Cinco Llagas

Dos varas de medir

  • La salida de PSOE y Adelante Andalucía de la comisión que preside Vox, a pesar de estar en contra, condicionó la sesión de control

Inmaculada Nieto pide el reglamento de la Cámara al socialista Manuel Jiménez Barrios durante la intervención de José Antonio Nieto. Inmaculada Nieto pide el reglamento de la Cámara al socialista Manuel Jiménez Barrios durante la intervención de José Antonio Nieto.

Inmaculada Nieto pide el reglamento de la Cámara al socialista Manuel Jiménez Barrios durante la intervención de José Antonio Nieto. / José Ángel García

Sus señorías se hacen trampas al solitario. Sin pudor. El portavoz del PP José Antonio Nieto clamaba ayer iracundo en contra de que se demonice a algún partido por su ideología. Sobreactuaba en defensa de que Vox presida una comisión de reconstrucción de Andalucía que no quería y en la que no cree. Tan hostil era la ultraderecha a esta comisión, que votó contra su constitución. Justificaba su cólera impostada el portavoz popular con un buen argumento: todos los elegidos del pueblo tienen la misma dignidad.

El inconveniente es que esa tesis para ser creíble tiene que valer en todos los escenarios. La ve claro el PP andaluz para defender a un socio del que depende en esta legislatura, pero no lo aplica en el Congreso de los Diputados, donde el Partido Popular considera que los diputados de ERC, de JxCat o de Bildu no tienen la misma legitimidad que los demás. El propio presidente de la Junta le afeaba ayer a Susana Díaz el trato de su partido “con los filoterroristas” de Bildu. Dos varas de medir.

Usa Nieto una técnica peculiar para dejar a su presidente como moderado; se pone tan cafre con la oposición, que por comparación Juanma Moreno resulta comedido. Ayer le dedicó, como suele, unos elogios desmedidos a su jefe para llevarlo en andas, casi bajo palio: el andaluz es el presidente autonómico que con más frecuencia se ha sometido al control parlamentario durante la crisis, el más respetuoso con sus diputados, el más transparente. En resumen, el mejor de los 17 presidentes según su lisonjero subalterno.

De Nieto a Nieto: “El primer veto fue del PP al PSOE y el consenso de Aragón se hizo sin Vox”

Trato tan delicado acaba perjudicando al destinatario, sin embargo, porque a continuación tiene que enfrentarse Moreno a Susana Díaz y le coge demasiado distendido. Díaz le ha ganado los tres debates que han tenido desde la vuelta de la ex presidenta de su baja maternal.

La sesión de control al presidente de la Junta estuvo marcada por el fiasco de la comisión del Parlamento andaluz para diseñar un plan de recuperación económica y social de Andalucía. Vox votó contra su constitución, y si no participaba la coalición PP-Cs se quedaba en minoría respecto a PSOE y Adelante Andalucía. Para superar esa debilidad, el PP le dio la presidencia a Vox. Es como poner a un negacionista del cambio climático a presidir una comisión para la descarbonización de la economía. PSOE y Adelante abandonaron la comisión y ayer Moreno, Nieto y Sergio Romero de Ciudadanos hicieron malabares y contorsionismo para camuflar su dependencia de Vox.

La portavoz de Adelante Andalucía Inmaculada Nieto tildó de regalo la entrega de la presidencia de la comisión a un partido que no la quería. Lo calificó como un fracaso estrepitoso del Gobierno. Le contestó Moreno poniéndose de perfil. Dijo que existe la separación de poderes y que él no quería inmiscuirse en las competencias del legislativo. Insistió en que es un error levantarse de la mesa, que en la calle eso no se entiende. Eludió el presidente que Vox estaba en contra de la comisión y de cualquier acuerdo con la izquierda y se centró en que es el grupo minoritario de la Cámara. E invocó el pragmatismo para pedir a AA que vuelva a la comisión.

Moreno parecía confundido sobre el mando del plan de movilidad en la fase 3

Nieto le respondió que esta imposición es el colofón de una serie de hechos que dejan en evidencia la nula voluntad de diálogo del Gobierno y del grupo parlamentario popular. Le reprochó que en plena pandemia colaran un decreto que pone boca abajo el ordenamiento andaluz, o que tramiten el cambio de la ley del suelo. “Habla de diálogo, de acuerdo, de lo que quiere la gente a pie de calle, pero no es lo que usted aplica” le espetó la diputada algecireña.

La dirigente de IU insistió en que la hoja de ruta de PP-Cs de antes de la pandemia se mantiene, por eso necesitaban una mayoría de votos en la comisión “para eludir el debate, la negociación y el acuerdo”. Espetó al presidente que su margen de maniobra es muy limitado y su gobierno débil, porque lo ha fiado todo a Vox. Y le aconsejó que sea valiente para hacer política en minoría, que deje de ser rehén de la extrema derecha y se apunte a la geometría variable.

El presidente acusó a Adelante Andalucía de prejuicios ideológicos. Justificó por urgente el decreto de simplificación administrativa y añadió que para la tramitación de la ley del suelo hay un año de plazo. Y le recordó que el miércoles PP y Cs votaron a favor de un proyecto de ley presentado por Adelante Andalucía.No quedó ahí la cosa. Cuando le tocó el turno al Nieto del PP, gastó la mitad de su tiempo en interpelar a la portavoz de Adelante. Le dijo que le había dado pena su intervención, que calificó de sectaria, e hizo unas preguntas retóricas que la aludida no podía contestar: qué norma se había infringido, qué trampa se había hecho, si había votos que valen más que los de otros grupos, si hay diputados con más derechos que otros...

Añadió el Nieto del PP que se habían hecho pactos en Aragón y descalificó los vetos y los cordones sanitarios como poco respetuosos con la democracia. Fue tan extensa la descalificación que la Nieto de IU preguntó por mensaje de móvil a la presidenta del Parlamento si le daría la palabra en caso de pedirla y acudió al escaño de Jiménez Barrios para pedirle un reglamento para argumentar su solicitud. Pero Marta Bosquet le contestó que no le daría la palabra y ahí quedó todo, hasta una respuesta que colgó a media tarde en twitter: el primer veto fue de tu partido a que la comisión la presidiera el PSOE, en Aragón hubo acuerdo por consenso porque no participó Vox y Merkel tumbó un acuerdo con la extrema derecha en el land de Turingia.

Si en anteriores sesiones Moreno se mostró incómodo con la disposición a pactar de Susana Díaz y buscó el desacuerdo con la ex presidenta, ayer parecía nervioso ante la responsabilidad del mando del plan de movilidad en Andalucía a partir de la fase 3. Aunque culpó de su desorientación a la descoordinación entre los ministerios del Gobierno central y la falta de información que recibe. Acusó, de paso, a su adversaria de tener referencias de las que no dispone la Junta. Contribuyó al barullo que Díaz leyera un papel que dijo que era del BOE y no era del BOE.

Susana le pidió que tome las riendas de la comisión y apueste por el diálogo, en el que no cree Vox. Le preguntó sobre el plan de vuelta al colegio, le inquirió sobre el pago completo del complemento de rendimiento a los sanitarios. Juanma le contestó con las miles de medidas que se han tomado durante la crisis y con un plan de empleo para 19.000 personas con los ayuntamientos.

En esto de hacer de poli malo con la oposición y de adulador de su jefe, José Antonio Nieto imita a Mario Jiménez, inolvidable portavoz socialista en época de los presidentes Griñán y Díaz. En abril de 2010 Jiménez dedicó tantos improperios al PP y Javier Arenas que los diputados populares abandonaron el salón de plenos. Exactamente algo que ahora Nieto dice que no debe hacer nunca una oposición responsable. Dos varas de medir. Ahí está la trampa.

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