La presidencia en la plaza de sevilla Análisis de sus actuaciones desde la temporada 2000 a 2008

La Maestranza: seis presidentes y dos destituciones en el siglo XXI

  • Abandonaron el palco Francisco Teja, por causas que nunca explicó la Junta, y Antonio Pulido, tras una suspensión en abril

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La Delegación de Gobierno de la Junta de Andalucía en Sevilla, encargada de designar a los presidentes de la Real Maestranza de Sevilla, ha empleado durante la última década a seis presidentes: Juan Murillo, Francisco Teja, Gabriel Fernández Rey, Fernando Carrasco Lancho, Antonio Pulido y Ana Isabel Moreno.

El presidente, que dirige el espectáculo, debe velar por los intereses del público. Una función muy complicada, puesto que además de someterse a posibles broncas e improperios del público, tiene que lidiar en la trastienda con los intereses de toreros y empresarios. De todos los aficionados es conocido lo que se denomina baile de corrales. Corridas impresentables, que no aprueba el presidente de turno. Y camiones y más camiones con toros para remendar el encierro. Al ganadero Manolo González, en las ferias de Abril de 2002 y 2001 le rechazaron sendas corridas Juan Murillo y Francisco Teja. En ambas ocasiones, el ganadero sevillano desistió de lidiar en Sevilla. Pero no siempre ha sucedido esto. Hay errores ostensibles que perjudican al público y, por ende, la imagen de la Maestranza. Por protestas en la presentación de los toros, han sucedido dos broncas monumentales.

Dos broncas históricas

La más categórica, con lanzamiento masivo de almohadillas durante el espectáculo, sucedió en la corrida celebrada el 13 de abril de 2002, con Finito, José Tomás y Eugenio de Mora. Tomás trajo una corrida escogida de Garcigrante, que más bien fue Garcichica, por su mínimo tamaño, por su carencia de trapío para una plaza de primera. El respetable aguantó varios toros impresentables hasta que estalló en el sexto, uno de los astados con menos trapío que haya pisado el coso del Baratillo. Aquel festejo lo presidió Fernando Carrasco, quien aprobó con su equipo veterinario la corridita, sin que la Junta tomara posteriormente cartas en el asunto. De hecho, continuó presidiendo.

Dentro de los escándalos más palpables, se encuentra el que sucedió la pasada Feria de Abril, con varias corridas de escaso trapío, especialmente la del día 11, con el hierro de Juan Pedro Domecq. Se da la circunstancia que tras la enfermedad de las vacas locas, los presidentes en Sevilla están facultados para ver las corridas en el campo. Increíblemente, Ana Isabel Moreno tuvo ocasión de advertir al ganadero que algunos de sus toros eran más bien cabras que toros. No lo hizo. Aprobó toros con igual o menos trapío que algunos de los becerros lidiados en verano por los aspirantes a toreros. Como hecho llamativo es que como veedores de la empresa Pagés, que gestiona la programación de la Maestranza, trabajan Manuel Tornay y Santiago Ellauri, apoderados de uno de los toreros anunciados ese día, El Cid. El delegado de gobierno, Demetrio Pérez, se ha lavado las manos en el asunto, dando por válido el hecho, sin dar explicación alguna.

Si valoramos en su conjunto la función de todos los presidentes ha existido, lógicamente, diferencia de criterios. Por eso, cuantas menos personas presidan durante una temporada, menos disparidad. En cuanto a las exigencias, Francisco Teja ha sido bastante valorado por aficionados y escasamente apreciado por el taurinismo. Fue cesado tras la temporada de 2005, sin que el actual delegado diera una causa justificada. Como presidente llegó incluso a expedientar a Curro Romero por marcharse el 12 de octubre de 1999, cinco minutos antes del comienzo del festejo, sin consensuar con sus compañeros ni la autoridad la suspensión -entonces regía el Reglamento nacional, en el que se escuchaba a los toreros-; suspensión en la que el torero camero alegaba que el piso de plaza no estaba bien por la lluvia. José Antonio Viera, en aquel entonces delegado de la Junta, le impuso una multa al Faraón de Camas.

El otro presidente destituido ha sido Antonio Pulido. Destitución fulminante por un hecho puntual y totalmente distinto. Sucedió el 11 de abril. Pulido, basándose en el artículo 63 del Reglamento de Andalucía, suspendió el espectáculo en un día en el que con el ruedo impracticable, pero con un plante de los toreros -Vega, Cortés y Luque-, que querían torear a toda costa. En el fondo, llevaba razón. Lo malo fueron las formas. Dejó que saliesen al ruedo fornidos policías a hablar con la terna. La imagen, retransmitida por televisión, fue nefasta.

La temporada 2008 ha sido una en la que los errores en el palco presidencial han estado muy presentes, sin exigencias para una plaza de primera. A todo lo ya contado se suma, por ejemplo, la concesión de una vuelta al ruedo a un toro de Victorino Martín, que rehusó en varias ocasiones acudir en varas, un premio concedido por Ana Isabel Moreno sin que el público lo solicitara. También en 2006, Juan Murillo ordenó la vuelta honorífica en el arrastre inmerecida para Encendido, de Zalduendo, un animal al que no se le vio en el caballo, acudió sin fijeza en varas y se rajó en varios pasajes.

Durante el periodo analizado, en el palco maestrante, a las dos bajas por destitución -Francisco Teja y Antonio Pulido-, se suma otra por jubilación, la de Fernando Carrasco, quien se despidió en la corrida del Domingo de Resurrección de 2003.

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