L Más de la mitad admite estar peor que hace un año y ya son mayoría los que creen que 2013 será aún más duro l El 85% considera que la salud económica de la comunidad es mala

El temor a una situación límite se generaliza entre los hogares

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En la cultura latina, la familia es una institución que trasciende vocaciones tan clásicas como la perpetuación de la especie, la producción de toneladas de cariño incondicional y la gestación de formidables broncas de sobremesa basadas unas veces en la brecha generacional y otras simplemente en las ganas de llevar la contraria. Las trasciende todas porque constituye, además, un instrumento bastante fiable como prestamista sin intereses, primero, y como medidor de los vientos económicos, después. ¿Y cuál es la conclusión exactamente? Pues que los hogares andaluces están peor que ayer pero probablemente mejor que mañana. El deterioro macro pesa, y mucho, en la percepción micro. A partir del barómetro de junio de 2009, el pesimismo de las familias andaluzas describe una curva ascendente. Del 41,3% que entonces calificaba como más negativa su situación hasta el 41,4% de octubre del mismo año, el 46,2% de octubre de 2010 y el 54,6% actual. El diferencial entre quienes se consideran mejor y quienes se saben peor es mayor que nunca desde el inicio de la crisis.

Contundentes resultan asimismo las visiones de futuro. En octubre de 2008 arrancaba una secuencia que sólo interrumpe esta última oleada: los hogares han confiado casi por defecto en una remontada a corto-medio plazo. El sol siempre estaba a punto de salir. Pero no. Actualmente, y por primera vez, un 25,9% sospecha que dentro de doce meses la situación será aún más precaria. Al otro lado de la balanza, el 19,1% de las familias.

La economía andaluza no genera confianza. Con más parados que ninguna otra región; una balanza comercial negativa pese a que España en conjunto sí corrige sus desequilibrios; y casi todos los demás males recurrentes del país (escasez de crédito, consumo paralizado, mercado inmobiliario roto), un 84,9% de los encuestados, el tope de los últimos tres años y medio, concluyen que el escenario es malo. Sólo el 6,2% lo califica como bueno.

Por grupos de edad, los más duros en su valoración se reparten entre las franjas de 25 a 34 años (91%) y de 35 a 44 (90%). Por simpatías políticas, los votantes del PSOE, IU y PA ven las cosas mal, pero mejor que la media; mientras que los de PP, los del voto en blanco y los abstencionistas se sitúan por encima de ese listón.

Es difícil que este ejército de tristes se equivoque. Tanto las previsiones del Gobierno como las de la Comisión Europea o el FMI decretan una vuelta masiva a la recesión en el viejo continente, donde España y Andalucía suelen llevarse una de las peores partes.

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