Valls a hombros, pero ya está

  • El novillero Abel Valls salió a hombros en el cuarto festejo de abono, Ignacio González cortó un trofeo y Esplá fue ovacionado, pero el encierro de Santiago Domecq defraudó por su falta de todo

Después de haber vivido lo del pasado viernes, se esperaba muchísimo más del encierro de Santiago Domecq, pero todo quedó en meras ilusiones. Los novillos tuvieron escasa presencia, nulas fuerzas, de casta y bravura, para qué contar, y de transmisión y emoción, mejor no hablar. Menos mal que al menos primero , sobre todo, y segundo, tuvieron nobleza. Lo del sobrero es punto y aparte, para qué te metes en nada Mariano Damas -presidente-. ¡Eso es trapío!

Al menos vimos a un novillero que quiere serlo, Abel Valls. El de Castellón vino dispuesto a mostrar sus credenciales, el porqué de sus triunfos rotundos en plazas importantes. buen concepto del toreo en el que abrió plaza, un novillo muy flojo, pero con nobleza, al que lanceó con cadencia, temple y la lentitud que el astado exigía por ambos pitones, comenzando su faena con pases cambiados en el centro del anillo, sin moverse, y rematando con un arrimón.

Mayor decisión aún mostró en el cuarto. Se fue a portagayola, suerte propia de los que quieren jugársela, y fue cogido, hay que tener en cuenta que el novillo ve mucho novillero -más de metro noventa- , pero de arrugarse, ni hablar. Una larga cambiada, y otra vez Abel a lomos del astado, pero arriba y a por el novillo.

El novilo era muy flojito, y pese a la disposición de Valls, se para y le cuesta embestir al cornúpeta. Lo toca mucho por el pitón derecho, provoca la escasa embestida y logra, como puede, ligar las tandas. Más desigual resulta su trasteo por el izquierdo, tiene que luchar con la protesta de un novillo que va negando la pelea pase a pase.

Insiste metiéndose entre los pitones, pero el novillo ya no pasa. Tremenda voluntad y chicuelinas de remate ante un oponente que se da por vencido.

Alejandro Esplá tenía el interés de la comparación con su padre, Luis Francisco, y al menos pudimos ver algunos gestos que nos recordó maestro del temple.

Su primero fue parado y soso, pero su blandura iba acompañada de nobleza, y eso al menos permitió mostras algún detalle torero, aunque suelto, del novillero alicantino. Tiene que perderle pasos para aprovechar el escaso viaje del novillo, por lo que falta algo de ligazón. Discontinuo al natural, logró algún lance con hondura, pero la emoción no fue el denominador común de la faena.

El quinto -sobrero- fue muy protestado por su escasísima presencia y falta de todo. Condicionado por la adversidad del respetable se dispuso en una faena que resultó aseada, y con algún momento interesante, pero las tandas las iba componiendo más por insistencia que por la condición del novillo. Cogido en una tanda al natural y al entrar a matar, al menos demostró que asume compromisos.

Ignacio González pasó con más pena que gloria por Granada. Insistió en un intento de faena aburrida ante su flojo e imposible primero, y sólo al final cogió el sitio en el sexto, en una faena sin ajuste y con ventajas.

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