Bicentenario

La Pepa se proyecta

  • La plaza de la Catedral acoge el primer espectáculo de luz, imagen, sonido y agua diseñado para homenajear a la Constitución gaditana a dos años de su Bicentenario

La plaza de la Catedral estrenó ayer espectáculo. Otro más. A oscuras, con el logotipo de La Pepa proyectado en la fachada del ecléctico templo y en las paredes del colegio San Martín y de la iglesia de Santiago, varios cientos de gaditanos se apostaron frente a la seo unos minutos antes de las siete y media de la tarde para asistir a un espectáculo de luz, sonido, imágenes y agua -el viento, llegado el caso, ya lo pondrá Cádiz- con el que el Consorcio del Bicentenario ha querido ofrecer un aperitivo de sus intenciones de cara a la cada vez más cercana efeméride.

La propuesta de la empresa madrileña Visual Producciones era, a priori, interesante: dos cortinas de agua en los laterales de la fachada principal de la catedral servían de pantalla para la proyección de imágenes en movimiento; el templo entero para las proyecciones fijas -muy lucidas las del monumento a las Cortes, Puertas de Tierra o las garitas de la Alameda- y la parte central, ante las escalinatas, para los chorros de agua. Todos los elementos encajaron a la perfección con la música.

Y como hilo conductor, la narración de la propia Pepa, que relata su génesis y nacimiento quizás en la parte más débil del espectáculo, ante el que, por otra parte, merece la pena preguntarse qué es lo que en realidad pretende. Si su objetivo es sorprender, lo consigue a medias porque aunque el espectáculo es nuevo en Cádiz, su técnica ha sido utilizada ya en exposiciones temáticas o en distintas celebraciones y son muchas las personas que han podido ver proyecciones semejantes en otros lugares o por televisión.

Si el logro que se persigue es divulgar la historia y los valores de la Constitución, aunque en principio no lo parece, entonces fracasa porque la narración es escasa y lo que se relata no se aparta ni un ápice de los tópicos que desde ya amenazan la celebración del Bicentenario, y a los que el gaditano debe combatir a base de originalidad.

Pero si la pretensión del proyecto, cuyo presupuesto se acerca a los 140.000 euros, es entretener y por momentos emocionar -y ahí la música de Falla no falla- durante media hora al público que se acerque a la plaza de la Catedral, este objetivo se consigue con creces porque el respetable no pierde hilo de la propuesta y sale satisfecho de la borrachera de coloridos rayos láser, chorros de agua y ritmos que envuelve la proyección. Y hasta pregunta el público cuándo se puede ver otra vez; pues hoy mismo y a las mismas horas que ayer: 19.30, 21.30 y 23.30. Sesiones para los más jartibles.

Algunos niños, sobre todo los de las primeras filas, también se lo pasaron en grande cuando se tapaban con los chaquetones para que el agua, casi en pulverización, no les empapara, y sobre todo en su incruenta e inútil lucha por atrapar con sus manos los rayos láser que en libre albedrío cruzaban de una punta a otra la gaditana y explotada plaza.

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