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A diestra y siniestra

Del Parlamento ni se habla

La Cámara controla poco al Ejecutivo y legisla en exceso. Es un fallo colectivo, nadie lo critica

EL domingo son las elecciones al Parlamento de Andalucía y nadie habla de su composición, ni de sus funciones. Por ejemplo, de su discreto papel en el control al Gobierno y a la Administración de la comunidad autónoma, de su insuficiente intervención de las empresas públicas, y otras dejaciones de las exigencias que le marca el Estatuto de Autonomía. Todos los partidos explican sus planes de gobierno, pero ningún candidato critica la escasa importancia que el Parlamento tiene en la región.

Fracasó en la última Legislatura en una de sus obligaciones, renovar las instituciones recogidas en el Título IV del Estatuto, muchas de ellas caducadas desde hace años. Un fallo colectivo de sus señorías. Nadie ha explicado a los sufridos votantes por qué un órgano de extracción parlamentaria como el consejo de administración de la RTVA es de la última mayoría absoluta de Chaves ¡hace diez años! Se ignoran los planes de los candidatos para la renovación o más eficaz funcionamiento de la Cámara de Cuentas, el Defensor del Pueblo, y los consejos Audiovisual, Consultivo o Económico y Social. Eso permanece en el limbo.

El Estatuto marca un mínimo de 109 escaños. Nadie se atreve a proponer su disminución. Pero hay partidos que plantearon su aumento, en concreto IU durante el mandato de Griñán por mayoría absoluta, antes de las elecciones de 2012. Valderas sondeó en varios plenos la posibilidad de aumentar el número de diputados. Griñán en sus respuestas hizo cuentas: se podría subir hasta 167, con la misma proporción de Madrid de un diputado por cada 50.000 habitantes. Pero la idea no prosperó, felizmente.

Por dejadez, la oposición permitió a un PSOE en minoría controlar la Presidencia y la Mesa en la pasada Legislatura. Esta Cámara tiene diputados de sobra, controla poco al Ejecutivo y desempeña con deficiencia sus funciones. Y quizá legisla en exceso normas superfluas, porque ociosa en otros menesteres, en algo se tiene que entretener.

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