Crimen del botellódromo

La Policía detiene a un segundo implicado en el asesinato de Jairo

  • Otro chico está apresado en la comisaría al ser uno de los posibles instigadores de la reyerta ocurrida el pasado domingo· La Policía interviene una navaja de grandes dimensiones y con rastros de sangre en las proximidades del crimen

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 El presunto homicida del botellódromo de Jerez, Jaime D., de 18 años, y vecino del parque de La Unión, quedó ingresado ayer en los calabozos de la comisaría en espera de ser puesto a disposición de la autoridad judicial a lo largo  de las próximas horas. Recibió el alta hospitalaria durante la mañana y fue trasladado a la comisaría, donde quedó ingresado en los calabozos. El presunto autor material del crimen fue apresado en las inmediaciones del lugar de los hechos. Sufrió varias heridas en una mano por la supuesta fuerza con la que usó la navaja con la que, presuntamente, acabó con la vida del otro chico.  Esas lesiones provocaron que Jaime fuera trasladado al hospital la madrugada del domingo quedando bajo custodia policial en espera de ser atendido durante varias horas.

La Policía Judicial continuaba ayer haciendo gestiones para esclarecer policialmente el caso con la toma de declaración de numerosos testigos directos o indirectos de la reyerta ante las diferentes versiones que se han proporcionado. Evidentemente, la Policía recela del contenido de los centenares de mensajes vertidos en las redes sociales ante el homicidio ya que no constituyen ningún indicio desde el punto de vista legal.  Ha sido detenido un segundo joven (cuya identidad no ha trascendido) por su presunta implicación en una pelea inicial  entre dos grupos de chicos en el 'botellódromo' de Jerez y que pudo propiciar el que fuera grave acontecimiento posterior, ha conocido este medio de fuentes de la investigación. Este segundo detenido pudo porfiar primero con otro joven (el que luego fuera detenido como presunto autor material del homicida) ante el robo de un teléfono móvil. La pelea se calentó hasta tal punto que -mantienen fuentes de la investigación- Jairo pudo decidir echarle una mano al amigo que se había metido antes en la pelea, y casi "sin quererlo ni saberlo" (dijeron sus amigos) fue apuñalado hasta la muerte.

 La víctima, de 17 años, murió prácticamente en el acto. Caminó "tres o cuatro pasos y se desplomó" en el suelo. Dos sanitarios (que estaban tomando unas copas en el 'botellón') intentaron reanimarlo sin éxito. Las heridas eran mortales de necesidad.

La víctima sufrió al menos tres puñaladas: una de las heridas, de más de diez centímetros de profundidad, está bajo el esternón; la segunda, de seis o siete centímetros, fue cerca del abdomen y, la tercera, fue en un costado, según ha conocido este medio de fuentes de investigación. 

El presunto homicida intentó alejarse del lugar y tiró al suelo una navaja de grandes dimensiones (tipo 'albaceteña'). Varias unidades de la Policía Local acudieron al lugar tras ser requeridas y arrestaron al principal sospechoso. También lo hizo el 091. Entre unos  y otros agentes  encontraron la navaja y la intervinieron: el arma tenía grandes manchas de sangre. Se están practicando pruebas por parte de los especialistas para precisar a quién pertenecían los restos de sangre hallados en el arma.

Tanto el presunto homicida como la víctima eran 'conocidos' por las fuerzas de seguridad por haber estado presuntamente implicados en actividades delictivas de baja intensidad. Incluso se asegura que mantuvieron porfías anteriores aunque no se ha confirmado de manera oficial. La víctima estaba filiada:  se le relacionó en su tiempo, entre otras causas, de  haber sido miembro de un grupo (de estética 'cani') que se dedicaba a asaltar a otros chicos, más jóvenes (de estética 'pija'), en las cercanías del parque del colegio de El Cuco de la zona norte, para sustraerles dinero y efectos de valor, como los codiciados teléfonos móviles de última generación. Una de las pistas que se investiga para explicar la reyerta es, precisamente, una disputa por un 'smartphone'.

El presunto autor material del homicidio, Jaime D., tiene 18 años. Vive con su familia en un bloque del parque de La  Unión. Tras ser detenido fue trasladado al hospital para ser asistido de varias heridas sufridas en una mano: mientras allegados a él mantienen que se trató de cortar las venas ante la desesperación que le entró por los gravísimos hechos; los próximos a la víctima mantienen, como sospecha la Policía Judicial, que las heridas responden a la fuerza empleada. 

A pesar de la gran alarma social que está generando el caso, la Subdelegación del Gobierno en la provincia no ha difundido ninguna nota oficial de los hechos.

Los dos detenidos están ingresados en los calabozos de la comisaría en espera de ser puestos a disposición de la autoridad judicial. Las diferentes diligencias están siendo puestas en conocimiento tanto de la Fiscalía como de la autoridad judicial en funciones de guardia. En el lugar de los hechos se personó una comisión judicial que ordenó el levantamiento del cadáver y su traslado.

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