Descubra el mundo Drexler

  • El cantautor uruguayo, a solas con su guitarra, ofrece un estupendo concierto en Algeciras, rico en detalles y sonidos. Simpático y ocurrente, el oscarizado músico consigue una conexión especial con su público

Jorge Drexler asoma un minimalismo engañoso. Cualquiera lo ve allá plantado en mitad del escenario a solas con su guitarra y no es capaz de sospechar el concierto que se dispone a ofrecer. Rico y heterogéneo, apoyado en elementos sonoros, algunos sonidos pregrabados, la guitarra, su voz que gira como algunas carreteras de costa y su personalidad, parlanchín con oportunidad y divertido. Dieron fe los aproximadamente 300 espectadores que reunió anoche en el parque María Cristina de Algeciras.

En una de sus primeras canciones Drexler parafraseó el de Algeciras a Estambul que inmortalizó Serrat y el uruguayo describió singularmente la ciudad como "el extremo oeste del Mediterráneo". Pronto también advirtió que estaba en esas tierras donde las palmas son un instrumento con el arte que le sobró al artista toda la noche. No es un ejercicio chovinista, que así lo dijo él mismo.

Drexler, la guitarra y su traje informal, el de la faena con la que terminó, detalló, una gira de dos años con más de cien conciertos. Algeciras tuvo el privilegio de ponerle el nombre al epílogo de tal aventura. Durante ese camino los técnicos de sonido y el productor del uruguayo han grabado timbres de bicicleta y golondrinas en Valladolid con las que forman bases sonoras para las coplas del oscarizado. Esas golondrinas sonaron anoche entre los árboles agitados y el ulular del viento.

Fue un estupendo concierto, con la bella voz seseante de Drexler y su conversación casi ininterumpida con el público cómplice. Resultó de esas funciones en las que se palpa que se teje una conexión especial entre el protagonista y la gente que le adora. Tardó dos canciones el músico en quebrar el repertorio para hacer que sus seguidores chasquearan los dedos y tres en realizar toda una declaración de intenciones. A mitad del tema improvisó letra, que trocó en una indicación a su técnico Matías para mejorar el sonido.

Se trata de echar unos cantes que sorprenden y de pasar un rato agradable con los que te escuchan. Vuelva cuando quiera, señor Drexler.

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