Mariano Rajoy. Presidente del Gobierno

"No fue fácil aguantar las presiones descomunales de quienes pedían el rescate"

 -Algunas veces, usted desde la tribuna del Congreso de los Diputados se ha referido a la condición de los ex presidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán. ¿Usted también cree que deberían dimitir al estar imputados?

-El ritmo de los debates lo marca la oposición. Dicho esto, si queremos hablar en serio de este asunto, lo primero es que todas aquellas personas que se hayan visto involucradas en los casos de corrupción deben ser apartadas por los partidos; segundo, hay que dejar actuar a los jueces y a los tribunales, y lo están haciendo, ellos son independientes. Y tercero, nosotros debemos aprobar leyes, y creo que se ha hecho un esfuerzo importante en esta legislatura, para prevenirlo y hacerlo más difícil. Pero quiero añadir que creo que no se manda un buen mensaje intentando descalificar a toda la clase política. Yo llevo muchos años en esto, he visto muchísimas personas de muchísimos partidos que son tan honestas y tan decentes como el que más. Y la dinámica ésta de presentar a la clase política como algo abominable me parece algo injusto y además es falso. 

 

-Pero, presidente, España tiene un problema. En su proyección de imagen tiene un problema con la corrupción. 

 

-Sí, España tiene un problema con la corrupción, pero España está muy bien vista hoy fuera. Tampoco quiero entrar en cosas que han pasado en otros países, pero ése es un tema en el que tenemos que hacer un esfuerzo, en el que el nivel de exigencia debe ser mayor, pero en el que también debe haber una cierta ponderación e intentar ser justos a la hora de hacer una evaluación global. 


-¿Pero usted cree que en España se ha exagerado eso por parte de los medios?

 

-No, yo lo que creo es que hay muchísima gente, la inmensa mayoría, que se dedica a esto haciendo lo que está en sus manos, que se podrá equivocar evidentemente, para hacer las cosas bien. Que hay gente que ha hecho cosas que no debían hacer y que son corruptos. Que los tribunales están actuando. Que los partidos debemos ser exigentes y dificultar la corrupción. 


-Al cabo de estos cuatro años, ¿no ha tenido la tentación de tirar la toalla, de desistir?

 

-Pues mire, no. Es decir, yo llevo ya años en la vida política y tengo alguna experiencia. Viví circunstancias difíciles desde el punto de vista político. Estuve ocho años en la oposición. Y para mí fue un honor llegar a presidente del Gobierno de España. Es verdad que yo no esperaba encontrarme lo que me encontré. Sabía que las cosas estaban mal, pero es que yo a los 10 días tuve que subir los impuestos. Y luego, en julio... Ahora las cosas se ven de otra manera, pero aguantar las descomunales presiones para no tener que pedir el rescate no fue fácil. 


-¿Lo tuvo siempre claro?

 

-Siempre lo tuve claro. Porque era la liquidación de la soberanía económica de un país.

 

-¿Hubo gente dentro de nuestro mismo país que le presionaba en ese sentido?

 

-Desde luego. Mucha gente, pero para qué vamos a entrar en detalles. Hubo algunos que tuvieron que bajar las pensiones un 20%… ¿eh? Mantener la soberanía económica costó, porque estábamos todo el día pendiente de la nueva subasta. No fue un momento fácil. 


-A pesar de haber hecho todo esto, usted ha defendido que el gran logro social de su Gobierno fue evitar la intervención. Pero viene una reforma laboral dura, vienen subidas de impuestos… ¿Hace falta en la situación actual de España alguna reforma estructural más?

 

-Le voy a explicar por qué la mejor decisión de política social fue evitar el rescate. Porque eso nos permitió no bajar las pensiones, cosa que a otros le obligaron a hacer. 

 

-¿La situación permitiría ya para la siguiente legislatura tocar los impuestos otra vez?

 

-Incluso puede haber algo en esta legislatura relacionado con los emprendendores. Mi forma de ser no es la de tener grandes impuestos. Claro, las circunstancias pues también condicionan la actividad de un político, ¿no? El objetivo, ¿cuál es? Tener empleo. Porque la gente trabaja y paga impuestos, y también consume. Y eso es recaudación. El drama, que a veces no nos hemos dado cuenta en España, de los años 2008 y 2009, fue el aumento del paro y de los 70.000 millones de euros que no se recaudaban. Hablamos de 11 billones de pesetas, una cifra astronómica. Imagínese lo que podríamos hacer con esa cantidad.

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