Cádiz

Astilleros confía en que los futuros equipamientos revitalicen el barrio

  • Vecinos y comerciantes esperan que la piscina, el parque o la Casa de las Artes traigan más actividad

En el barrio de Astilleros los domingos no se baja a por el periódico. Se echa uno a la calle, casi a la aventura, a buscar un quiosco. Y comprar un paquete de tabaco cualquier día de la semana es prácticamente una misión imposible para los vecinos. Estos son algunos de los problemas que adolece esta zona de la ciudad que busca en los diferentes proyectos allí pendientes (piscina, parque, Casa de las Artes...) un motivo para aferrarse a la reactivación social y, sobre todo, comercial.

En los últimos meses son varios los locales que han abierto; y varios también los que han echado la baraja. Actualmente, están cerrados en Astilleros el 33% de los locales comerciales con los que cuenta el barrio. En números, se traduce en que 15 de los 45 posibles establecimientos de la zona no están en uso. El caso más grave, o al menos llamativo, es el de la vía principal del barrio, la avenida de las Cortes, que lejos de ser la milla de oro comercial (con El Corte Inglés en frente) es la que más locales tiene cerrados. Y además con diferencia: de 17 locales que contabiliza allí este periódico, nada menos que 11 están cerrados, después de la marcha de Módena y de la sucursal de Unicaja.

A estas cifras hay que añadir también otra consideración: algunos de estos locales funcionan actualmente como oficinas, ya sea de entidades bancarias o de instituciones como la Once, que tiene en la zona dos sedes provisionales.

¿Y cómo ven la situación actual los vecinos y comerciantes del barrio de Astilleros?

Miguel Rivas, propietario del bar La Atalaya, considera que Astilleros en la actualidad "es un gueto". "No es una zona de paso; no hay más que el barrio y alguien que se acerque a El Corte Inglés. Pero poco más". Rivas destaca la apertura de diferentes tiendas en los últimos meses, pero al mismo tiempo señala las carencias que existen en la zona. "Por ejemplo, para buscar una bombilla hay que ir a El Corte Inglés. Tampoco tenemos carnicería o pescadería, y no todo el mundo está dispuesto a ir siempre a El Corte Inglés porque no todo el mundo se lo puede permitir". Pero este hostelero confía en que "si la piscina estuviera abierta o el paseo estuviera listo, o cuando hagan la Casa de las Artes, podrían echarle un cable al barrio".

La opinión de Miguel Rivas coincide con la de otros comerciantes y con la de vecinos de la zona. Como María, por ejemplo, una joven residente en Astilleros que considera que el barrio "depende ahora mismo de El Corte Inglés, pero a su vez requiere muchos servicios". "Hay muchos bancos y eso, pero eso no genera vida. Es un barrio joven, pero no tiene zona de esparcimiento para padres jóvenes y sus hijos". A su juicio, Astilleros necesita "más movimiento, mayor actividad, más restaurantes, más tiendas, más ocio".

María del Carmen Salas, que regenta el negocio familiar Ultramarinos Salas al final de la calle Segismundo Moret, opina también que el barrio "está un poco aparte". "No es de paso, pero imagino que con la piscina estará el aliciente para que venga gente, porque ahora mismo no pasa ni un alma por aquí", apunta. De hecho, afirma Salas que su tienda subsiste "de la barriada, del desavío".

José Manuel, otro vecino que lleva ya varios años residiendo en Astilleros, cree que el barrio "está mejor". Pero, eso sí, apunta que haría falta "más variedad de comercios en cuanto a primeras necesidades". "Y una superficie comercial no tan cara como El Corte Inglés, porque es doloroso que el domingo haya que ir al Portillo o a la barriada de La Paz o la avenida del Perú a comprar".

El presidente de la Asociación de Vecinos, Luis Arenal, coincide también en que la apertura de equipamientos como la Casa de las Artes es motivo para la "esperanza de que revitalice el barrio". Arenal considera que la situación comercial de la zona está en estos momentos rota, y culpa de ello al Ayuntamiento por permitir que el precio de los alquileres se haya disparado, lo que imposibilita el acceso a un local de pequeños comerciantes. Por ello, el representante vecinal afirma que el barrio "es cliente de El Corte Inglés", una 'necesidad' que él estima desproporcionada "teniendo en cuenta que ya pagamos el mismo nivel de impuestos que en el Paseo Marítimo, cuando los residentes son en su mayoría de clase media baja".

Con esta opinión generalizada de que el barrio de Astilleros es actualmente una zona residencial con poca o ninguna actividad más allá de la propia de los vecinos y que la situación del comercio no ayuda para nada a cambiar la situación, vecinos y comerciantes miran al futuro, y a los equipamientos proyectados allí, como esperanza de una mejora de la vida del barrio más joven de la ciudad.

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