Una prueba decisiva

La entrevista perfecta

  • El éxito o el fracaso depende de la actitud del candidato, sus gestos o su expresión, y la información que tenga de la empresa. No sólo de su currículum.

De cada seis candidatos sólo uno supera la entrevista de trabajo. El dato aparece en un estudio de Randstad, empresa especializada en soluciones de recursos humanos. Según el mismo informe, el 57% de los actuales trabajadores ha mejorado su formación durante el último año con el objetivo de adecuarse a los patrones que demanda el mercado laboral; mientras que un 26% reconoce haber realizado cursos de idiomas durante este tiempo. La formación, la experiencia laboral y los idiomas se consolidan como los tres pilares fundamentales para afrontar con garantías un proceso de selección. La demanda disminuye mientras que la competencia aumenta. "Vivimos en la cultura del esfuerzo", indica Ana Ballesteros, directora de la Oficina de Especialidades de Randstad en Sevilla. "Hasta hace dos años, las personas buscaban un empleo temporal, de apoyo, especialmente para el verano. Ahora buscan un puesto de trabajo para comer".

Adecco, empresa del mismo sector, es menos rotunda y fija en tres de cada cinco las personas que no pasan una entrevista de trabajo, "no por un mal currículum, sino por no acudir bien preparado", asegura Rocío Cardona, directora de selección de Adecco en Andalucía. Antes de asistir a una prueba de selección, es fundamental informarse sobre la empresa y el puesto para el que uno es candidato. "Hay que cuidar la vestimenta y la higiene. Aunque parezca obvio, no todos cumplen este punto. No hace falta ir en traje de chaqueta, pero nada de calzonas ni chanclas".

En un proceso de selección hay que cuidar hasta el más mínimo detalle. "La entrevista empieza en el momento que te llaman por teléfono para citarte. Cómo reaccionas, tu expresión o tu disponibilidad son aspectos que se tienen en cuenta", asegura Rafael Aguilar, responsable de selección de Ayesa Tecnología-Sadiel. "Todas son piezas de un mismo puzzle".

La puntualidad es clave y no se debe acudir acompañado, pues refleja inseguridad. Cuando el candidato llega al lugar de la cita y espera a ser atendido, puede que ya alguien le esté observando y evaluando. Hay que cuidar todos los detalles: recordar el nombre de la persona de contacto, esperar de forma paciente, no mostrar nervios y apagar el teléfono móvil. Una vez frente al entrevistador, es muy importante el saludo: mirar a los ojos y, con una sonrisa, dar un buen apretón de manos. "Hay que cuidar el lenguaje corporal, los gestos pueden traicionarnos", señala Rocío Cardona. "Lo correcto es no sentarse con las piernas abiertas, y no mover demasiado las manos, refleja nervios, al igual que tocarse el pelo de forma frecuente".

Evitar monosílabos, ser directo y no dar rodeos, cuidar el vocabulario y pensar las cosas antes de decirlas son algunos consejos. "Lo importante no son las preguntas que formule el entrevistador, es tu actitud y tu capacidad de respuesta", apunta Rafael Aguilar desde Ayesa Tecnología.

A preguntas comunes como por qué quieres este puesto se suman otras más conflictivas que hacen referencia a los puntos débiles del candidato como un bajo nivel de inglés, periodos en blanco en el currículum o causas de despido en anteriores empresas. Según Rafael Aguilar, "lo correcto es aportar en la respuesta el lado positivo, demostrando que eres una persona que mira al futuro con optimismo".

El salario es otra cuestión conflictiva. Los expertos consultados aconsejan no hablar del sueldo en el primer encuentro, aunque el candidato tiene derecho a saber cuánto va a cobrar, porque quizás no le interese la oferta. Lo mejor es no mostrar ambición por el dinero.

El experto de Sadiel hace hincapié en la retroalimentación. "Me gusta que los candidatos, al terminar, me pregunten qué opino de su candidatura, y muy pocos los hacen. La entrevista es una experiencia que te puede ayudar y más si el entrevistador te explica cuáles son tus fallos o qué le hace falta a tu candidatura".

Internet incurre con fuerza en el mundo empresarial. Redes sociales como Twitter, Facebook LinkedIn, o la reciente Google Plus son herramientas claves en la búsqueda de empleo. "El 63% de los españoles utiliza las redes sociales para prepararse una entrevista de trabajo, cifra que sitúa al país a la cabeza de Europa, seguido por los alemanes, griegos y eslovacos", señala Ana Ballesteros, de Randstad.

"Hoy hay que estar visibles en todos lados y crear una huella digital. No basta con darse de alta en las redes sociales sólo". Son palabras de Macarena Pérez, de la empresa de selección P&S Recursos Humanos y consultora en la Escuela de Organización Industrial (EOI). "Internet es un gran expositor, pero también un arma de doble filo. Debemos cuidar nuestra identidad digital, la imagen que ofrecemos, porque cada vez más seleccionadores observan nuestros perfiles personales. No hay ninguna legislación al respecto, la ética de cada uno es el único límite que existe".

A pesar de todas estas indicaciones, no existen fórmulas magistrales que aseguren el triunfo, lo mejor es ser fiel a uno mismo.

Tenga en cuenta...

Preparación previa. Se aconseja informarse sobre el puesto de trabajo al que se opta y sobre la cultura de la empresa, su actitivad y situación actual.

El saludo. Mire a los ojos (siempre) y, con una sonrisa, dé un buen apretón de mano. Escuche, deje que el entrevistador le haga la primera pregunta y lleve la iniciativa.

La actitud. Muéstrese cómodo, relajado, atento y entusiasta. No vaya acompañado, refleja inseguridad. Omita comentarios negativos sobre antiguos compañeros, empresas, trabajos, provoca desconfianza. No muestre ambición por el dinero.

Idiomas. El inglés es una variable crítica, marca la diferencia. El alemán y el francés se estilan como segundo idioma. Y el chino arranca con fuerza, especialmente en el sector turístico de alto standing.

Preguntas conflictivas. Abordan los puntos débiles del candidato. Intente dar un vuelco positivo a la respuesta. Por ejemplo: "Soy consciente de que mi nivel de inglés es bajo pero estoy dispuesto a mejorar apuntándome a un curso intensivo".

Dejar la puerta abierta. El candidato no siempre consigue el puesto al que opta, pero puede ser válido para otro proceso de selección de la misma compañía, por eso es importante cerrar con éxito la comunicación.

Cinco puntos clave

1. Un currículum breve, conciso y en formato PDF. Además de breve y conciso, cada empresa busca un perfil determinado. Si tiene la cualidad específica que pide, póngalo. Preséntelo en una única hoja y en PDF. No entregar en mano, eso es obsoleto.

2. Ser honesto en el currículum y en la entrevista. Las mentiras tienen las patitas muy cortas. Se valora la fiabilidad, la honradez, la integridad, el orgullo por el trabahjo bien hecho, la dedicación, la capacidad de análisis y la capacidad de escuchar.

3. Cuide su identidad digital, internet pisa con fuerza. Haga un experimento. Busque su nombre en Google y piense si le gusta lo que ve. Internet es un arma de doble filo. El seleccionador puede entrar en sus perfiles personales, aunque no sea ético.

4. Si busca empleo fuera de España, infórmese antes. Las pruebas de selección son diferentes según el país. En España, por ejemplo, se estila colocar una fotografía actual en el currículum, mientras que en Inglaterra no es correcto. Investigue antes.

5. Al finalizar la entrevista no olvide: informarse bien de cuál y cuándo es la siguiente etapa del proceso de selección. Al salir, anote en una agenda sus impresiones y reflexiones sobre lo que debe mejorar en la siguiente entrevista.

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