Elecciones 22-m

El PP toca a rebato con Moreno

  • Rajoy arenga a los populares a que apoyen al candidato a la Junta porque "un proyecto como el nuestro no es cosa de un señor".

"Convocación de los vecinos de uno o más pueblos, hecha por medio de campana, tambor, almenara u otra señal, con el fin de defenderse cuando sobreviene un peligro". Cámbiese vecinos por votantes y defenderse por atacar con la intención de derrotar, y donde pone peligro encájense las siglas del PSOE y ya tenemos el toque a rebato que sonó ayer en las filas del PP en torno a su candidato a la Presidencia de la Junta, Juan Manuel Moreno. El escenario era el idóneo: un fuerte. El lugar perfecto en el que conjurarse contra el adversario: los socialistas. Para los "partidos emergentes", para los "partidos inventados en un cuarto de hora" apenas hubo referencias, sólo unas pocas. Nadie oyó las palabras Podemos ni Ciudadanos. En el PP andaluz y en el entrecejo de su líder hay sólo un objetivo: desalojar a Susana Díaz y a los socialistas del Palacio de San Telmo. 

El fuerte era de pega (está en Isla Mágica y se llama Fuerte Mágico). Las intenciones del PP no. Las intervenciones de los oradores, en especial las del alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, y del candidato, fueron vehementes, contundentes, agresivas, con el tono de un mitin, arengando a la tropa -en ambos casos sí se identificaron con el decorado, sí hicieron sonar el tambor desde la almenara-. El presidente del PP de Sevilla, Juan Bueno, y el del Gobierno, Mariano Rajoy, estuvieron más comedidos. Éste último dejó a más de un correligionario con las ganas de haber visto y oído al comandante en jefe con un punto más de agresividad. 

Como su adversario socialista, el PP se juega el todo o nada el 22-M. El primero en ser consciente de la trascendencia de la fecha es el propio aspirante, que se afanó en despejar cualquier duda acerca de la importancia de la cita electoral. Moreno llegó a apretar la mandíbula para transmitir a sus seguidores -y para que éstos hagan de correa de transmisión- que se olviden de que estas elecciones son "de segunda". "¡Son importantísimas y hay que ganarlas!", alzó la voz el candidato. 

Por eso Moreno hizo un alegato en favor de la utilidad del voto, para el que reivindicó la condición de "palanca de cambio contra lo que no nos gusta de Andalucía", que en la jornada electoral del 22-M se la juega entre dos modelos. A saber: el de la "estabilidad o el del riesgo, el centrado o el de la radicalidad y la agitación, el de mirar a la gente a los ojos y preocuparse por sus problemas o el de servirse de la política para sus intereses personales, el de las soluciones o el de los problemas". 

Y para que triunfe el primer modelo, el que postula Moreno, fue ayer ese toque a rebato, esa convocación de los vecinos, más concretamente de los alcaldes del PP, que se erigieron como piezas esenciales de la maquinaria electoral del partido. Todos ellos fueron conminados por Rajoy a apoyar al candidato, todos ellos como primera línea de esa "militancia rocosa", la llamó el presidente, que debe hacer posible en los próximos comicios el "cambio de Gobierno que Andalucía necesita, porque de esa manera mejorará, como lo está haciendo España". 

Rajoy ensalzó a Moreno porque, "no es como otra persona que no voy a citar", sino que "viene a quedarse aquí" y por ello "no va a utilizar las instituciones para hacer piruetas. Ha sido muy valiente y ha venido a lo más difícil, porque hacer campaña y ser número uno es bastante complicado. Ser candidato en situaciones de dificultad no es fácil, por lo que os pido que lo ayudéis. Un proyecto como el nuestro no es una cosa de un señor, requiere mucha gente detrás del candidato". El presidente también remarcó la importancia vital de las elecciones andaluzas, en las que la comunidad "se juega que haya un Gobierno que siga sesteando y que tenga que devolver los fondos para el fomento del empleo porque es incapaz de gastárselos. Es increíble, no he visto eso en los más de 30 años que llevo en la vida política, que un Gobierno" con la tasa de paro como la de Andalucía "tenga que devolver el dinero dedicado al fomento del empleo, eso no se ha visto en ningún lugar del mundo". 

La lucha contra el desempleo ocupó buena parte de la intervención de Rajoy, que recordó que "se está produciendo un cambio en España, aunque algunos hacen lo imposible por no verlo", ya que "por primera vez desde 2006, en 2014 se ha creado empleo y ha bajado el paro. Ese es el cambio que se está produciendo en España". Y enfatizó que la transformación en Andalucía pasa por "un objetivo no cumplible ni no realizable" que es el de crear 575.000 empleos, una cifra "perfectamente conseguible".

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