Andalucía

Encuentran ADN de una persona no identificada en el crimen de Almonte

  • Estos vestigios no investigados hasta la fecha se encontraron en dos prendas con restos de sangre.

En la escena del doble crimen en el que fueron asesinados Miguel Ángel Domínguez y su hija, de 8 años, en el domicilio en el que ambos residían en Almonte el 27 de abril de 2013, fueron hallados restos biológicos sin investigar de una persona desconocida, además de los de Francisco Javier Medina, que permanece en prisión preventiva desde 2014 como único acusado.

Así lo revelan los resultados del análisis que figura en el dictamen del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses. Además de las evidencias biológicas del imputado en tres toallas ubicadas en dos baños diferentes de la casa donde aparecieron los cadáveres, los resultados recogen el hallazgo de vestigios celulares de una persona no identificada que tampoco eran coincidentes con el procesado, con los moradores de la vivienda -las dos víctimas del crimen-, ni con la ex mujer y madre de ambos, ex pareja del único imputado.

Según el dictamen del Instituto de Toxicología, los restos biológicos no identificados se hallaron en la toalla de baño que habitualmente usaba Miguel Ángel Domínguez así como en una alfombrilla de baño que supuestamente habría utilizado el presunto autor del crimen para limpiar la suela de sus zapatos, en ninguna de las cuales se halló ADN del acusado.

Se constata además que, en dicha toalla, localizada con restos de sangre sobre el lavabo y sobre la que hay sospechas de que pudiera ser utilizada por el autor del doble crimen para limpiar el cuchillo con el que atentó contra las víctimas, se detectó también un pelo cuyo ADN tampoco ha sido identificado pero ningún rastro celular de Francisco Javier Medina.

Los resultados revelan que los vestigios biológicos del procesado se detectaron en otras tres toallas localizadas en dos baños diferentes de la casa, en ninguna de las cuales se hallaron restos de sangre, además de estar colgadas en sus respectivos toalleros, lo que provocó que no fueran retiradas para su análisis hasta después de tres inspecciones técnico oculares. En este sentido, la defensa del acusado, remarca que en las dos únicas prendas en la escena del crimen en las que aparecen restos de sangre son las dos -toalla de baño y alfombrilla- en las que se encuentran los restos biológicos del varón desconocido pero ningún rastro del ADN de Francisco Javier Medina.

Este informe fue sumado al grueso de la investigación hace casi un año, pero fue obviado por las acusaciones y por parte de la titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de La Palma del Condado, que denegó la salida de prisión del acusado al considerar probado, tras un informe de toxicología, que los restos de ADN del mismo hallados en las tres toallas, se dejaron "por contacto directo con estas toallas, y no por transferencia indirecta o secundaria, y en fechas no muy alejadas en el tiempo a los hechos que se investigan".

Sin embargo, un informe médico legal realizado por facultativos de la Universidad de Granada, los catedráticos José Antonio Lorente y Juan Carlos Álvarez, por encargo de la juez que lleva el caso, señala que los restos biológicos hallados en las tres toallas "no permiten vincular de modo inequívoco al acusado", ya que la razón de su localización en las mismas "se puede deber a una transferencia secundaria" y "carece de toda lógica, científica, médica o criminalística que existan tan altas cantidades de ADN de Francisco Javier Medina -con cantidades equivalentes a las dos de los habitantes de la casa- por un simple uso de las tres toallas" por cuanto ha quedado verificado que el acusado hacía más de tres años que no acudía a la vivienda donde se produjo el crimen.

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