Crisis del aceite de oliva

El 20% del olivar tradicional ya corre peligro

  • Estrategias de diferenciación que aporten valor añadido pueden frenar el abandono. La producción mundial ha aumentado un 34% en quince años

Manifestación de protesta por los precios del aceite de oliva en Jaén. Manifestación de protesta por los precios del aceite de oliva en Jaén.

Manifestación de protesta por los precios del aceite de oliva en Jaén.

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En plena crisis de precios del aceite de oliva, que impulsó las movilizaciones del sector la semana pasada en Jaén, no hay tiempo para el descanso porque si el sector agrario andaluz y español quieren seguir disponiendo de la gallina de los huevos de oro, que es el olivar, no tienen más remedio que cuidarlo, así como el aceite que de él obtienen.

Para que no dar un segundo de descanso a productores y comercializadores, el analista oleícola internacional Juan Vilar, ha elaborado un informe encargado por Deoleo, en el que advierte que el Olivar Tradicional No Mecanizable (OTNM), unas 500.000 hectáreas, es decir, más del 20 % del total del olivar en nuestro país corre serio peligro de desaparecer en los próximos 10 años.

Se trata de una superficie ocupada por 200.000 pequeñas explotaciones, de entre 1 y 3 hectáreas cada una, de unas 300.000 familias de Andalucía, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Cataluña y Aragón.

El informe, titulado “Salvemos el buen aceite”, apunta que el peligro en que se encuentra el olivar tradicional no mecanizable, característico de nuestro país, se debe principalmente a la brecha creciente entre producción y consumo en España y en todo el mundo.

Juan Vilar dice que “es posible, y necesario, revertir esta situación. Hace falta el compromiso de todos los agentes del sector para mantener un tipo de olivar que tiene un importante papel social, económico y medioambiental, que es típicamente español y que, por su singularidad, aporta una enorme riqueza y variedad a la oferta de aceite de oliva”.

Recetas

Para evitar el abandono de este cultivo Vilar propone el impulso de estrategias de diferenciación y singularización, de modo que el usuario entienda que adquiere un producto singular y de valor añadido, lo que justifica un precio superior que pueda garantizar una mayor renta neta al olivicultor en origen. Como ejemplos de este tipo de estrategias Vilar cita la olivicultura ecológica, olivicultura bioregenerativa, olivicultura biodinámica, olivicultura heroica o los aceites singulares. También resulta importante optimizar los costes, aunque estos en este caso tienen un límite de optimización obligado.

En opinión del autor del estudio, “todos los agentes de la cadena de valor del aceite de oliva deben trabajar en elevar los estándares de calidad e invertir en valorizar el aceite de oliva, que el consumidor, sobre todo el más joven, está abandonando en favor de productos sustitutivos.”

Considera que así se conseguiría la adecuación de la demanda y la oferta, y el correspondiente desplazamiento del rendimiento hacia el origen y mayor rentabilidad para el agricultor. En paralelo, también recomiendan emprender iniciativas de reducción de costes con la transformación del cultivo o la integración vertical y horizontal.

Expansión internacional

El informe recoge que en los últimos 6 años, la olivicultura internacional ha experimentado una gran expansión, con más de 11,6 millones de hectáreas de olivar distribuidos en 64 países productores, encabezados por España, Italia y Grecia.

Durante los últimos 15 años, se ha pasado de 46 a 64 países productores, se han plantado 1,65 millones de hectáreas, 10 nuevos olivos cada segundo, y se ha incrementado un 34 % la producción mundial. La capacidad productiva potencial del olivar mundial ha aumentado hasta los casi 5 millones de toneladas de aceite de oliva anuales.

Al mismo tiempo se ha producido una caída del consumo de más de 5 puntos porcentuales acumulados en las últimas 9 campañas, unas pérdidas que, según datos del Consejo Oleícola Internacional (COI), ha sido de casi 3 millones de toneladas en la última campaña.

Vilar señala que en España, primer país productor y uno de los principales consumidores de aceite de oliva del mundo, el consumo también está descendiendo y advierte que el crecimiento en la categoría Virgen Extra (AOVE), no compensa la bajada general.

A este contexto de caída del consumo hay que unir la agresividad en los precios, cuestiones que tienen un mayor impacto negativo en la sostenibilidad del olivar tradicional, caracterizado por su atomización pues se cultiva en 240.000 pequeñas explotaciones a cargo de 300.000 familias. Los costes productivos por kilo de aceite de oliva en cada tipo de cultivo oscilan entre los 0,80 euros de las explotaciones de alta densidad y los 2,40 euros el kilo de media, en ocasiones hasta 3 euros en fincas de alta pendiente y no mecanizables, lo que las sitúa bajo el umbral de la rentabilidad.

El analista oleícola afirma que como consecuencia de ello, ya se encuentran en proceso de abandono más de 130.000 hectáreas de este tipo de olivar, único y muy característico de España, que utiliza varietales autóctonos, adaptados a sus climas y suelos, con un perfil organoléptico diferencial y propiedades exclusivas de aceites de oliva que, en otro caso, no existirían.

Beneficios

El olivar tradicional aporta además beneficios medioambientales como la absorción de CO2, hasta 1 millón de toneladas al día, la reducción de la erosión del suelo y la desertización, así como el mantenimiento del ecosistema animal.

Vilar explica que su cuidado y mantenimiento evitan la propagación de plagas, como la de la Xylella, que está causando estragos en las plantaciones italianas. Otro de los claros efectos de estos olivares es el mantenimiento del empleo y por tanto el freno a la despoblación rural, en territorios con climas y orografías donde otros cultivos no pueden prosperar.

Para proteger al olivar tradicional además de encargar este informe, Deoleo promueve un movimiento de alianzas con toda la cadena de suministro, algunas ya en marcha, “para garantizar la trazabilidad y calidad de sus aceites de oliva virgen extra, desde el olivo hasta la mesa, la protección del medioambiente y los recursos naturales, así como la preservación de la biodiversidad, el respeto a las prácticas laborales justas y el fomento de las comunidades locales”, señala el informe.

Sostenibilidad

“Nuestra misión -afirma Ignacio Silva, CEO de Deoleo- es ser el motor que contribuya al cambio, inspirando al sector hacia la sostenibilidad en la producción de AOVE y la valorización en el consumidor, asegurando la viabilidad a largo plazo de un cultivo y cultura milenarios en nuestro país”. Según Miguel De Jaime, chief commercial officer de Deoleo, se trata de “facilitar el conocimiento, formación, intercambio y participación de todos los que formamos parte del sector, desarrollar oportunidades de mercado a largo plazo y reforzar nuestro compromiso con la máxima calidad de nuestros productos”.

El informe detalla que el actual modelo de olivar español no es sostenible y presenta un futuro incierto para el agricultor y los operadores. “Siendo España el país referente en la producción, no somos capaces de liderar la generación de valor a nivel global debido a una visión miope y cortoplacista. Para generar valor en el siglo XXI ante un consumidor hiperinformado, hiperconectado, preocupado por la salud y la sostenibilidad, la solución se basa en la trazabilidad, estándares de calidad más exigentes, y la transparencia con el consumidor, poner en la etiqueta lo que vendemos, la apertura y promoción de nuevos mercados, la diferenciación de las marcas y aceites de oliva y la formación y mejora continua de toda la cadena de valor”, asegura De Jaime.

El sector supone el 0,6 % del PIB nacional, y da trabajo directo a más de 220.000 personas.

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