Antropología, Arqueología o Historia para preocuparte por tu ciudad. Algunos profesionales tienen el concepto de que eso nada más lo puede llevar cierto sector de la ciudad.

-¿Su viaje a Roma ha sido su mayor recompensa?

-A mí me ha servido mucho porque he visto cómo trabajan allí. También he visto que ellos allí tienen trabas como las tengo yo, pero allí el espeleólogo es una figura muy importante. En España es un deporte, pero un deporte que se necesita profesionalmente porque por todas las ciudades pasan caminos subterráneos. Estamos intentando que en el día de mañana se pueda ver la espeleología como una profesión.

-¿Ve que pueda haber un cambio en las administraciones respecto al patrimonio?

-Yo no quiero que la Administración regale el dinero, yo lo que quiero es que la Administración haga la ciudad atractiva a los empresarios para que vengan a invertir su dinero a Cádiz.

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