Presentador de ýSé lo que hicisteisý y actor.

Ángel Martín: ýEs un rollo abrir una revista y verte ahíý

  • Su presencia en ýSé lo que hicisteis la última semanaý le ha valido el reciente TP al Mejor Presentador pero, más allá de esa labor, Ángel Martín se estrena ahora como actor de teatro. Es su ýmás difícil todavíaý.

El 2008 acaba de comenzar y el éxito le viene de cara. Con el TP en sus manos, cada noche alza, desde la semana pasada, el telón del Teatro Alcázar de Madrid para representar ¡Que viene Richi! Una producción de Globomedia que cuenta con Ángel Martín como protagonista y en la que, el actor y presentador, ha invertido sus últimos meses de trabajo. Intranquilo por la reacción del público, Ángel espera que éste sea el principio de un camino por el que lleguen nuevos e interesantes futuros proyectos. Un hombre todoterreno que, a través de sus palabras, se desvela cercano e ingenioso.

—¿Ha pensado cómo hará para organizarse a partir de ahora con su programa de televisión?

—La verdad es que ha cambiado más la hora de acostarme que de levantarme. Esto altera las noches pero, sobre todo, en el momento de los ensayos. A partir del comienzo sí que será más compatible, puesto que sólo es el tiempo de la representación.

—¿Cómo le convencieron para que se decidiese por este guión?

—¡Eso es lo que me pregunto yo! (risas) Desde luego, dicho con palabras de otro suena fascinante… Me apetecía volver a actuar. Lo hice cuando vine a Madrid, pero en petit comité. Los compañeros de esta obra me parecían fascinantes y, plantearme una serie en televisión, por ejemplo, habría sido más incompatible. Lo mío ha sido muy extraño. Estaba estudiando interpretación y lo dejé para empezar como guionista en Siete vidas. La cosa se complicó y, ya ves. Todavía me cuesta saber qué pensará la gente. Mi gran ventaja es que soy un cómico sobre un escenario y así, la comparación con mi faceta televisiva, es más sencilla.

—Entonces en dramas no piensa todavía, ¿no?

—Ahí sí que la gente pensaría que me he vuelto loco. ¡Sería la hostia para el público! ¡Que viene Richi! es una comedia pero, si me atreviera con Hamlet, seguramente la caída iba a ser sonada.  De momento voy a probar y, luego, ya veremos.

—¿Está preparado para que ciertas críticas se ceben con usted?

—Sí. Las críticas tienen que estar pero hay que saber distinguir entre las que son reales y alguien que lo haga por algún disgusto que se haya llevado conmigo.

—¿Se ha preguntado alguna vez cuál es la clave de su éxito?

—Que no me conocen. Cuando se acercan, el efecto desaparece. La ventaja es que no estoy solo en ningún momento. He tenido la suerte de caer en un espacio fuera de lo normal. Nos dio una libertad que en otra cadena sería imposible. Dije que quería libertad creativa y por eso los espectadores te ven como un colega, mucho más cercano. Hablo así en la tele y fuera de la tele.

—¿Qué le parecería si otros canales sacaran asuntos de su vida personal? ¿Cómo reaccionaría?

—Depende. Lo he pensado. De hecho, he salido dos veces con mi chica en las revistas. Lo que pasa es que eran temas muy estúpidos. En una, la noticia era la película que sacábamos del videoclub -que, por cierto, era Miss Sunshine- y, en la otra, estaba saliendo del Ikea. Al verlas publicadas, pensé que tengo una vida de mierda (risas). La verdad es que es un poco rollo abrir una revista y verte ahí pero no me pueden pillar más allá. Me pareció gracioso, dentro de la poca gracia que me hace pero, cuando otros salen en la playa o peleándose… La próxima vez creo que me pondré a hacer algo salvaje.

—No le hace falta, es usted un auténtico seductor y se lleva a todas las chicas de calle…

—¿Tú crees? No tengo en cuenta que seduzca tanto…

—Bueno, mis compañeras no opinan igual…

—¡Ah! Pues tendré que escuchar más. Tendré que irme para allá y que me lo cuenten ellas.

—¿Qué tal fue, el martes pasado, el arranque de ‘¡Que viene Richi!’?

—De los nervios. Estaba histérico. Cuando hacía monólogos, yo era el único implicado pero, al entrar en el teatro y ver que será mi casa durante medio año, me dan ganas de decir: “¡Quitadme del cartel!”.

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