La curativa y selecta playa de Jerez

  • El centro de salud San Telmo no sólo servía para usos terapéuticos, sino que también se celebraban fiestas nocturnas, y era el lugar donde se reunía lo más selecto de la sociedad jerezana de la época

En 1899 se descubrió en la zona Sur, un yacimiento de aguas sulfurosas, en el punto denominado llanos de la Brea. En un principio, por el olor que desprendía, se pensó que era un yacimiento de petróleo, pero tras varias investigaciones, se descubrió que las aguas de este manantial tenían propiedades medicinales. Muchas personas iban a llenar cacharros de este agua, que se presentaba como una eficaz solución para curar enfermedades de la piel, anemia o afecciones respiratorias. Esto indujo a Manuel Críspulo, marqués de Bonanza a construir un balneario en estos terrenos de su propiedad, situados al pie de la carretera de Cádiz.

El balneario no sólo servía para usos terapéuticos, sino que también se celebraban fiestas nocturnas, y era el lugar donde se reunía lo más selecto de la sociedad jerezana.

En un artículo publicado en la revista Historia de Jerez, el farmaceutico José Carbajo detalla que el balneario se asienta sobre una parcela de 33.000 m2 con un parque de exuberante vegetación. Contaba con dos edificios, uno para pacientes de pago y otro para pobres, "convenientemente preparado para llenar los servicios que sus dolencias reclamen con completa independencia".

Fue diseñado por el arquitecto jerezano Miguel Palacios en estilo modernista, al que precedía una escalinata con terraza. Tenía un patio cuadrangular rodeado por una galería cubierta que daba acceso a los cuartos de tratamientos: sala de duchas, bañeras, baños de asiento para ducha vaginal, rectal, perineal y lumbar, pulverizaciones, irrigaciones nasales y auriculares. Todas con arreglo a los últimos adelantos de la industria balnearia de entonces. Se situaron lateralmente vestuarios, el femenino "con tocador de señoras". La parte superior y posterior del establecimiento de dedicó a Restaurante, que se comunicaba con otra terraza destinada a "juegos de sport". El balneario de Jerez tuvo un gran éxito por la calidad de sus aguas. El primer Director Médico del balneario fue Eduardo Bravo y Riaza y lo sustituyó inmediatamente Joaquín María Aleixandre y Aparici.

En 1911, el balneario cierra sus puertas al público. Dicen que el marqués de Bonanza se lo vendió a un forastero que no supo dirigir este negocio. Posteriormente se convirtió en una fábrica de cerámica, y en los años 50, tras las graves inundaciones que llegaron a desbordar el río Guadalete a su paso por la Ina, sirvió de refugio, hasta 1970, para todas las personas que se quedaron sin hogar.

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