Almería

"Nunca hay que identificar la justicia con la venganza"

  • El obispo, Adolfo González, que ofició la misa funeral, alabó la actitud de la madre y destaca que "hay que tomar conciencia de la existencia del mal y hacerle frente"

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Una despedida multitudinaria que jamás se podrá borrar de la retina para una sociedad almeriense que ha vivido con enorme tensión primero la búsqueda, donde siempre se mantuvo la esperanza, y después con un dolor inconsolable al conocer la muerte de Gabriel Cruz, que ya forma parte de la vida de todos, al punto de que lo consideran "como un hijo o un nieto más", afirmaban entre lágrimas muchos de los ciudadanos que ayer se congregaron en la Plaza de la Catedral en la capital, donde pudieron ver y escuchar en una pantalla gigante la homilía del pequeño y arropar a su entorno familiar en estos momentos tan difíciles.

"¡Todos somos Gabriel!", gritaban una y otra vez las más de 5.000 almas que abarrotaban la Plaza, y que no quisieron dejar escapar la oportunidad de despedirse de este niño de sonrisa eterna que ha sido capaz de sacar lo mejor del ser humano: la solidaridad.

El cortejo fúnebre que conducía los restos mortales de Gabriel Cruz llegaba al filo de las 11:00 horas de la mañana de ayer a la Catedral, acompañado de sus padres, Ángel Cruz y Patricia Ramírez, quienes recibieron continuos gestos de cariño por parte de los asistentes, y a quienes agradecían todo su apoyo mirándoles con cabeza alta, pese al dolor, y llevándose la mano a sus corazones como muestra del agradecimiento por el apoyo recibido desde el primer momento. Justo antes, lo hacían familiares, allegados y autoridades tanto civiles, entre ellas la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, como militares.

Cuando la misa funeral oficiada por el obispo de la diócesis de Almería, Adolfo González Montes, daba comienzo, la plaza aguardaba en respetuoso silencio. Ya iniciada, continuaban llegando coronas y ramos de flores para el pequeño procedentes de instituciones y particulares, que iban colocando sobre el coche el coche fúnebre, a la puerta del templo.

"Un niño alegre y bonito, sonriente, que nos había cautivado a todos", consolaba el obispo a padres y familiares, quien aseguró que su "muerte sin sentido" pone de manifiesto la "situación enferma" del corazón humano y "de nuestra condición pecadora". "Gabriel no tuvo tiempo de que su corazón se pervirtiera la maldad que transversalmente alcanza a los adultos y su muerte violenta le acerca de una manera muy espacial a Cristo, víctima de la cruel violencia de su pasión y cruz", trasladaba durante la homilía.

El féretro del pequeño presidía el altar junto a la fotografía que durante estas últimas dos semanas ha inundando todos los hogares españoles, y que sus padres han besado al entrar a la Catedral.

"Gabriel está con Jesús, que acogía a los niños que se le acercaban pero sus padres y familiares necesitan de nuestra plegaria para que Cristo sea su fuerza y la nuestra en esta hora difícil", señalaba González Montes, quien explicó que el pequeño ha "emprendido el camino que lleva a Cristo glorificado para disfrutar del amor definitivo, de la felicidad que nunca se acaba". "Gabriel acompañará ahora a sus padres y abuelos desde el cielo", manifestó.

El obispo advirtió que el pecado habita en el corazón del hombre aunque nos resistimos a aceptarlo con humildad" y ha apelado a la fe en "situaciones límite". "Soñamos con mejorar mucho las cosas y a menudo lo relacionamos con un sectarismo manifiesto con un programa de acción mediante la conquista del poder pero el cambio radical para hacernos mejores es la conversación del corazón".

En este sentido, subrayó que la fe "consuela, no es una mera ilusión ni fantasía". "Son hechos históricos contundentes y para que la sociedad torne más humana hay que recibir el mensaje del evangelio", en alusión a la "violencia injusta que sufren miles de niños en el mundo".

Antes de concluir la misa, González Montes trasladó su pésame "personal y de todo el pueblo de Dios" a los padres del niño y les pidió que "tengan plena confianza en la ternura y misericordia del Señor", al tiempo que alabó la solidaridad con la que ha reaccionado la sociedad "antes hechos que perturban la paz social truncando la vida, apenas la infancia".

Al instante de su conclusión, comenzó una enorme ovación en el exterior. Aplausos y gritos de fuerza y ánimo inundaban la plaza a la salida del féretro con dirección al coche. Una vez en su interior, con unos asistentes rotos por el dolor, los padres del pequeño tuvieron la firmeza de situarse frente al ataúd, mirándolo fijamente, ante todos. Y se volvió a hacer un respetuoso y sobrecogedor silencio, que se quebró con el llanto de su y al que instantáneamente la gente volvía a lanzar al cielo ese mensaje que siempre resonará en el corazón de los almerienses: "Todos somos Gabriel". El obispo de Almería tuvo la oportunidad de hablar en privado con los padres, a quien "les he transmitido un mensaje de consuelo y esperanza, para que sepan que Dios tiene ternura con nosotros, ama todo lo que ha creado. Lo han acogido con gran afecto y humildad".

En cuanto al debate en la calle sobre la posible derogación de la prisión preventiva revisable, González Montes sostiene que "la iglesia siempre busca que la justicia brinde por sí sola, sin motivaciones de la pugna política que condicionan el mismo ejercicio de la justicia. Desde la iglesia deseamos que se entiendan, que dialoguen sobre causas y medios, los fines que se proponen teniendo en cuenta la dignidad de la persona y sus propios derechos. Además de la fe que tenemos que tener en la capacidad del hombre para regenerar su vida, pero esto no debe cegarnos ante la realidad del mal y los medios que objetivamente deban tomarse y eso no vamos a decidirlo nosotros, sino soberanamente la representación de la sociedad".

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