Educación

Los chicos de la reválida

  • Recuerdos y reflexiones sobre un viejo examen que regresa como primera prueba de fuego para los estudiantes. "Era el examen que abría o cerraba las puertas del futuro".

"Lo recuerdo como algo remoto, muy gris, muy solemne. Venía un catedrático de la Universidad de Madrid y en el aula sólo había un profesor del instituto, por lo que impresionaba mucho. Y asustaba, claro que asustaba, porque hacían unas escabechinas tremendas". Así recuerda el inspector de Educación Jaime Martínez y creador del revolucionario método de enseñanza de matemáticas ABN su reválida, una criba que ahora regresa con la Lomce y que la Junta pretende demorar en su aplicación.

Sin embargo, Martínez ve algo bueno en recuperar la reválida: "Si, como parece, estas pruebas tendrán idéntico contenido para toda España, pueden ser el primer reactivo que nos muestre el nivel de los alumnos al final de cada etapa medidos todos, en todos los territorios y con el mismo metro. Es muy importante, porque las evaluaciones internacionales nos han alertado de que hay más distancias entre comunidades autónomas que entre la media del país y otros países. Si se le quiere poner remedio a esta situación hay que empezar por comprobar la anchura de la brecha existente. No es posible que algo tan accidental como el lugar de nacimiento se convierta en un determinante del éxito o fracaso escolar".

Rafael Padilla, catedrático de Derecho Mercantil, era un buen estudiante, al punto que ganó el premio al mejor expediente de su promoción de Derecho por la Universidad de Sevilla. Recuerda con cariño aquella prueba: "Fue una experiencia gratificante comprobar que aquello que había estudiado bajo la protección de mis profesores seguía siendo válido y apreciado por terceros extraños. Me confirió seguridad y consciencia de la fortaleza del sistema. Por otra parte, no me preguntaron nada extraño ni que yo ya no hubiera visto. Es más el miedo a lo desconocido que el examen mismo".

A Padilla no le parece mal el "contrastar por externos que el trabajo que uno ha hecho es correcto y útil. Es, por otra parte, una exigencia derivada del control de calidad del sistema formativo".

No es de la misma opinión Blanca Alcantara, ex delegada de Educación en Cádiz y profesora, que se libró de la reválida por un año, lo que supuso un respiro porque lo que sí recuerda es que generaba una enorme ansiedad. Para ella, el regreso de la prueba está "fuera de lugar. Pone trabas a los que pasan por más dificultades y coloca a los chicos en dos carriles, los buenos y los malos, contando con que los buenos suelen ser en una mayoría aquellos con más posibilidades, con familias más estructuradas. Va contra un principio de equidad, que era el que defendía la Logse".

El profesor y crítico musical Fermín Lobatón tiene recuerdos musicales de su reválida de sexto porque "fue la de las primeras madrugadas de estudio con compañeros, fuera de casa escuchando a Simon&Garfunkel, Joan Baez, Cream, Traffic...". Y si tenían miedo los alumnos, también lo tenían los colegios: "Nos preparaban de manera muy especial. Íbamos muy bien preparados. Seguro".

Son más difusos sus recuerdos de la reválida de cuarto, cuando se contaba con 13 años. "Parecían una cosa terrible y temible, pero no guardo recuerdo de que fuera tan así. No se me olvidan, eso sí, los anchos pasillos del Instituto de Coloma en Jerez, en donde nos sentaban para el examen con una disciplina férrea".

El inspector Francisco Poveda es un veterano del mundo de la educación y uno de los artífices de su modernización en Andalucía con sus trabajos de campo a finales de los 70 y principios de los 80, cuando los índices de analfabetismo eran altísimos. Realizó la reválida en el año 1965. "Era una prueba con unos tribunales compuestos por gente muy seria. Allí íbamos con catorce añitos y sabíamos que éramos muy pocos los que pasaríamos. Creaba una enorme ansiedad porque pasar esa reválida te abría las puertas del futuro, la entrada en el Bachillerato superior, y daba la sensación de que no pasarla te las cerraba. Era un examen duro, por especialidades, que estaba vigiladísimo".

Con la perspectiva del tiempo Poveda, que ya lleva "ocho o nueve leyes" de educación a sus espaldas, tiene ideas contradictorias sobre su regreso. "Ideológicamente, cuesta aceptarlo porque limita drásticamente el acceso a la Universidad. Un alto porcentaje de alumnos andaluces no lo va a superar. Al tiempo, obligará a los centros a elevar el nivel de exigencia. Ya no se retratarán en la Selectividad, sino mucho antes, lo que dejará a muchos chicos que antes seguían avanzando en el camino. En el lado positivo, mejorará el nivel medio de nuestras universidades, que ahora funcionan casi como institutos".

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