Cinco Llagas

Esto es un timo

  • Juanma, a la baja. La campaña electoral ha hecho perder a Moreno el halo de presidente moderado, flexible y bienhumorado. Mientras tanto, Susana Díaz parece más centrada

Susana Díaz interpela al presidente en la sesión de control de ayer en el Parlamento andaluz. Susana Díaz interpela al presidente en la sesión de control de ayer en el Parlamento andaluz.

Susana Díaz interpela al presidente en la sesión de control de ayer en el Parlamento andaluz. / María José López / ep

Nueva sesión de control al anterior Gobierno autonómico en el Parlamento andaluz. Esto es un timo, aquí no se piden cuentas a quien gobierna en la Junta, sino a quienes estuvieron en el Gobierno durante décadas. Sin pudor, Moreno, Nieto y Romero persiguen al susanismo en sesión continua; no se cansan. Y aunque su ánimo no decae, ayer recibieron apoyo entusiasta de Vox, su socio de investidura y presupuestario. Estrenó el ventilador el ultraderechista Alejandro Hernández, siempre complaciente con el presidente Moreno. Preguntó por el proyecto minero de Aznalcóllar para colegir que PSOE es igual a corrupción y que esta semana al "virtuosísimo historial de 37 años" se ha añadido la compra de votos en Huévar.

El portavoz de Vox quería saber si altos cargos actuales de la Junta estaban afectados o implicados en el caso Aznalcóllar. Moreno dijo que le parecía bochornoso lo que ha leído en el auto de la juez Alaya -a quien no citó por su nombre- por el que la Audiencia de Sevilla ha reabierto el caso. Prometió seguridad jurídica para inversores futuros y destacó la necesidad de resolver este contencioso para que la mina genere "empleo y prosperidad en la comarca". Como quien no quiere la cosa, Juanma dejó caer que las irregularidades eran una cosa habitual en los últimos 37 años.

El portavoz adjunto del PSOE quiso defenderse de la ecuación PSOE=corrupción de Vox, pero la presidenta Bosquet hizo un Durán y no le dio la palabra. Sánchez Haro tenía razón, se había puesto en duda la honorabilidad de su grupo. Pero en la anterior legislatura el portavoz socialista Mario Jiménez le sacudía la badana a base de bien al PP, sin que ni una sola vez el presidente Durán se dignase dar la palabra a los aludidos. En esto, como en tantas cosas, nada ha cambiado.

Entró en escena poco más tarde Sergio Romero, de Ciudadanos, que hace esfuerzos de neoconverso para parecer más antisocialista que Vox y PP juntos. Y lo consigue. Se interesaba el sanluqueño por la captación de inversiones extranjeras y no tardó en destacar que en la época del PSOE sólo viniesen a Andalucía dos de cada 100 euros de negocios foráneos. Se hacía una pregunta retórica, ¿cómo es posible? Aquello era posible por la pereza, desidia e incompetencia de los socialistas en el poder, a los que Cs apoyó durante casi cuatro años la mar de contento, dicho sea de paso.

Moreno le entró al rebote a Romero. Los dos coincidían en que Andalucía tiene mucho potencial, y también en la mala herencia recibida. Sin ir más lejos, Juanma explicó que en Bruselas le han dicho esta semana que del Fondo de Desarrollo Rural sólo se ha invertido aquí el 20 o 25%. Nudos que le dejó sin destejer Susana Díaz, como una mala Penélope. Romero no había hecho más que empezar su diatriba contra el PSOE. Así que añadió de todo: ERE, cursos de formación, Faffe, compra de votos. ¡Qué mal lo debió pasar este hombre apoyando a Susana durante casi cuatro años como un soldado! Degrada tanto el debate Romero que cuando elogia la valía del consejero Rogelio Velasco devalúa su contrastado prestigio.

Con José Antonio Nieto se cerró el cerco de la derecha al PSOE, que en eso consistió básicamente la sesión. Retrató muy bien la situación: vienen unas quintas elecciones en Andalucía en menos de un año, dentro de una insoportable campaña electoral. Lo que no dijo fue que la campaña ha lastrado a su jefe. Moreno retrocedió ayer desde el personaje moderado, flexible y bienhumorado que se había trabajado en sus primeros meses de mandato. La pregunta de Nieto era sobre cambio climático, pero como el guión iba de acoso al PSOE, el portavoz del PP pasó a echar de menos un gobierno sólido en España, y derivando llegó enseguida a Huévar para ironizar sobre el origen de la fuerza de la izquierda en Andalucía a base de comprar votos…

Calificó de vergüenza lo ocurrido en este pueblo del Aljarafe sevillano y el premio de ascender a su alcalde a director general de Empleo de la Junta con 700 millones de presupuesto. Entusiasmado, el ex alcalde de Córdoba especuló con la posibilidad de que la compra de votos fuese una práctica generalizada en toda la región. En ese punto, las protestas generalizadas de las gradas socialistas hicieron reaccionar a la árbitro de la sesión de control, y la presidenta Bosquet pidió al orador que se atuviese a su pregunta.

Sobre cambio climático Moreno se puso el traje ecologista y estuvo en presidente por esa sola vez en todo el debate. Habló de revolución verde, ofreció datos sobre reducción de lluvias y aumento de la temperatura en la costa andaluza en los últimos 20 años… Acto seguido hizo anuncios: 150 millones para el mayor plan forestal de la historia de Andalucía, en enero el final de las bolsas de plástico de un solo uso, 800 millones para depuración de aguas o 17.000 millones de posibles inversiones en energías renovables.

Fue tan mayestática la parte de autobombo y ataque al adversario que la auténtica sesión de control empequeñeció. Teresa Rodríguez le preguntó sobre política fiscal y utilizó frases de Garicano (Cs) y Montoro (PP) para contradecir el aserto presidencial de que bajar impuestos es siempre bueno, tiró de hipérbole al comparar la economía andaluza con la de Bangladesh y la aparición de fondos buitres en algunas inversiones para el sarcasmo: "Bienvenido mister buitre". Le reprochó que había bajado el impuesto de sucesiones a los ricos; 10.000 hogares, el 0,3% de la población. Moreno le contestó que el impuesto de donaciones afecta a una amplia capa de la población que incluye a clase media, humilde y trabajadora. Y anunció una rebaja fiscal de 129 millones en los próximos presupuestos.

Con Susana Díaz ayer cambiaron los papeles. Ella más contenida que de costumbre en esta legislatura y él, a verlas venir. Le hizo Susana cinco preguntas que no contestó en ninguna de sus dos intervenciones: previsión de importaciones y exportaciones para este año, PIB del año que viene y pedidos industriales. Juanma respondió presumiendo de estabilidad y credibilidad frente a las turbulencias del mundo mundial. Ella le señaló que se han perdido 77.000 empleos en Andalucía desde que es presidente y las exportaciones andaluzas bajan mientras sube la media nacional. Él se evadió del asunto notificando que el presupuesto de 2020 será de 38.539 millones con un aumento del 4% en sanidad y del 3,6% en educación. Y un eslogan como el de 2019: el más social de la historia.

Hacia el final de la sesión, Díaz se quejó de que el debate se había alejado de los intereses y los problemas de los andaluces. Y lamentó los ataques a su persona y a su grupo. Desdichadamente durante su poderosa presidencia la desconsideración con la oposición era del mismo tenor. Ella quiere ahora hablar de atropello. Pero en realidad se trata de un timo. Por ambas partes.

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