Iptuci, un símbolo de la era romana

prado del rey

Prado del Rey es un municipio que pertenece a la conocida Ruta de los Pueblos Blancos, situado entre los pueblos de Arcos de la Frontera y El Bosque.

Esta localidad destaca por varios aspectos, siendo uno de ellos las salinas de Hortales, con una peculiar presencia de manantiales con gran contenido de sales.

De Prado del Rey llama la atención su característico legado histórico, entre el que destaca la ciudad romana de Iptuci. Su importancia data ya de época fenicia al iniciar en la cumbre de La Cabeza de Hortales la explotación de las salinas. Sin embargo, fue durante el periodo romano cuando Iptuci alcanzó todo su esplendor y llegó a acuñar una moneda propia, tal y como recogen las crónicas del historiador romano Plinio. Por la ciudad de Iptuci también pasaron los árabes, siendo destruida por Alfonso VII entre 1.113 y 1.114.

La ciudad de Iptuci tuvo dos funciones claves, una de carácter estratégico y otra económica. Hay varias inscripciones que afirman su importancia, al igual que numerosos restos de cerámica de la época almohade.

Con las excavaciones realizadas en el año 1.994, se ha podido descubrir que fue todo un verdadero castillo-fortaleza nazarí. Tenía una superficie exterior de 1.600 metros cuadrados aproximadamente y una interior de unos 1.000 metros cuadrados.

En la actualidad, esta ciudad se encuentra en estado de ruina progresiva pero es posible contemplar algunos de los restos de la entrada "en codo" de portada doble, cuya finalidad era defensiva, con dos torreones (uno de ellos cuadrado) construidos con relleno de piedra maciza y terraza en la parte superior. También se conservan varios lienzos de las murallas, el cipo funerario de Fabia Fabiana en la fachada de la Iglesia y una lámina de cobre del Tratado de Hospitalidad entre la colonia de Ucubi (el actual Espejo de Córdoba) y el municipio Iptuci.

Este yacimiento fue declarado en el 2002 Bien de Interés Cultural por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

La Cabeza de Hortales es un cerro amesetado que está situado a unos 470 metros sobre el nivel del mar. Desde su punto más alto es posible observar otros enclaves de la Sierra de Cádiz, como la zona de Tavizna y la campiña alta. Su fabulosa ubicación y la presencia de numerosas cerámicas cardiales en este yacimiento al aire libre hacen de La Cabeza de Hortales uno de los recursos patrimoniales más importante que existen en la serranía gaditana.

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