Varias claves para superar la depresión de Eurovisión 2008

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Al acabar el festival de Eurovisión 2007, pensé, y tengo testigos: Rusia ganará el festival de 2008. El pronóstico se cumplió, era el turno de Rusia. Tras su paso, el festival con mas participación, 43 países, más largo, 3 días, y mejor de la historia, musicalmente hablando, deja una serie de reflexiones interesantes. España ha asistido entre las risas, el interés y la estupefacción al "fenómeno Chikilicuatre". Toda la prensa le ha dedicado primeras páginas de todo tipo. Mientras las cadenas han sacado del armario a esos personajillos de siempre: desde José María Iñigo hasta Ramoncín, pasando por Uribarri, Boris o Bibiana Fernández. Y todos, sin excepción, se han dedicado a gritar. Es probable que en este país nos dediquemos mas a imponer nuestras ideas alzando la voz que a reflexionar. Eurovisión es un fenómeno complejo, apasionante, y en países, quizás más tranquilos, como por ejemplo Finlandia o el Reino Unido, la universidad le dedica estudios.

Era normal que Dima Bilan, el ganador, representante de Rusia, recibiera los votos de Armenia, Azerbaiján o Bielorrusia. Aquí desconocemos que allí es número 1; de la misma manera, Andorra que, han tenido a Chikilicuatre hasta en la sopa, nos otorgase 12 puntos. Pero también es normal que todos los bosnios que viven en Serbia, que hablan prácticamente el mismo idioma les den los puntos a sus compatriotas y viceversa, o que la sueca Charlotte Perrelli es una estrella en los países nórdicos reciba los votos del Norte. Así de sencillo, no hay que asustarse. Pero además hay otras razones que, es así, nos deberían hacer reflexionar. El eurocentrismo, esa idea de que nosotros los europeos, los occidentales, somos el centro de todo, se terminó. Los que siempre han seguido el festival nunca se escandalizaron cuando Irlanda encadenó 4 victorias en 5 años. Eran de los nuestros. Hay que pedir menos gritos.

Finalmente vimos que el Chikilicuatre no era tan friki, ni tan pasota, y que allí en el enorme estadio se sentía un poco perdido y hasta lo que les llamamos en su momento mamarracho, a su personaje, no a él, naturalmente, sentimos simpatía. Así que Rusia en inglés y con un pop británico, un poco pasado ya, y Ucrania y Grecia también con pop de origen británico y en inglés, han formado el trío de cabeza, mientras que el Reino Unido, padre del pop, claro, en inglés, con un funky que era de lo mejor de la noche han quedado últimos. En el pelotón de cola el francés Sebastien Tellier, con música de verdad, y entre los más votados la banda de rock turca Mor ve ötesi. Todos estos sobrevivirán. Son buenos músicos. El fenómeno chikilicuatre llegará hasta el verano y Eurovisión, seguramente provocando gritos y reflexiones, hasta quién sabe. Seguiremos escuchando a raperos bosnios, a heavys finlandeses y a otras músicas del Este, quizás un poco extrañas para nosotros. Eurovisión seguirá reflejando a Europa. En 2009 nos veremos en Moscú. Un pronóstico rápido y arriesgado: veo de nuevo ganadora a Rusia, pero... Si Kosovo decide participar, tanto Serbia como Rusia dirán que "ellos o nosotros" y esa será otra historia.

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