medio ambiente

El CSI de los incendios

  • La UCA lidera un trabajo para desarrollar métodos de identificación de acelerantes o activadores normalmente utilizados para provocar fuegos

Bomberos y miembros de la UCA que están participando en la investigación de los acelerantes de incendios. Bomberos y miembros de la UCA que están participando en la investigación de los acelerantes de incendios.

Bomberos y miembros de la UCA que están participando en la investigación de los acelerantes de incendios.

Los incendios forestales son cada verano una de las grandes preocupaciones por cuanto las situaciones que provoca en las regiones que los padecen y sus devastadores efectos tanto en términos ecológicos como humanos y económicos. Por eso, la Universidad de Cádiz está liderando un proyecto de investigación que busca desarrollar métodos de identificación de acelerantes o activadores utilizados para provocar incendios a través del empleo de técnicas espectroscópicas que requieran una mínima o nula preparación de la muestra y que resultan bastante efectivos.

El grupo de investigación de la UCA está coordinado por la profesora Marta Ferreiro, del departamento de Química Analítica; y con él colaboran el consorcio de Bomberos de Cádiz y de Málaga, el Servicio de Prevención y Extinción de Incendios y Salvamento del Ayuntamiento de Sevilla, el grupo Inquifor de la Universidad de Alcalá de Henares y la empresa Crimseyder Group, vinculada a la Odorología Forense con perros de seguridad.

Este estudio parte de la premisa de que la mayor parte de los incendios son causados por la actividad humana, ya sea por una negligencia o de manera intencionada; y de que en la mayoría de los casos queda sin resolver el origen de los fuegos. Por eso, teniendo en cuenta que en España hay penas de hasta veinte años de prisión por provocar un fuego, la investigación de incendios es objeto de las Ciencias Forenses y la Criminología. Y aquí es donde se sitúa la labor que está desarrollando la UCA.

En concreto, una de las técnicas que están utilizando en esta investigación es la nariz electrónica basada en el espacio de cabeza y acoplada a un detector de masas, una novedosa alternativa que es rápida, de bajo coste, fácil de manejar y que no requiere a personal especializado. Junto a ella, también se está trabajando en otras técnicas para lo que realizan simulaciones utilizando muestras de acelerantes sin degradar, adheridas a distintos tipos de superficies y materiales, muestras en agua salada y dulce (para simular vertidos en costas, ríos y océanos) y también muestras quemadas (para simular los patrones reales de incendios).

Todo esto tiene un objetivo final: identificar los acelerantes de incendio, ya sea de forma completa o mediante una clasificación dentro de algún grupo que permita obtener información sobre la responsabilidad del incendio y así colaborar con la investigación policial. Es decir, interpretar la señal obtenida y poder caracterizar la muestra que se extraiga de un incendio; de ahí que parte importante del proyecto que está desarrollando la Universidad se centre en una exhaustiva interpretación de los resultados y en el desarrollo de métodos quimiométricos que permitan convertir las huellas espectrales en información útil para poder diferenciar los distintos activadores.

De forma paralela, la coordinadora del grupo de la UCA está haciendo lo propio con otro grupo de expertos que también está usando nuevas técnicas espectroscópicas para comparar los resultados obtenidos con los métodos de referencia utilizados actualmente por los laboratorios forenses.

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