"Isabel Pantoja no es admirada por el público"

Juan de Dios Franco lleva veinte años dedicado a la organización de eventos con artistas como Julio Iglesias o Raphael. Según él, hasta ahora jamás había tenido ningún problema con nadie… menos con Isabel Pantoja. "La conocía de antes pero decidí contratarla para el concierto de Benazazón previsto para el pasado 14 de junio. La huelga de transportes motivó el cambio de fecha y, finalmente, se trasladó al día veintisiete". Setenta mil euros fue el caché que la artista, solicitó a la empresa de nuestro protagonista, Acevedo de Espectáculos. Un dinero del que Franco dio en mano 37.000 euros, y, en un talón con vencimiento del día 29, 46.000 euros (siempre más IVA). "Lo intentó cobrar después, por eso no pudo", aclara. "De todos modos, me dijo que no me preocupara porque teníamos una cita en la que podía abonarle lo que le debía".

Dicha "cita" partía de una ilusión que "la" Pantoja formuló en Benazacón al promotor y que, éste, se encargó de materializar. "Me dijo que su sueño era actuar en El Rocío y que, si lo conseguía para su cumpleaños, lo haría gratis. Estaba convencida de que sería un éxito y, de esta conversación, hubo testigos como Maite Pulpón, una sobrina de Isabel y otra gente", recuerda Franco. "De inmediato, entablé conversaciones con el Ayuntamiento de Almonte -que aceptó, por vez primera en su historia, que se celebrara la puesta en escena-, encargué los carteles y preparamos un aforo de siete mil asientos más tres mil localidades de pie".

Sin embargo, el transcurso de los acontecimientos, cambió. "Recibí un contrato de Pantomar, la oficina de la cantante, en el que, de sus honorarios, sólo se descontaba un ocho por ciento. Lo acepté por los compromisos ya adquiridos y convencido del tirón de la artista", reconoce consternado. "Incluso, y ahí decidí anular, más tarde rectificó el documento exigiéndome el cincuenta por ciento de su sueldo nueve días antes y, la otra mitad, el viernes 21. Se lo enseñé a mi abogado y me dijo que no lo firmara porque, además, la taquilla eran un desastre".

Publicitado los medios, con diez puntos de venta habilitados e incluso ofrecido en internet -donde sólo fueron 47 los interesados- sólo 600 localidades fueron adquiridas. "Ya me pasó en Benacazón. De seis mil vendí dos mil y regalé quinientas. Perdí dinero. Como ahora, que, en gastos, llevo 30.000 euros invertidos". ¿Por qué tan escasa repercusión? "Isabel Pantoja no es admirada por el público. De cada diez, nueve son detractores y la prueba la tienes en el mercado de Triana, su barrio, donde me partieron un stand que monté. Aparte, la que sale en la foto es ella, no yo".

Derrotado por la situación, Juan de Dios llegó hasta a ser insultado por la conocida María Navarro, representante de la artista. "Me dijo botarate, loco, embustero y sinvergüenza", recuerda. "Dicen los allegados que Isabel no se entera de nada de esto, pero lo dudo. Ahí está el Hotel Andalusí Park, donde le reservé para Benacazón cinco suites con ramos de rosas rojas que me dejó tiradas. Me siento engañado y estafado y recomiendo a otros empresarios que se alejen de Pantomar, es muy complicado negociar con esta gente. Han hecho pública esta cuestión sin ni siquiera hablar conmigo".

Decepcionado, con dos conciertos más para El Rocío anulados por esta situación, Juan de Dios Franco lo tiene claro. "No volvería a negociar con Isabel Pantoja. La mala fama que tiene se la ha ganado ella", concluye afirmando que, en cuanto pueda, solucionará los impagos que debe. "Primero hay que devolver el importe de lo recaudado". Mientras, ella celebra su cincuenta y dos aniversario con una fiesta privada…

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