"Paola Dominguín no es fácil de superar en la pasarela"

En los ochenta, Francis Montesinos entendió como nadie aquella frase de MacLuhan: "El medio es el mensaje" y cada presentación de sus colecciones se convertía en una explosión de color e innovación. Quince años después sigue sin haber "nadie que le tosa" al gurú de la moda. No es de extrañar, ya que este valenciano ha desarrollado una de las carreras más excitantes del panorama nacional, lo que le hecho merecedor de la Medalla de Oro al Mérito a la Bellas Artes. Con este aval dió rienda suelta a su locura y presentó La folie en Cibeles, un homenaje a la Fórmula 1.

-Valencia está detrás de cada una de sus colecciones. ¿Qué tiene esta tierra que lo atrape?

-Valencia es pura atracción: su luz, el olor de sus flores, la temperatura tan agradable que tiene... Es un gusto para los sentidos y eso tiene que despertar tu creatividad, necesariamente. Ten en cuenta que me he criado en El Carmen, el barrio más emblemático de esta ciudad y eso me tiene que salir por cada poro a la hora de diseñar.

-¿Cómo surgió la idea de dedicar una de sus últimas colección a la Formula 1?

-Como sabrás, este año es Valencia se transforma en un circuito urbano para vivir la Formula 1. Es todo un acontecimiento para esta tierra y jugando con eso, me aventuré a crear diseños sport, con tejidos engomados y tecnológicos para la mujer trabajadora. ¡Ellas si que ven pasar las horas a la velocidad del viento!.

-En los burbujeantes 8o, las presentaciones de sus colecciones eran puros espectáculos de happening donde podía verse a gente como Pedro Almodóvar y Bibí Andersen sobre la pasarela. Después de todo aquello, ¿no le parece que hemos sufrido una especie de regresión en el mundo de la moda?

-Yo no diría tanto. La moda es una expresión más del arte y éste siempre va hacia delante, pero sí que es verdad que estamos viviendo una etapa más relajada, más tranquila. Eso no quiere decir que sea peor. Acuérdate de que atrás queda el franquismo, así que yo nunca diré eso de que "cualquier tiempo pasado fue mejor", al contrario.

-Su gran musa fue, desde el principio, Paola Dominguín. ¿Existe alguna posibilidad de que volvamos a verla desfilar?

-Um... Yo creo que eso va a ser imposible, por desgracia. Paola es mucha Paola y no es fácil de superar. Ella tomó una decisión y no creo que vuelva atrás. Hemos perdido una excelente modelo, pero la moda gana a una gran diseñadora de joyas. No hay mal que por bien no venga.

-A quién si hemos visto desfilar para usted este año en Cibeles ha sido a Noelia López, la nueva 'supermodelo'. ¿Cree que este reality puede ser una plataforma eficaz?

-Bueno, yo creo que es imposible aprender en tres meses lo que al resto de profesionales les lleva toda una vida. Pero también considero que un mes encerrado allí puede equivaler a tres años en la calle. Desde luego, yo no aguantaría tanta presión. También tengo que decir que la chica es un escándalo y lo hizo de maravilla, así que puede ser que repita la experiencia.

-No es la primera vez que se convierte usted en mentor de 'jóvenes promesas'. ¿Qué me dice de su experiencia con Darek en la pasarela?

-Aquello fue un favor que le hice a Ana Obregón. Ella me lo pidió y por la amistad que nos une, no podía decirle que no. De todas maneras el chico no lo hacia nada mal.

-Durante una época se hablaba de Los Siete Magníficos de la moda española que eran, además de usted, Manuel Piña, Jesús del Pozo y Antonio Miró, entre otros. Con tanta genialidad, ¿cómo se explica que nuestras pasarelas no tenga la repercusión de la moda parisina?

-A mí me da mucha pena, pero España es un país en el que la moda no tenía ningún interés hasta hace cuatro días y los franceses e italianos llevan años valorando a sus diseñadores. Nos queda un camino muy largo por recorrer.

- ¿Por qué decidió dimitir como presidente de la Asociación de Prèt-à-Porter y desvincularse de la Pasarela del Carmen?

-Aquel fue uno de los momentos más tristes de mi carrera, porque estaba muy ilusionado con aquel proyecto. Lo que pasó es que llegó un momento que todo se politizó y sentí que ya no tenía sentido

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