Entrevista

Antonio Hidalgo: “En esta segunda oleada del covid, el daño pulmonar está siendo mayor”

  • Este médico especialista en Neumología es uno de los profesionales que atiende a los pacientes covid en el Hospital Puerta del Mar de Cádiz

  • "La evolución que estamos viendo de los casos nos está diciendo que no podemos relajarnos en absoluto", advierte

El neumólogo Antonio Hidalgo en la entrada principal del Hospital Puerta del Mar. El neumólogo Antonio Hidalgo en la entrada principal del Hospital Puerta del Mar.

El neumólogo Antonio Hidalgo en la entrada principal del Hospital Puerta del Mar. / Jesús Marín

–Recientemente se ha celebrado el Día Mundial de la Neumonía, ¿en qué consiste exactamente esta enfermedad?

–La neumonía es todo daño agudo que se produce en el pulmón. Lo más habitual es que esté causado por infecciones y, dentro de estas, lo más habitual es que sea por infecciones bacterianas. Entonces, hay dos tipos de neumonías bacterianas: típicas y atípicas. Lo más frecuente es que sean las típicas, y dentro de ellas, el agente causal más habitual es fundamentalmente el neumococo; y en pacientes que tengan algún tipo de patología pulmonar previa u otras comorbilidades, ya entran otros gérmenes más infrecuentes. Luego están las neumonías atípicas, causadas fundamentalmente por el grupo de las chlamydia y otras. Entonces, la neumonía es una patología relativamente frecuente. Es verdad que habitualmente ocurre en época de invierno, pero puede ocurrir en cualquier momento del año. Esto se debe a que nuestros pulmones son un órgano que al respirar está en contacto continuo con el exterior. Cada vez que respiramos, estamos haciendo que las partículas que hay en el ambiente entren en nuestro interior y estén en contacto con los pulmones. Eso posibilita que en cualquier momento, sobre todo los pacientes que tengan enfermedades previas o estén inmunodeprimidos, puedan desarrollar ese daño agudo provocado por esos gérmenes. 

–Si no se diagnostica precozmente, puede ser muy grave e incluso mortal, ¿no?

–Sí. De hecho, la neumonía es una de las causas más importantes de mortalidad que existen en la actualidad, junto con otras patologías, como pueden ser los infartos o los ictus. Se ha estimado que alrededor de un 10% de pacientes que ingresan en el hospital con neumonía fallecen por esta enfermedad, y ya en pacientes más graves, que requieren asistencia en UCI, se eleva a un 20 ó 25% la mortalidad. Por lo tanto, estamos hablando de una patología realmente seria, importante y que obviamente hay que tener muy en cuenta por su alta mortalidad.

–Precisamente, una de las principales complicaciones de la covid–19 es la neumonía, ¿por qué?

–El motivo realmente es un poco diferente, puesto que, como he comentado, la causa más frecuente de la neumonía es bacteriana, pero el covid es un virus. ¿Qué produce este virus? Pues este virus tiene cierta tendencia a atacar el pulmón. En este caso, lo que produce es una cascada inflamatoria que provoca daños a nivel del pulmón. Este daño pulmonar consiste en una inflamación, que suele ocurrir en ambos pulmones, y el problema es que los pulmones dañados dejan de hacer su correcta función, que es la de incorporar oxígeno al torrente sanguíneo y eliminar el dióxido de carbono. Eso implica que el paciente, al no poder conseguir oxígeno, se ahogue, tenga asfixia, bajen sus niveles de oxígeno, y es lo que provoca la gravedad de la patología y es lo que hace que los pacientes presenten un estado de insuficiencia respiratoria grave que requiera atención hospitalaria. Entonces, estamos viendo que estos pacientes tienen una sintomatología que es relativamente parecida a la neumonía, puesto que cursan con fiebre elevada, con tos, pero en este caso es seca, y luego hay otros síntomas que son más propios de esta infección, como la ageusia, que es la pérdida de la capacidad del gusto y del olfato. Son signos que aunque no son específicos, son más característicos y nos están permitiendo distinguir más este tipo de infección. 

"Aquí estamos lo más actualizados posible, y más, para que el tratamiento sea el óptimo"

–Usted atiende a los pacientes covid en el Puerta del Mar, ¿cómo los estáis tratando?

–Sí. Los neumólogos junto con el servicio de Medicina Interna hemos formado un equipo que estamos atendiendo a los pacientes con covid. Aprovecho para alabar el grandísimo trabajo que está desarrollando todo el personal del hospital para combatir esta pandemia y para tratar a los pacientes con covid. Nosotros hemos formado este equipo dado que el Servicio de Medicina Interna tiene una gran experiencia en el manejo de enfermedades infecciosas y nosotros también tenemos una gran experiencia en el manejo de patología respiratoria, por lo que hemos considerado la colaboración de ambos servicios para combatir mejor la enfermedad. Llevamos tratándola desde el mes de marzo, que es cuando surgió la pandemia. Te puedo decir que a nivel hospitalario, se están elaborando protocolos y medidas de actuación en todos los sentidos para el manejo de la neumonía por covid, en cuanto al manejo terapéutico, valoración de cada uno de los servicios implicados, necesidades tanto de ventilación o de manejo en cuidados intensivos... La gente debe saber que en todo momento estamos pendientes de todos los tratamientos, de todos los estudios y de todas las informaciones que llegan de todo el mundo en cuanto a manejo terapéutico; estamos lo más actualizados posible, y más, para que el tratamiento sea el óptimo. Fundamentalmente, la piedra angular que estamos desarrollando es la dexametasona, que es el tratamiento que se ha visto que más ha funcionado actualmente para el manejo de la enfermedad.

–¿La covid está dejando muchas secuelas respiratorias?

–La pandemia empezó en marzo pero, afortunadamente, la primera oleada en Cádiz tuvo una incidencia baja en comparación al resto de España e incluso al resto de  Andalucía o regiones muy cercana a la nuestra. No sabemos realmente el porqué de esta incidencia tan baja. Esto nos permitió que no hubiera sobrecarga de hospitalizaciones de pacientes graves y esto permitió también un buen manejo de los pacientes que ingresaron, y que la gran mayoría tuviera una buena evolución y mejoraran. De hecho, en ese sentido, hemos desarrollado una consulta que llevamos también las unidades de Medicina Interna y de Neumología, donde estamos haciendo un seguimiento de los pacientes que han estado ingresados y que estamos viendo evolutivamente su desarrollo. Entonces, de estos pacientes de la primera oleada, salvo la astenia, el cansancio, la debilidad, que poco a poco han ido recuperando, y en ocasiones una cierta dificultad respiratoria que también han ido recuperando poco a poco, estamos viendo que afortunadamente han ido muy bien. En cuanto a la segunda oleada, que empezó aproximadamente en julio–agosto, estamos viendo su desarrollo. 

–¿Y cómo está siendo la evolución de los pacientes de la segunda oleada?

–En comparación con la primera oleada, en esta ha habido un mayor número de casos, un mayor número de ingresos, un mayor número de casos graves, un mayor número de casos que han necesitado valoración en cuidados intensivos y han tenido necesidad de ventilación mecánica no invasiva y ventilación mecánica invasiva, y estamos viendo un poco cómo están evolucionando. Sí que estamos atisbando que en esta segunda oleada, probablemente porque ha habido más casos graves, el daño pulmonar está siendo mayor; hay una mayor inflamación pulmonar que ha requerido un manejo agresivo, en cuanto a tratamiento agresivo medicamentoso y de ventilación mecánica. Sigue pasando que muchos de ellos, afortunadamente, con esas medidas han conseguido mejorar, y esa inflamación está resolviéndose, pero sí que estamos viendo en algunos casos que el daño es mayor y cabe la posibilidad, aunque todavía tenemos que verlo evolutivamente, que sí que pueda provocar un daño más permanente en el pulmón. Lo que pasa es que, como ya digo, necesitamos evolutivamente más tiempo porque en la primera ola vimos menos casos con esos daños que con el tiempo se consiguió resolver y ahora digamos que todavía estamos más o menos en pleno pico de casos que estamos tratando. Sí que es verdad que ha habido más daño y se intuye que puede haber un daño que puede ser más severo, pero necesitamos más tiempo para ver evolutivamente si eso con manejo, con tratamiento y con seguimiento se consigue resolver o no. En este punto hay gente que pude preguntar por la fibrosis pulmonar, que es el daño más severo que puede ocurrir en el pulmón y el más irreversible. Lo digo porque nosotros, los neumólogos, vemos en consulta patologías que producen un daño pulmonar similar al que produce el covid, y esas enfermedades, cuando evolucionan sin respuesta al tratamiento, terminan en fibrosis pulmonar. Entonces, está por ver si esta patología tiene un mismo comportamiento, que es que hay un daño agudo y con el tiempo, si no hay respuesta, pues se produzca esta fibrosis pulmonar. Todavía  es necesario más tiempo de evolución para ver si eso ocurre. No es descartable. 

"Es importante que la gente no asuma que esta es una enfermedad solo de ancianos"

–¿Cuál es el perfil de pacientes que atendéis por covid en el hospital de Cádiz? 

–Estamos viendo que el perfil más frecuente es sobre todo personas añosas, es decir, ancianos, mayores de 65 años, con comorbilidades, problemas cardíacos y respiratorios fundamentalmente. También estamos viendo que las personas con obesidad suelen tener una evolución peor que las personas que no son obesas. Pero quiero transmitir un mensaje: si bien es verdad que el perfil fundamentalmente es de pacientes añosos, en esta segunda oleada estamos viendo gente más joven. De hecho, ha habido pacientes ingresados con 20, 25, 30, 35 años, que eso en la primera oleada apenas ocurrió. Entonces, es importante que la gente no asuma que esta es una enfermedad solo de ancianos. No es así. Sí que es verdad que hay un mayor número de ingresos de gente anciana, puesto que es la que tiene más comorbilidades, más enfermedades, y es la que si tiene el covid, desarrolla más síntomas y se complican más, pero eso no quita que sí que haya casos, y sobre todo en esta segunda oleada, de pacientes más jóvenes. Y algunos de entre 40 y 50 años que incluso ha necesitado estancia en UCI.  

–¿Qué dificultades adicionales os estáis encontrando al tratar a los pacientes con esta enfermedad?

–La principal dificultad estriba en que los pacientes empiezan a encontrarse mal en casa y tienen unos síntomas inespecíficos no muy graves. Empiezan con febrícula, con una tos seca… y mucha gente, puede ser por miedo o por no darle importancia, lo toma como si fuese un resfriado común y empieza a tratarlo en casa con medicamentos sencillos, como paracetamol; y con el paso de los días va empeorando, cada vez se va encontrando peor, ya empieza la fiebre alta, viene el ahogo y viene ya la gravedad. El problema está en que todo ese tiempo que ha pasado desde que ha empezado a encontrarse mal hasta que se agrava ha estado en su casa y no lo estamos tratando. Entonces, cuando estos pacientes llegan a al servicio hospitalario, ya la enfermedad ha evolucionado y nos encontramos situaciones graves, de insuficiencia respiratoria que requiere de oxigenoterapia e incluso muchas veces de ventilación mecánica, y esta es una enfermedad tiempodependiente, igual que lo es el ictus o el infarto, y cuanto antes se pueda atender y cuanto antes se pueda tratar, mejor evolución tendrá. Voy a aprovechar para decir que es recomendable que el paciente, sobre todo si tiene patologías previas como hipertensión, diabetes, problemas de corazón o pulmón, cuando empieza a encontrarse mal, con fiebre, tos y ahogo, no pierda el tiempo y acuda en la medida de lo posible o a su centro de salud o al servicio de Urgencias para que se investigue más sobre ese proceso y ver en la situación en la que está, porque si es el caso de un virus lo podremos tratar antes y, desde luego, la evolución será mejor. 

"Esta es una enfermedad tiempodependiente, cuanto antes se trate, mejor evolución tendrá"

–En cuanto a la evolución de la pandemia en Cádiz, parece que desde que se endurecieron las restricciones han aumentado los casos de covid.

–La sensación que tenemos es que, paradójicamente, el hecho de que la primera oleada nos fuera bien, nos ha venido mal, en el sentido de que eso ha implicado que durante el verano hubiera aquí mucho turismo, que a nivel económico para la ciudad, desde luego, ha venido muy bien. Pero eso también ha permitido mucho movimiento de muchas personas en un espacio pequeño, y eso puede ser un factor que haya podido ayudar a que aquí se haya elevado el número de casos. Otro factor que puede haber ocurrido, también paradójicamente, es que al ir bien, la gente ha tenido conciencia de que aquí había menos peligro, que la cosa era menos grave,  y entonces se ha podido relajar y poner menos medidas, usar menos mascarillas, salir más, y ese puede ser otro factor que ha podido ayudar a eso. Entonces, la evolución que estamos viendo de los casos nos está diciendo que no podemos relajarnos en absoluto, que tenemos que seguir manteniendo las medidas para reducir los contagios y tenemos que hacer un cierto sacrificio personal, porque eso está en la conciencia de cada uno. Este invierno se prevé complicado, todavía no ha empezado la gripe, que es otra patología grave que está por venir y que también produce mucha mortalidad todos los inviernos y, entonces, tenemos que tomar medidas y concienciarnos de que tenemos que afrontar este invierno para que sea lo más tranquilo posible y con menos patología posible, para que así todo pueda evolucionar mejor. 

–¿Y cómo está la situación ahora mismo en el Puerta del Mar?

–En comparación con otras áreas sanitarias, aquí hay carga de trabajo, hay patología, hay ingresos por coronavirus, pero afortunadamente no hasta el punto de haber sobrecargado el hospital, ni las urgencias ni la unidad de hospitalización, pero eso tampoco debe servir para relajarse. Es decir, aunque no haya sobrecarga en el hospital y no estamos en la situación de otros sitios de tener que elegir a quién se trata y a quién no, eso en absoluto por suerte ha pasado aquí, ni en la primera oleada ni en la segunda, eso no quiere decir que la cosa va bien y que debamos estar tranquilos, sino que eso quiere decir que se está haciendo bien el trabajo, pero tenemos que continuar y seguir tomando medidas.

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