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Los retos del sector agrícola ante la nueva normativa y la digitalización

  • El futuro reglamento para el uso sostenible de productos fitosanitarios y la innovación en el sector ‘agro’ centraron el foro organizado el pasado martes por AEPLA y Grupo Joly.

Foto de grupo antes del inicio del desayuno. De izqda. a dcha, Manuel Pérez (Universidad de Sevilla), Alberto Grimaldi, Manuel Gómez (Junta de Andalucía), Carlos Palomar (AEPLA) y A. Manuel Conde (ETSIAM).

Foto de grupo antes del inicio del desayuno. De izqda. a dcha, Manuel Pérez (Universidad de Sevilla), Alberto Grimaldi, Manuel Gómez (Junta de Andalucía), Carlos Palomar (AEPLA) y A. Manuel Conde (ETSIAM). / Juan Carlos Vázquez

La Comisión Europea presentaba el pasado 22 de junio la propuesta de Reglamento sobre Uso Sostenible de Productos Fitosanitarios (RUS), en el marco de la Estrategia de la Granja a la Mesa, con la que actualizará la normativa aplicable hasta a estos productos, que es del año 2009 (Directiva 2009/128). Éste cambio normativo llevará aparejada para agricultores, técnicos y personal del sector agrícola una profunda transformación que, no sólo será digital y tecnológica, sino que requerirá una adaptación formativa y cambios en los métodos trabajo de los agricultores.

Éstos fueron los ejes claves que centraron el desayuno de redacción celebrado el pasado martes en en Diario de Sevilla, Innovación agraria ¿Garantizará el futuro RUS el desarrollo y la aplicación de nuevas tecnologías destinadas a la sanidad vegetal?, organizado por Grupo Joly y la Asociación Empresarial para la protección de las Plantas, AEPLA, asociación que representa a la industria de la sanidad vegetal en nuestro país (fabricantes de productos fitosanitarios).

Moderado por el redactor jefe de Andalucía y Panorama de Grupo Joly, Alberto Grimaldi, el foro reunió a cuatro expertos relacionados con el sector agrícola: Carlos Palomar, director general de AEPLA; Manuel Gómez Galera, director general de la Producción Agrícola y Ganadera en la Junta de Andalucía; Manuel Pérez, profesor titular de la Universidad de Sevilla y director de la Cátedra Corteva en Agricultura Digital y Sostenibilidad; y Antonio Manuel Conde, joven agricultor e investigador en proyecto LIFE+Agromitiga en la Escuela Superior de Ingeniería Agronómica y de Montes de Córdoba (ETSIAM).

La agricultura de precisión o el cuaderno digital son algunos de los puntos del reglamento

Cada uno de los invitados comenzó explicando su visión desde la parte de la empresa, universidad y productores en relación a las nuevas tecnologías aplicadas al sector agro, y manifestaron su opinión acerca de esta propuesta de Reglamento presentada por la CE y su oportunidad de fomentar la introducción de estas nuevas tecnologías y soluciones integradas para la protección de los cultivos, como la profundización en la Gestión Integrada de Plagas, la tecnología de aplicación y precisión como son la utilización de drones, las herramientas digitales como el monitoreo de plagas o la optimización de insumos y potenciar las oportunidades que ofrecen solucione fitosanitarios con nuevos perfiles.

Desde AEPLA, su director general Carlos Palomar afirmó que la asociación aplaude varios de los puntos que recoge esta futura normativa, como el hecho de “promover la implantación de nuevas tecnologías, como la agricultura de precisión. Todo ello nos va a proporcionar una mayor eficiencia en el uso, que es de lo que trata al fin y el cabo este reglamento: de hacer más con menos”. Sin embargo, Palomar fue crítico en dos aspectos. Por un lado, “se establecen unos objetivos muy ambiciosos, sobre todo la reducción para todos los países de aquí a 2030 de un 50% del riesgo y uso de fitosanitarios químicos y un 50% de reducción del uso de los productos más peligrosos”, señaló.

Para Carlos Palomar, de AEPLA, “si fuese una directiva y no un reglamento daría mayor flexibilidad”

“Cambiar de tal manera la agricultura me parece un poco sinsentido, la agricultura necesita evolución y llevar esto a la práctica es difícil. Para Palomar, el reglamento parte de “un error básico que es considerar el uso de productos químicos o fármacos como un problema, no hay que demonizarlos. Lo importante aquí no es el uso, es el asesoramiento sobre cuando y cómo utilizarlos. Es importante porque no debemos renunciar a las nuevas herramientas, las nuevas tecnologías”, añadió.

Los cuatro expertos en un instante del debate, moderado por Alberto Grimaldi (en el centro). Los cuatro expertos en un instante del debate, moderado por Alberto Grimaldi (en el centro).

Los cuatro expertos en un instante del debate, moderado por Alberto Grimaldi (en el centro). / J. C. Vázquez

Formación para los técnicos y los agricultores

Desde la Universidad de Sevilla, Manuel Pérez, aportó la visión del mundo académico y la investigación sobre el RUS, y comenzó recordando que su área en la Hispalense “lleva casi 20 años trabajando en el uso e investigación de las nuevas tecnologías para los cultivos. Ahora estamos en un momento muy bonito de transferencia de conocimiento en cuanto a agricultura de precisión, llevándolo a la práctica con el sector, acompañando a las empresas”.

Para este profesor, experto en agricultura digital y sostenibilidad, “lo importante es que reglamento promueva la agricultura de precisión, pero todo esto tiene que venir acompañado de un proceso de formación necesario para el sector, hay que formar y actualizar a muchos técnicos que están en los campos. Desde la Universidad llegamos fácilmente al Grado y al Máster, pero donde hay una barrera importante es en los técnicos que llevan años trabajando y ahora le llega todo esto nuevo. No deben verlo como una barrera”, opinó.

En esta línea coincidió totalmente el joven ingeniero agrónomo e investigador de la UCO Antonio Manuel Conde, quien, al ser agricultor conoce de primera mano el terreno, pues desempeña las diferentes operaciones agrícolas del olivar tradicional en su explotación familiar en Córdoba. “Pienso que hay muchas dudas en el sector en torno al nuevo reglamento, como a qué tipos de plantaciones afecta, por ejemplo. Creo que esta norma no se puede aplicar igual en el norte de Alemania que en Sur de Andalucía. Hay que ver cómo se aplica todo eso. Es importante el control sanitario y la trazabilidad de los productos, sí, porque los consumidores nos preocupamos hoy en día por lo que comemos. En este sentido la nueva herramienta puede ser de gran ayuda pero si se aplica con conciencia”, precisó el ingeniero.

Manuel Gómez Galera, de la Junta de Andalucía, recordó que hay más de 300.000 explotaciones agrarias en Andalucía

La visión de la administración pública andaluza la aportó Manuel Gómez Galera, quien contextualizó la llegada de este reglamento al campo andaluz. “Andalucía tiene actualmente más de 300.000 explotaciones agrarias. Es obvio que nos movemos en un mercado globalizado y eso puede ser un talón de Aquiles, porque tenemos que ser muy competitivos. Ahí sí tenemos que aliarnos con las nuevas tecnologías y la innovación, todo ello garantizando la seguridad alimentaria”. Gómez Galera ve positivo el uso de “monitoreos de plaga, modelos predictivos basados en inteligencia artificial nuevos modelos de control, sensores, drones… Sin duda tenemos que ir aplicando todo esto a nuestro sector agrícola.

Las nuevas tecnologías ya se están introduciendo en el sector agrario para el seguimiento de los cultivos. Las nuevas tecnologías ya se están introduciendo en el sector agrario para el seguimiento de los cultivos.

Las nuevas tecnologías ya se están introduciendo en el sector agrario para el seguimiento de los cultivos. / ARCHIVO

Barrera económica y barrera tecnológica

Sin embargo, en torno a este aspecto, se plantearon en la mesa dos dificultades. Por un lado, Antonio Manuel Conde se refirió a la “barrera tecnológica” que existe entre los agricultores más mayores, que “al fin y al cabo son los que toman las decisiones de invertir y de comprar nueva maquinaria. La edad media de los agricultores está por encima de 50 años y somos pocos los jóvenes. Es verdad que algunos se animan, pero la mayoría rehúyen a asistir a cursos de formación, a jornadas... porque creen que les van a vender algo. Necesitamos que esa información sobre agricultura de precisión se transmita de forma fácil y sencilla, a través de personal de marketing y asesores, que no es lo mismo que un comercial. Y redes como Linkedin y Twitter debidamente utilizadas creo que pueden ser una buena fuente de información para los agricultores”.

Por otro lado, el profesor Pérez habló también de “barrera económica” planteando la pregunta ¿Cómo hacemos que la agricultura de precisión llega a todo el sector? “Tenemos que partir de ahí, desde el pequeño agricultor que podría compartir recursos con otros (por ejemplo alquilando tecnología para regadíos), hasta las grandes explotaciones. Es necesario el cambio de mentalidad, que haya alguien que rompa esa barrera económica que supone la innovación para poder llegar a todo el campo”. En línea con este objetivo , añadió, “desde nuestra Cátedra hemos lanzado un programa formativo específico para seniors. Hay que acompañar a los mayores en la formación en estas nuevas tecnologías que les ayudan a hacer un mejor uso de los recursos que tienen”.