Bicentenario

La visión de dos genios de la pintura sobre el arte de torear

  • Se inaugura la exposición 'La tauromaquia de Goya y Picasso', que recoge grabados de ambos artistas · Estará abierta al público hasta el próximo 2 de junio en el Castillo de Santa Catalina

 El castillo de Santa Catalina acoge desde ayer la exposición La tauromaquia de Goya y Picasso, una serie de 66 grabados de los dos artistas que giran en torno a la fiesta nacional, pero con más de un siglo de diferencia entre ambas visiones.

La muestra, que permanecerá abierta hasta el próximo 2 de junio, de lunes a domingo de 11.00 a 20.45 horas, está organizada por la Banca March y cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Cádiz y el Colegio Oficial de Médicos de la Provincia. Por eso el acto de inauguración contó con la presencia de la alcaldesa, Teófila Martínez, el presidente del Colegio, Miguel Morgado, y el director regional en Andalucía de Banca Marcha, Bartolomé Cañellas. 

La primera edil quiso expresar su agradecimiento a Banca March por traer a Cádiz una muestra de la relevancia de La tauromaquia de Goya y Picasso. "No es algo que cualquier ciudad pueda tener, además coincidiendo en el tiempo con otras importantes exposiciones que se encuentran repartidas por los diversos espacios culturales, lo que hace que la que hoy nos ocupa tome otra dimensión por la importancia que tiene", señaló.

Al Castillo de Santa Catalina acudió numeroso público deseoso de conocer los grabados de ambos genios. Algo que subrayó la alcaldesa. "Quiero resaltar la gran capacidad de divulgación y de convocatoria que tiene tanto Banca March como el Colegio de Médicos. Es un lujo contar con un espacio como este y con una joya como esta muestra, que sería una pena que se quedara sin visitantes sino fuera por el trabajo que han realizado ambas entidades. Es un honor contar con su colaboración", enfatizó.

Por su parte, Bartolome Cañellas dijo que "las entidades bancarias y las grandes empresas deben devolver a la sociedad lo que ésta les da, y el que nos ocupa es un buen ejemplo. El arte es universal y no tiene fronteras". El director regional en Andalucía de Banca March añadió que "tenemos voluntad de continuidad en cuanto a calidad para las próximas exposiciones". "Esta muestra es de dos genios que revolucionaron el lenguaje artístico; ellos son hoy los verdaderos protagonistas", concluyó.

Miguel Morgado quiso dar importancia al papel del Colegio de Médicos en la conmemoración del Bicentenario de 1812, en el que se han involucrado con una completa agenda de actos. El presidente de los médicos de la provincia resumió La tauromaquia... como "dos maestros conectados en el tiempo por su obra, con dos estilos distantes pero que son capaces de anular fronteras y límites. Cada autor registró a través de sus grabados el momento histórico que les tocó vivir ", relató a los presentes.

La exposición recoge la percepción de ambos artistas sobre el arte del toreo, al que ambos eran grandes aficionados, pero resaltando sus implicaciones políticas y filosóficas. Son un conjunto de láminas que permiten comparar los estilos tan característicos de los protagonistas, su visión ante este arte tan español, su genio creativo y habilidad para aplicar nuevas técnicas, así como sus  rasgos comunes.

Los grabados de Goya se encuentran colgados de unas paredes en color amarillo albero, mientras que los de Picasso decoran las paredes granas, recreando las tonalidades típicas de las corridas de toros. 

Las creaciones de Goya se enmarcan entre los años 1814 y 1816, tienen un formato de 35x44 centímetros y están realizadas con aguatinta, con el objetivo de obtener efectos de fondos sobrios, en el que sobresale la oscuridad del negro y del gris, además de utilizar tintas planas, sobre las que se recortaban las siluetas.

El lenguaje gráfico que utilizó supuso una novedad en su época, por lo que esta obra no fue muy aplaudida y no gozó de demasiado éxito.

En sus grabados se recogen escenas diversas como lances con los toros, el momento de clavar las banderillas, un rejoneador enfrentrándose al toro en la plaza, incluso el Cid Campeador lanceando un animal. Quiso ilustrar con ellos el origen de las corridas de toros y su evolución a través del tiempo, incluso incluyó en ellos a matadores de renombre como Martincho, Juanito Apiñani, Mariano Ceballos o Pepe Illo.

Es con la muerte de este último en la plaza de Madrid en 1801 como se cierra la muestra de Francisco de Goya, que permite al espectador admirar el enorme trabajo de un artista que fue capaz de dominar una técnica novedosa hasta llevarla prácticamente a la perfección.

Las 26 aguatintas al azúcar, grabadas directamente al cobre por Picasso y estampadas en papel nacarado Moli Vell, fueron creadas en 1957, año en el que el artista malagueño revisó la figura de Pepe Illo,  para ilustrar el tratado La tauromaquia o Arte de torear, reeditado por Gustavo Gili en el año 1959.

La temática taurina no era desconocida para el pintor, quien la había tratado ampliamente en su obra, pero en esta ocasión presenta una serie de grabados enfocados exclusivamente al toro y la fiesta, y en los que destaca el rito de la corrida, la división entre sol y sombra y sobre todo, el animal que se enfrentaba al hombre.

Al parecer la fuente de inspiración de la que bebió el artista malagueño para representar al toro fueron las pinturas de Altamira. Es cierto que algunas de las escenas y sobre todo, el trazo de las mismas, evocan a estas creaciones prehistóricas. 

Más luminosos que los grabados de Goya, en ellos se pueden ver a toreros ejecutando la verónica, utilizando el capote, citando a banderillas, en la suerte de muletas o toros saliendo del toril.

Además, esta muestra se acompaña de publicaciones relacionadas con el arte del toreo como Análisis simbólico de la tauromaquia, Cómo se torea hoy, Las claves del toro o Las primeras tauromaquias, que se encuentran en a disposición del visitante en una sala de este mismo espacio del Castillo de Santa Catalina.

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