Noveles con ideas muy claras

  • Coinciden en que la Escuela enseña no sólo como torero, sino también como persona

Pese a que la tarde de ayer deparó suertes diversas en los chavales que empiezan en este difícil, y a veces disparatado mundo del toro, no quiere decir que los granadinos actuantes no lo tuvieran muy claro a la hora de definirse y definir el habitat en el cual quieren posar sus esperanzas como hombres.

Tanto Miguel de Fernando, que ahora posa sus sueños en la Escuela Taurina de Atarfe, pese a empezar en la de Granada, como Antonio Ganivet y Nicolás Zurita, que rigen sus sueños guiados de la mano de la Escuela Granadina, veían muy claro qué significaba para ellos la propia Escuela. Todos coincidieron en afirmar que las Escuelas Taurinas era prácticamente el único medio que existe para poderte acercar al mundo taurino, pero no sólo por las oportunidades y enseñanzas que en ellas se imparten, sino sobre todo por ser las únicas que te enseñan el "duro oficio" que tienen por delante.

Todos se mostraron unánimes al adherirse a la afirmación del más 'veterano' en esto del toro, Miguel de Fernando, cuando sin dudarlo quiso poner el énfasis en que "la Escuela te enseña no sólo como torero, sino como persona".

La preparación física y mentalización es fundamental para no perder el norte cuando se abre la puerta de toriles, y unos más que otros tratan de dejarse en los caminos de Granada el sudor que en ruedo, con casi toda certeza, y como no podía ser menos, se tornará frío.

Para los tres granadinos, la novillada de promoción de ayer tenía distinto significado, pese a que todos coincidieron en lo fundamental "es nuestra Feria y nuestra Tierra" , ¿se puede pedir más? Pero la afrontaban con distinto talante, pese a coincidir en las máximas ilusiones. De Fernando tenía las miras puestas en las próximas novilladas nocturnas de la Real Maestranza de Sevilla, Ganivet en la responsabilidad que conllevaba enfrentarse a compañeros con más experiencia que él "es el cuarto novillo que mato, y mis compañeros vienen más preparados", aseveraba, y Zurita estaba con la mirada puesta en el espejo del tendido "aunque suene fuerte, te juegas el que la gente se fije en ti, es una Feria importante, en un lugar idóneo para mostrarte", afirmaba. Sólo ellos saben si ayer se cumplieron sus objetivos, pero lo que es seguro es que los tres dejaron lo mejor de ellos mismos en el ruedo, con más o menos suerte, pero con la misma ilusión.

Paciencia y arrojo -Miguel de Fernando-, personalidad y torear despacio -Antonio Ganivet- y vergüenza torera -Nicolás Zurita- era la forma elegida por cada uno para definir aquello que mejor expresara las cualdades que llevan dentro.

Pero la sinceridad de los noveles también, y sin complejos, los llevó a analizar sus puntos más débiles. A Ganivet le aterroriza el engaño y "la injusticia de una fiesta en la que hay que 'tragar' para torear" aseguraba, Miguel de Fernando reconoció que lo que más tenía que mejorar era lo de 'echarse el novillo atrás' de salida, y por último y sin pensarlo, Nicolás Zurita fue rotundo: "Creo que tengo que pulirlo todo, estoy empezando".

El deseo de cualquier aficionado es que los granadinos, afincados taurinamente en las Escuelas, puedan coger la mayor dimensión como toreros y como hombres, pero que jamás pierdan la inocencia, ilusión y verdad de los noveles.

Hoy, Ivo Alvarez y Miguel Hidalgo nos representarán en el siguiente escalafón taurino. Esperamos el respaldo de su gente y lo mejor para ellos .

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