Andalucía

Una dirección a la medida

  • Griñán rescata a algunos históricos como Rubiales y Caballos para su Ejecutiva · Da las gracias a Susana Díaz por su marcha y vuelve a fichar al malagueño Conejo

"Como también soy una persona, dejad que exteriorice mis sentimientos: gracias, Susana". Así despidió ayer el líder socialista andaluz, José Antonio Griñán, a la que hasta ahora ha sido su número dos en el partido, Susana Díaz, la consejera de Presidencia que no ha podido ver cumplida su querencia de seguir ligada a la Ejecutiva regional. Díaz competirá el próximo fin de semana con el alcalde de Alcalá de Guadaíra, Antonio Gutiérrez Limones, por la secretaría provincial de Sevilla, en un congreso donde los críticos aspiran más que a ganar, a consolidarse para no ser barridos. Ésa, la salida de Susana Díaz, es la principal novedad de la estrenada Ejecutiva de Griñán; ésa, y su consecuencia, la ascensión del onubense Mario Jiménez al cargo de vicesecretario general. Pero si Griñán confeccionó en el año 2010 una Ejecutiva muy joven y con algunas concesiones a todas las provincias, ésta es mucho más entreverada en edad y está hecha a su justa medida.

La entrada de Amparo Rubiales como presidenta en sustitución de Rosa Torres obedece a ello. Rubiales es amiga de Griñán, pero no sólo eso: también ha estado muy a su lado en esos momentos en los que el secretario general se sintió solo durante la campaña electoral. Tras Mario Jiménez, figura el gaditano Juan Cornejo, secretario de Organización, y al que Griñán ya quiso en 2010, pero fue aconsejado que prescindiera de él para no meter fuego en la provincia de Cádiz. Cornejo, una persona que conoce bien el PSOE, es una de las piezas claves del griñanismo gaditano. En un escalafón mucho menor, en la Secretaría de Economía, entra un histórico de los que suelen pesar, aunque el cargo sea el de monaguillo: el sevillano José Caballos. Ocho años hace que este ex dirigente andaluz salió de la dirección regional después de enfrentarse a Manuel Chaves y Luis Pizarro. Excelente orador y mejor estratega, Caballos vuelve de lo que él llamaría su "ostracismo".

Junto a ellos, hay algunos nombres sorprendentes, como el del malagueño Francisco Conejo, que ya fue secretario de Comunicación con Griñán, aunque tuvo que salir después de demostrar su escasa valía para este cargo con el pretexto de que se iba a Málaga a una secretaría provincial de Organización. El secretario malagueño, Miguel Ángel Heredia, intentó hasta última hora mejorar la posición de Málaga, una vez que la antequerana Rosa Torres dejaba el cargo por la Secretaría de Formación. El secretario de Ideas, uno de los cargos a los que Griñán quiere dar mayor importancia, es José Sánchez Maldonado, catedrático de Hacienda Pública de la Universidad de Málaga. Será él quien coordine la Fundación Alfonso Perales, que se convertirá en plataforma de ideas del PSOE andaluz.

Susana Díaz deja en la dirección a la sevillana Verónica Pérez, muy cercana a ella, y a Rosario Andújar, alcaldesa de Osuna, clave para el congreso provincial. Araceli Carrillo y la ex consejera Clara Aguilera también son apuestas personales de Griñán en una dirección menos respaldada, pero hecha y confeccionada a sus medidas.

Amparo Rubiales, presidenta

José Antonio Griñán, secretario general

Mario Jiménez, vicesecretario general

Juan Cornejo, secretario de Organización

Verónica Pérez, secretaria de Política Institucional

Francisco Conejo, secretario de Política Municipal

Rosario Andújar, secretaria de Igualdad

José Juan Díaz Trillo, secretario de Cultura

José Sánchez Maldonado, secretario de Ideas

Clara Aguilera, secretaria de Acción Ciudadana

Rosa Torres, secretaria de Nueva Formación y Afiliados

Araceli Carrillo, secretaria de Educación

Soledad Cabezón, secretaria de Acción Electoral

Inés Plaza, secretaria de Redes

Caridad Herrerías, secretaria de Agricultura y Pesca

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