Andalucía

Vacas gordas en el páramo

  • Las cifras contradicen la política de austeridad de la Junta, que apenas ahorra un 0,01% con la supresión de altos cargos · Su plantilla suma 5.175 trabajadores más en dos años · El gasto en personal no deja de crecer

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Es la promesa de moda entre políticos con galones. La aliña además la vieja máxima del predicar con el ejemplo. Si no hay dinero, tampoco habrá lujos. En un bastidor tan bestial como el de la Junta, hablar de recortes, tal y como José Antonio Griñán, presidente, hace desde que la crisis real es también oficial para el socialismo, es hablar no de tijeras sino de cuchillos, machetes y hasta guillotinas. En la tercera remodelación del Ejecutivo autonómico desde las elecciones de 2008, materializada en abril, la máquina de la sobriedad se puso en marcha con más impacto estético que contable: la Consejería de Obras Públicas absorbió Vivienda; Justicia acogió a Gobernación y Hacienda le hizo un hueco a Administraciones Públicas. Dos departamentos menos y, por tanto, una nómina reducida de delegados provinciales (ocho por cartera, 16 en total). Griñán desmontó asimismo seis Direcciones Generales. En 2009 eliminó otros 17 altos cargos. Según la propia Junta, el paquete de medidas apenas salva 3,5 millones, el 0,01% del Presupuesto.

Con Manuel Chaves, el longevo antecesor de Griñán, la plantilla de altos cargos ascendía a 316. Son datos de los anexos de personal incluidos en el listín presupuestario del año pasado. En 2010, los mismos anejos tasan el tamaño de la cúpula en 298 personas. Con la poda más reciente (los citados 16+6), la Administración adelgaza hasta mínimos históricos (276 nobles). Los patricios dejan pues atrás los tiempos de bonanza, pero, ¿qué ocurre con los plebeyos? Ahí está la verdadera medida de la sobriedad. Y los números niegan un cambio de tendencia. Ya lo advertía la consejera de la Presidencia, Mar Moreno, cuando la Junta cortó la cinta de la nueva era espartana: "La remodelación no se basa únicamente en criterios de austeridad, sino en buscar la manera más eficaz y eficiente de optimizar los recursos y los procesos". Conforme a los Presupuestos de 2010, la Administración andaluza cuenta este año con 216.355 funcionarios, 3.535 más que en el anterior ejercicio y 4.843 más que en 2008 [ver gráfico adjunto].

Progresa también la otra pata de la Junta: el personal laboral suma 24.536 efectivos este curso frente a los 24.193 de 2009 y los 24.202 de 2008. La combinación de unos y otros -funcionarios y contratados- disipa las dudas: un ejército de 241.169 trabajadores (5.175 más que 24 meses atrás; el más grande de la España plural) aparentemente ajeno a las penurias del mercado laboral, donde crear empleo es hoy por hoy una quimera y donde la tasa de paro (20,05% conforme a la EPA del primer trimestre) avanza sin miedo hacia listones más propios de la década de los noventa. Quimera seguirá siendo una buena temporada, ya que los expertos asumen unánimemente la regla de que sólo se fabrican puestos de trabajo con crecimientos del PIB del entorno del 2% anual. España cerrará 2010 con una contracción del 0,4% según Bruselas y del 0,3% según el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. 2011, el año cero de la recuperación, no dará para un homenaje. La Comisión Europea le adjudica al PIB nacional un alza del 0,8% y Moncloa, más optimista por defecto, un 1,8%.

El cuerpo de funcionarios cubre en esencia las ramas docente (45,25% del total) y sanitaria (39,20), con el asunto administrativo en segundo plano (12,13%) y la Justicia muy atrás (3,40%). La teoría del balancín determina que sea el personal laboral el que se vuelque con las tareas administrativas (un 97,11% de los 23.829 contratados en 2010 se dedican a ellas). Docencia (2,72%) y sanidad (0,15%) apenas reciben refuerzos del exterior. Las oposiciones son todavía la única vía de ingreso a la bolsa judicial.

El segundo foco de contraste, la segunda vara para medir el grado de concienciación de la Junta es el gasto de personal. Cualquier ciudadano puede acceder a la página del Instituto Andaluz de Estadística, sección Administración Pública, para cazar el dato. Hace dos años, cuando la recesión sólo era una broma de mal gusto procedente de una oposición pejiguera y resentida, Chaves, aún en el trono, dedicaba el 30,4% de la factura -9.710 millones- a este particular. En 2009, el montante trepó hasta los 10.155 millones, un 4,58% adicional. Y 2010 no interrumpe la curva ascendente: 10.221 millones y un repunte del 0,64% a un año y del 5,26% a dos. Definitivamente, las vacas sólo son flacas en según qué barrios.

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