Francisco González Lodeiro. Rector de la Universidad de Granada

"Ajustar la oferta de títulos superiores al mercado de trabajo es un error"

  • El responsable de la UGR cree que el futuro de las instituciones superiores españolas no está en la fusión sino en la especialización y descarta que la calidad de la enseñanza se pueda medir al peso, según el número de alumnos.

-Un título universitario ya no es garantía de empleo en este país y muchos jóvenes se preguntan para qué estudiar una carrera si van a tener tantas dificultades...

-Las personas que tienen una formación universitaria tienen más facilidades de encontrar empleo. Otra cosa es que el trabajo que consiga el universitario no se corresponda exactamente con lo que ha estudiado. Pero los estudios universitarios significan más promoción social, más oportunidades y encontrar un mejor empleo. Algo hay que estudiar, porque hoy, para ejercer un trabajo, sea manual o intelectual, hay que formarse. La gente prefiere optar por la universidad, pero en este país hay que incentivar la formación profesional, que es importantísima y no debe tener menos calidad que la universitaria.

-¿Qué debe tener en cuenta una persona antes de apostar por una carrera?

-Yo he creído siempre que la elección de una carrera debe hacerse por vocación o por interés. Desde hace bastantes años, con la aparición de los números clausus, los estudiantes que tienen una buena calificación eligen muchas veces titulaciones en las que es más difícil entrar. Pero creo que esto debe ser una cuestión vocacional.

-El Gobierno advierte que el mercado laboral no está preparado para absorber tanta mano de obra con titulación superior...

-Sí, apunta que las universidades españolas han pasado de tener 200.000 estudiantes a 1,6 millones, una cifra que se ha multiplicado por ocho. Eso va en relación con el aumento de la calidad de vida y con el avance del país. En Alemania por ejemplo tanto la FP como la universidad tienen el mismo rango, la misma importancia, uno más especializado en los profesionales y otra con una visión más amplia.

-¿Cree usted que las universidades deberían ajustar mejor su oferta de plazas a la demanda del mercado laboral?

-No creo que se deba hacer eso. La Universidad tiene que dar a las personas buenos conocimientos. Formar para la coyuntura ha sido un fracaso siempre, porque la coyuntura cambia. Podría ponerle un par de ejemplos recientes: Informática y Telecomunicaciones. En España se dijo en su momento que hacían falta muchísimos informáticos y se crearon no sé cuántas cátedras de Informática, casi una por universidad. Pues bien, se están quedando vacías. ¿Por qué? Pues porque se ha saturado el mercado. En Telecomunicación, una titulación que contaba con muy pocas escuelas en España, se puso de moda y se implantó también en todas las universidades. En este momento los titulados en Telecomunicación también están en paro. Hay que hacer las programaciones a largo plazo, a 30 ó 40 años, no para la coyuntura laboral. La formación universitaria es generalista, básica y debe permitir a las personas, en función de los nichos de trabajo, especializarse y cambiar. El mercado laboral es tan variable hoy en día, que sería imposible hacer una adecuación a él. Ajustar la oferta de titulaciones superiores al mercado de trabajo me parece un error absoluto.

-Se está cuestionando la rentabilidad de algunas titulaciones y se propone eliminar las que tengan menos de 50 alumnos, ¿usted que opina de esto?

-Las titulaciones deben tener calidad, no por tener 50 alumnos una titulación es más o menos rentable. Si medimos la rentabilidad en función de los alumnos suprimiríamos muchas titulaciones de primer nivel que forman parte de la tradición cultural. No conozco ningún país del mundo occidental que se haya planteado esto. Lo que se cuestionan es que la formación que se imparte sea buena. Medir la calidad por el número de estudiantes está bien para una academia o para un negocio particular, pero no para un servicio público.

-¿Y la fusión de universidades que plantea el Gobierno?

-Puede ser que las universidades deban especializarse más, pero no me parece que España sea un país con demasiadas universidades. La Conferencia de Rectores Europeos publicó un estudio que decía que lo razonable es tener una universidad por cada 500.000 habitantes. Aunque es cierto que no todas tienen que ser iguales, hay algunas que deben ser más generalistas por su tradición, como es el caso de la Universidad de Granada, con un número de titulaciones amplio, y otras que deban tener una especialización. Es curioso, porque se dice que hay demasiadas universidades cuando las que más crecen son las privadas. En Madrid hay ya 15 universidades y en Andalucía sólo 9, así que en esta comunidad estamos a 800.000 habitantes por universidad.

-¿Se ha quedado el Plan Bolonia en el aire con tanto ajuste?

-Bueno, cuando se dice que para Bolonia hace falta más dinero creo que no se sabe muy bien qué es este proyecto. No hay ningún documento de la declaración del Espacio Europeo de Educación Superior en el que se diga nada de esto. Cada país tiene su propia política universitaria y, por ejemplo, en las universidades francesas hay 100 alumnos por clase. Bolonia no es una metodología, ni una forma de enseñar, sólo unos principios generales para el estudiante. Es cierto que, con Bolonia o sin Bolonia, las inversiones en estudios superiores en España está todavía muy lejos de alcanzar el nivel europeo del PIB. Esto habría que cambiarlo, pero no por Bolonia, sino porque las universidades necesitan más inversión.

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