El año 2009 marca los cambios decisivos que vivirá la Televisión

  • En la frontera de las décadas se ha vivido el repliegue de la oferta y la supresión publicitaria en TVE

Entre diciembre de 2008 y enero de 2010, la frontera de dos décadas, la televisión dejó de ser la misma, escribiéndose el prólogo de unos nuevos tiempos del medio y del negocio. En 2009 se confirmó que el mercado publicitario español era demasiado estrecho para que se añadieran dos cadenas más en abierto, Cuatro y La Sexta, que se encaminan a unirse a los dos colosos que estaban ahí desde los años, Telecinco y Antena 3. La oferta se repliega y estas fusiones han unido a dinosaurios con mamíferos en la evolución de la tele del siglo XXI, con un futuro que también se replantea para otros depredadores gigantes, las plataformas de pago, a las que hieren los contenidos pirata de internet. Para abrir el camino del futuro el brontosaurio artrítico de TVE ha sido postergado de la carrera comercial y enjaulado en una incierta ley de financiación emprendida por el Gobierno. Los avasalladores índices de audiencia de La 1 corroboran este inicial subidón de espectadores de la parrilla sin publicidad, que ahora nos parece la programación de un país de luto. Las autonómicas ahora se encuentran en la encrucijada de su misión y su existencia.

En 2009 despegaron las cifras de los canales de la TDT, aunque en realidad sólo una quinta parte del actual abanico que supera las 20 cadenas se encuentra entre las preferencias reales del mando familiar. Más de 5 puntos han birlado las temáticas a las generalistas en un año y Andalucía lidera esos nuevos hábitos, por encima del 12% de la audiencia. La ventana de pago se convierte en la nueva vertiente para rentabilizar costes como los derechos del fútbol y, de paso, eliminar operadores que venían a fragmentar los índices de audiencia y los ingresos publicitarios.

En 2009 las cadenas han perdido unos 1.200 millones de euros en ingresos publicitarios respecto a 2007 y en 2010 el trozo de tarta que deja TVE es de 'sólo' 500 millones. El descenso en facturación ha venido a apretar los presupuestos de las cadenas que no pueden arriesgar en demasiadas novedades ni en proyectos pantagruélicos. Las parrillas no han sufrido radicales vaivenes en este pasado año y el número de fracasos se ha reducido sencillamente porque ha habido menos estrenos. Entre los fiascos más sonados del año se encuentran las series UCO, De repente Los Gómez, Cazadores de hombres o los seriales HKM, Los exitosos Pells o Somos cómplices. Entre los programas, se encuentran los dos tropiezos de Jesús Vázquez en concursos, La guerra de los sesos o Mi familia contra todos; La tribu de Sardá en Telecinco; realities como Circus o todos los magacines vespertinos que ha ido probando Antena 3. En meses venideros se reducirán aún más las novedades por cuestión puramente económica.

La Ley Audiovisual, con las limitaciones publicitarias y las reglas de juego de la explotación de las concesiones, la aprueba el Congreso el próximo día 7, normativa que viene a refrendar los cambios tecnológicos y empresariales trazados, a tres meses vista del apagón analógico que encenderá para todos la TDT.

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