Andalucía

Las lluvias abren un socavón de 10 metros de profundidad en la A-92

  • El mar engulle en Huelva las playas de Isla Cristina e Isla Canela y en Ayamonte se activa el plan de emergencia por la crecida del Guadiana · Numerosos municipios se afanan en retirar toneladas de lodo

Andalucía tardará en olvidar este invierno. También en reponerse del temporal que no parece que vaya a dejar de azotar en muchas de sus comarcas. La lluvia y el viento no amaina, o lo hace levemente, sin apenas dar tregua. Además, esos paréntesis de mejoría pasajera muestran la peor cara, si cabe, de los estragos que está causando: inundaciones, viviendas anegadas e infraestructuras con daños muy graves. También la agricultura y la ganadería han sufrido consecuencias valoradas en cifras multimillonarias.

Un ejemplo de estos desastres lo presentó ayer una de las vías fundamentales de la comunidad, la A-92. En el término municipal de Jun (Granada) la mitad de la calzada desapareció y en su lugar quedó un socavón cuya reparación tiene una duración prevista de tres meses. La causa de este desmoronamiento del piso está en la acumulación de agua debido a las intensas lluvias registradas en la zona. Ahora, lo que queda es un corte, una suerte de desfiladero donde ante había una cinta de asfalto. El cráter es de 30 metros de longitud y 10 de profundidad.

Afortunadamente, el desprendimiento no tuvo efectos sobre el tráfico, toda vez que ese tramo se encontraba cortado -dirección Guadix- desde el pasado 21 de febrero debido al desplome parcial de una ladera, lo que hacía muy peligrosa la circulación. "Todo este tiempo ha estado garantizada la seguridad y la circulación de los vehículos y las personas", dijo el delegado provincial de Obras Públicas, Jorge Rodríguez Rincón.

Mientras tanto, en todas las provincias continúa la valoración de daños y los municipios más afectados -por ejemplo, 66 sólo en la provincia de Granada- se acogen al Decreto de Emergencia que planifica las tareas de rehabilitación. Éstas se hacen especialmente difíciles en Córdoba y Cádiz, donde las toneladas de lodo vertidas por los ríos Guadalquivir y Guadalete, respectivamente, son retiradas de viviendas e infraestructuras. En Córdoba, unas 80 personas de la parcelación ilegal de Guadalvalle, en el entorno del aeropuerto, permanecen aún fuera de sus casas. "Se está trabajando para recuperar la normalidad", informó el alcalde, Andrés Ocaña (IU). 37 máquinas y 40 operarios conforman el dispositivo que retira el lodo de las zonas afectadas.

Aun así, las incidencias siguen produciéndose, y con sustos: un nuevo desprendimiento de tierras en Arcos de la Frontera (Cádiz) sepultó ayer un vehículo aparcado en el que, afortunadamente, no se encontraba nadie.

También en la localidad gaditana de Chiclana de la Frontera ya se ha habilitado la oficina en las dependencias de la Gerencia Municipal de Urbanismo para solicitar ayudas por los daños causados por el temporal.

Éstos se dejaron sentir ayer de una manera especial en Huelva. La costa onubense, desde la capital a Ayamonte, vivió con el agua al cuello tras el desbordamiento del río Guadiana, la ría del Carreras (Isla Cristina) y el Odiel a su paso por Ayamonte, Isla Canela, Isla Cristina, Pozo del Camino y Punta Umbría.

La crecida de los ríos duró hasta las cinco de la tarde, cuando la marea bajó y el caudal volvió a su cauce. Pero para hoy, la Agencia Estatal de Meteorología ya ha advertido que Huelva está en alerta naranja y el Consorcio de Bomberos ha activado el protocolo de prevención en toda la cuenca fronteriza, incluida la localidad de Sanlúcar de Guadiana, donde el río también presentó síntomas de desbordamiento al superar el muro del paseo y los bancos del río.

Al margen de la espectacular crecida de los cauces y de la histórica marea, el Atlántico engulló literalmente la playa Central, en Isla Cristina, e Isla Canela, en Ayamonte, superó la barrera de los puertos y se adentró en algunas casas aunque los daños no fueron importantes porque el mar se retiró. Punta Umbría vivió escenas inéditas y los vecinos hasta se fotografiaron en la inundada calle de Pérez de Guzmán. El nivel del mar llegó al paseo y toda la zona del club náutico. En la parte de la ría cercana a la Avenida de Andalucía, donde está el monolito dedicado a Pedro Gil Mazo, el agua tocó el acerado.

Los marineros no recordaban una marea semejante desde hace ocho años. A pesar de la espectacularidad de la imagen marítima no hubo que lamentar daños personales aunque sí materiales, sobre todo en chiringuitos y partes bajas de El Portil.

Isla Cristina también vivió pendiente del mar. La ausencia de viento evitó que la riada fuera a mayores. Aun así, los barcos parecían salirse del puerto y tocar tierra con sus quillas en la zona de Martínez Catena.

Donde sí llegó el mar fue a Pozo del Camino. Algunas viviendas se inundaron a causa del agua que entraba por las rendijas de los patios. Mientras, en la popular Playa Central el agua llegó a sobrepasar el paseo marítimo.

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