Marta del castillo

El intento de suicidio de Carcaño tras inculpar al Cuco fue "real"

  • La psicóloga de la prisión de Morón confirma en el juicio al menor que el asesino confeso cambió de ser un interno "estable y con autocontrol" a estar "alterado".

El intento de suicidio que Miguel Carcaño protagonizó en la cárcel de Morón sólo nueve días después de confesar que entre él y el Cuco violaron a Marta fue "real". Ésta es la conclusión a la que llegó la psicóloga de la prisión de Sevilla-II que estuvo tratando al asesino confeso. La psicóloga confirmó en la novena sesión del juicio al Cuco que Miguel Carcaño quiso quitarse la vida realmente, en la tarde del 26 de marzo de 2009, una tentativa que se produjo después de su declaración del 17 de marzo en el juzgado de Instrucción número 4 de Sevilla, donde Miguel Carcaño ofreció en cuestión de horas dos nuevas versiones de los hechos: en una primera acusó al Cuco de haber estrangulado a Marta y en la siguiente confesó que entre ambos la violaron y que arrojaron después el cadáver a un contenedor.

La psicóloga explicó que durante esos días que transcurrieron entre la nueva declaración de Carcaño y su intento de suicidio percibió un cambio anímico en el estado del acusado, que pasó de ser un interno "muy estable", "pasivo" y con "autocontrol", a estar "ansioso, alterado y con un estado personal más confuso".

El intento de suicidio se produjo sobre las 20:00 del 26 de marzo, poco antes de cenar, cuando Carcaño le dijo a los internos que estaban vigilándole -de acuerdo con el Protocolo de Prevención de Suicidios (PPS) en el que estaba incluido- que iba a ir al baño y aprovechó ese momento para colgarse en el quicio de una puerta con el cordón de un chándal. Uno de los internos que le auxiliaron -que declaró en el juicio por videoconferencia- también confirmó la veracidad del intento de suicidio, puesto que incluso pudieron oír los sonidos guturales de su garganta y cuando se acercaron al baño lo vieron colgado con el cordón de la prenda deportiva.

Otro de los testigos que declaró ayer es un compañero de María García, la novia del hermano de Miguel, que relató que al día siguiente del crimen estuvo estudiando en el piso de León XIII y le llamó la atención que había un fuerte olor a limpio y a lejía, y las ventanas estaban abiertas a pesar de que hacía frío, por lo que tuvo que "insistirle" hasta en tres ocasiones para que cerrara las ventanas.

Ante el juez compareció el socio de Javier Delgado, hermano de Miguel, en el bar que regentaban en la calle Juan Antonio Cavestany, quien explicó que aquella noche los tickets de las consumiciones del establecimiento fueron escasos: uno a las 01:30, otro a las 03:00 y a otro a las 04:00.

Entre los testigos que prestaron declaración en el juicio también se encuentra la jefa de Miguel Carcaño en el bingo en el que trabajaba, que aseguró que el joven llegó sobre las cinco de la mañana y a los cuatro minutos pidió salir porque tenía que llevar unas llaves "a una hermana" que se había quedado fuera de casa, cuando éste sólo tiene un hermano. La testigo añadió que poco después el acusado regresó al trabajo.

Un conductor de la ruta de Montequinto explicó al juez que no puede identificar a Samuel Benítez como uno de los usuarios que tomaron el autobús aquella madrugada, puesto que señaló que no se fija en las caras de los usuarios.

El juicio continuará mañana, cuando comparezcan los peritos de la Policía que hallaron muestras de ADN del Cuco mezcladas con el de Marta bajo la mesa del ordenador en el dormitorio de Miguel Carcaño en León XIII y que las acusaciones consideran una prueba fundamental de la participación del menor en los hechos por los que está siendo juzgado.

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