Sevilla

"Tengo ganas de volver a estar con mis amigos de cachondeo"

  • Gratitud de Rafael, primer trasplantado de cara en Andalucía, hacia el donante: "He podido cumplir mi sueño".

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Con muchas dificultades pero una gran serenidad, Rafael compartió sus primeras impresiones tras ser dado de alta ante una gran afluencia de informadores y personal del hospital ávida de comprobar el a la vista evidente resultado de la operación de trasplante de cara a la que fue sometido en el Hospital Universitario Virgen del Rocío el pasado 26 de enero.

Cuentan que había pasado la noche inquieto, que apenas había dormido y que estaba nervioso. Ponerse delante de decenas de cámaras en una atestada sala de prensa es un mal trago para cualquiera. Más aún para la primera persona trasplantada de cara que da a conocer su nueva imagen en España. Por eso había ensayado cientos de veces lo que quería decir en su habitación del hospital. Por eso su hermana Belén no le soltó la mano durante el rato que duró la rueda de prensa, aunque para ello se tuviera que quedar de pie, y por eso su madre, Juana, estuvo en todo momento a su lado pese a que no pudo contener las lágrimas.

Incluso admitió algunas preguntas. "Rafael, ¿qué has sentido cuando te miraste al espejo por primera vez después de la operación?", inquirieron los periodistas. "He sentido... felicidad... y alegría", logró decir. El cirujano que ha coordinado la operación, Tomás Gómez Cía, le echó una mano. "Cuando se vio nos dijo que se reconocía, que era él mismo, pero más joven", explicó el doctor. Rafael ya puede afeitarse de nuevo porque los múltiples tumores que padecía le provocaron que dejara de crecerle la barba. Lleva una semana comiendo alimentos triturados tras pasar casi tres meses siendo alimentado por una sonda nasogástrica y dice que está deseando volver a su vida normal, a su trabajo como cuponero en Castilleja de la Cuesta. Camina con dificultad y con ayuda después de haberse pasado tres meses postrado en una cama.

"Tengo ganas de... ir a ver a mi equipo (el Betis), y de volver a estar con los amigos de cachondeo", aseguró Rafael sobre su nueva vida. Es tan bético que tenía la habitación en la que ha pasado los últimos tres meses de su vida llena de camisetas de su equipo firmadas por los jugadores, algunos de los que incluso le han visitado tras la operación. Hasta algún informador incluso lo reconoció de haberlo visto alguna vez en el Gol Sur megáfono en mano animando a su equipo.

En otra salida de fin de semana fue a un centro comercial y a visitar a su abuela, muy mayor, vecina de Mairena del Aljarafe. Quienes lo han tratado a diario hablan de él como una persona muy alegre, con una enorme capacidad de superación y con una familia que lo ha apoyado en todo momento. Rafael, de 34 años, tardará todavía un año en poder sonreír, en seis meses podrá hablar de manera correcta y cada vez que salga tendrá que hacerlo con protección solar de factor alto en los tejidos trasplantados.

Antes de terminar la rueda de prensa Rafael quiso hacer una petición. Pido "que nos dejen en paz a mí y a mi familia, y a mis amigos" para poder retomar su vida con la mayor normalidad, Rafael mostró su sincero agradecimiento a la familia del donante.

"Quiero darle las gracias a la familia del donante por lo que ha hecho. Gracias a esa donación he podido cumplir mi sueño", aseguró. Esa gratitud la extendió al centro hospitalario, "al equipo médico, por lo bien que se han portado conmigo, y a mi familia y amigos, que han estado conmigo en todo esto"

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