Transformación digital agraria Coexphal, Cajamar y la Universidad de Almería ponen en marcha un centro de innovación Smart AgriHUB en el mundo agrícola

  • Cuentan con el apoyo de la Cátedra-Coexphal-UAL y estará centrado específicamente en el sector agrícola del cultivo en invernadero de Almería.

Presentación del centro de innovación Smart AgriHUB. Presentación del centro de innovación Smart AgriHUB.

Presentación del centro de innovación Smart AgriHUB.

Coexphal, la Universidad de Almería y la Fundación Cajamar, con el apoyo de la Cátedra-Coexphal-UAL, han anunciado la creación del centro de innovación digital Almería SmartAgriHub, un Digital Innovation Hub (DIH), centrado específicamente en el sector agrícola del cultivo en invernadero de Almería. Se trata de una decisión estratégica, largamente gestada, destinada a proporcionar a los agricultores los medios para coordinar y controlar su propio futuro digital agrícola, en lugar de permitir que otros lo hagan y que la mayor parte de los beneficios se acumulen en otros lugares.

Esta iniciativa quiere ser fiel a la historia de la agricultura bajo invernadero de Almería: sus cooperativas de crédito y de comercialización fueron creadas “por los agricultores, para los agricultores”, precisamente para permitir el acceso de los mismos al crédito y a los mercados, así como el intercambio de conocimiento e innovación, conformándose un exitoso clúster o distrito agrícola, respaldado por numerosos organismos de investigación, que hasta ahora, ha sobrevivido en el seno de un muy exigente entorno competitivo, en gran parte debido a su capacidad para innovar.

Mucho está en juego en esta ventana de oportunidades para seguir digitalizando el sector de la horticultura de invernadero almeriense. Este sector se compone de aproximadamente 13.000 agricultores familiares y 83 cooperativas/organizaciones de productores, que dan trabajo a 40.000 personas de 150 nacionalidades. Unas 250 empresas auxiliares, muchas de ellas pymes, contribuyen a un modelo económico con un índice GINI que ubica a Almería en la mitad superior de la distribución equitativa de ingresos en España.

¿Se pueden mantener las explotaciones agrícolas familiares competitivas y resilientes, que también contribuyen a mantener comunidades vivas y equitativas, así como prácticas agrícolas sostenibles? ¿Puede un modelo de agricultura basado principalmente en cooperativas sobrevivir a un futuro digital, funcionando como lo hace en una lógica de negocio diferente con respecto a la propiedad, la distribución de beneficios y las decisiones de inversión?

La transformación digital

El impacto potencial del éxito o el fracaso de la transformación digital sería significativo en Almería, y en Andalucía, ya que el sector hortícola almeriense representa el 25% del PIB agrario andaluz.¿Por qué es necesario y urgente contar con un DIH local? La “transformación digital” de nuestras sociedades y economías ya está en marcha. Sin embargo, las explotaciones agrícolas europeas, en su conjunto, andan aún rezagadas en el acceso a los productos y procesos digitales, debido en parte a sus características predominantemente rurales y de tamaño pequeño.

Podemos ver que los impactos de la digitalización son variados. La explosión de las TIC observada en entornos urbanos ha creado una “brecha digital” que ha permitido que los favorecidos económicamente, bien conectados y altamente cualificados, extiendan su influencia social, económica y geográfica, dejando atrás a los demás. El sector financiero es uno de los sectores más alta y sofisticadamente digitalizados. Su transformación digital, ocurrida hace décadas, facilitó la transición de un modelo de negocio basado en la economía “real” a otro basado en la economía especulativa. La volatilidad pasó a ser algo deseado, para lo cual las herramientas digitales se han hecho imprescindibles para crear y obtener beneficios de mercados en constante fluctuación.

Del mismo modo, el aumento de la consolidación y la concentración en el sector agroindustrial, particularmente en las industrias de semillas, fertilizantes, productos químicos, genética y maquinaria agrícola, ha estado presente durante décadas. Las nuevas tecnologías digitales impulsarán aún más esta tendencia. El sector mayorista se concentra en cinco o seis actores principales, y recientemente los gigantes de la logística como Amazon están entrando con gran fanfarria y creciente influencia. No hace falta decir que todos son sectores digitalmente avanzados.

El resultado de todo esto es que agricultores y pymes agrícolas se encuentran en medio, entre proveedores y compradores poderosos y con experiencia digital, a menudo atrapados en un círculo vicioso de estrategias competitivas basadas en costes y orientadas a la producción, donde otros, en la cadena de suministro, se apropian del valor añadido.

El impacto del big data

El valor de los datos de los agricultores es a menudo desconocido por los propios agricultores, que descuidan los asuntos de la propiedad y el control de los datos, en beneficio de entidades más avanzadas digitalmente.

Además, no se para de escuchar desde la sociedad civil y los clientes continuos llamamientos para disminuir el impacto ambiental y la mejora de la eficiencia en el uso de los recursos, sobre todo del agua. Un DIH local puede ayudar a que los agricultores adopten tecnologías nuevas o no probadas, además de navegar por el laberinto de productos y proveedores digitales. El uso de tecnologías digitales puede ayudar a equilibrar la cadena de suministro, devolviendo algo de poder a los agricultores mediante una mejor coordinación y planificación, y el control y la monetización de sus propios datos.

Las cooperativas de datos propiedad de agricultores son una realidad en Norte América y otras partes de Europa, lo que crea el volumen de datos necesario para la generación de conocimientos sofisticados. La ventaja competitiva, ya sea a través del liderazgo en costes, la diferenciación o la segmentación del mercado, también puede verse favorecida por un mejor uso de las tecnologías digitales, al igual que las estrategias de integración horizontal y vertical. También será posible una producción más sostenible.

Almería SmartAgriHub es un ejemplo de cómo apoyar e influir proactivamente en los sistemas agrícolas locales, tanto para aprovechar, como para responder a la digitalización con el fin de generar resultados positivos y mitigar los impactos negativos para sus economías, agricultores y empresas, y el medio ambiente. Es una “transformación” que debe iniciarse desde dentro.

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