Cuando a Cádiz llegaron los caddies

  • Diario de Cádiz recogía en enero de 1909 la celebración en el coso taurino del campo del Sur de un torneo de golf femenino disputado entre la colonia de extranjeras y "audaces jóvenes gaditanas"

Por todos es sabido que el nacimiento del golf tuvo su origen en Escocia. A partir del siglo XIV sus precursores lo jugaban con ciertas reglas que no difieren mucho de las actuales.

Al remontarnos más adentro de la historia del golf, encontramos a Saint Andrews como la ciudad santa del golf. Allí fueron redactadas las reglas en 1834. En España, el primer club de golf se funda en Las Palmas de Gran Canaria en 1891.

"Yo juego al golf, yo juego al golf"... Un estribillo que ha pasado a la historia del Carnaval. Y es que eso del golf como elemento dinamizador de la economía local no es un invento de hace dos días. Ya se le ocurrió al alcalde Carranza en 1959, año en que quiso que en los terrenos de la Telegrafía sin Hilos se construyera un campo de golf. Dificultades administrativas dieron al traste con la idea. Nada nuevo bajo el sol.

Ante la ausencia de campos, algunos aficionados recurrían a la entonces desierta playa de Cortadura para practicar su deporte favorito. A finales de los años sesenta, José Luís Isern y Francisco Tejero capitaneaban a un grupo de pioneros que hacían sus propios hoyos sobre la fina arena gaditana.

Pero los primeros campos reglamentarios de golf de la provincia fueron los de Sotogrande y Vistahermosa.

El nacimiento de la urbanización Sotogrande se remonta a 1961, cuando Joe Mc Micking y sus sobrinos Jaime y Enrique Zobel, procedentes de Manila compraron la finca de Paniagua.

El arranque de Sotogrande lo constituyó la construcción del campo de golf, diseñado por Robert Trent Jones, considerado el mejor constructor de campos de golf del mundo. Alrededor de este campo Mc Micking proyectó el desarrollo de la urbanización.

En esta primera etapa, el control sobre el perfil de los compradores de las parcelas y el tipo de casas a construir fue muy estricto. El criterio de selección no fue la riqueza sino un estilo de vida discreto y acomodado.

En 1968 se crea la urbanización de Vistahermosa, en el Puerto de santa María, primer enclave de 'alto standing' en la Bahía, y poco más tarde, en 1975 se inaugura su campo de golf. Los principales promotores del campo fueron Juan Melgarejo Osborne, José Luis Ybarra Llosent, y Enrique Osborne Isasi.

No cabe duda que el nombre de Club de Golf tiene en Vistahermosa una razón de ser clara y concreta, ya que este deporte es el santo y seña de la entidad.

Sus nueve hoyos han llenado de golf los veranos de los que eligen El Puerto de Santa María como destino para pasar sus vacaciones. Su recorrido es famoso por las calles estrechas y por sus angostos greens. Todo esto, y para que el jugador esté siempre alerta, está acompañado de innumerables trampas de arena, que protegen los hoyos de quienes quieran hacer un registro por debajo del par.

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