Software para la jaula de grillos

  • Tres ingenieros, ganadores del programa Spin Off de la Universidad de Málaga en 2006, desarrollan un sistema para conseguir un buen sonido en los grandes espacios públicos sin buena acústica

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SI usted está, por ejemplo, en un pabellón de deportes y no logra entender al speaker en medio del barullo, no se preocupe. No es que usted sea duro de oído es que se trata de un recinto de difícil sonorización, según lo denominan los técnicos. Esto quiere decir que el sonido reverbera y regresa hacia el oyente con retraso lo que da lugar a un ruido generalizado, a una jaula de grillos en la que ni se entienden los mensajes de megafonía ni, prácticamente, lo que le cuenta su vecino de al lado.

El pabellón de deportes de la Universidad de Málaga (UMA) es uno de estos recintos de difícil sonorización. Tanto es así, que se instaló un sistema de megafonía con unos resultados tan pésimos que tuvo que ser retirado. Problemas de estas características los sufren estaciones de tren y autobús o aeropuertos. La empresa Genuix, creada por los tres ingenieros de la Universidad de Málaga que ganaron en 2006 el premio Spin Off de la UMA a la mejor iniciativa empresarial, han desarrollado un sistema que soluciona estas dificultades.

La propuesta de Carlos Martín, Daniel Ruiz y Elena Domínguez, apoyada por el departamento de Ingeniería de las Comunicaciones de la Escuela de Telecomunicaciones de Málaga, arranca con una "caracterización" de los recintos. En esta fase se determina qué ocurre en un espacio para que no tenga buena acústica. Por ejemplo, si se trata de un pabellón deportivo se comprueba cuántos segundos transcurren desde que un aficionado hace sonar su bocina hasta que desaparece el sonido. O sea, se mide la reverberación que en ningún caso debería sobrepasar los 2,4 segundos. Y, por ejemplo, en el complejo deportivo de la UMA supera los tres segundos, lo que supone que ese sonido reverberado se mezcla con el que se está produciendo en ese momento dando lugar a un jaleo de considerables dimensiones. También se mide la claridad sonora, lo que equivale a establecer cómo se dispersa ese sonido en el espacio.

Los datos que se recogen se tratan con una aplicación informática con el fin de conseguir un modelo, es decir, la mejor fórmula para conseguir un buen sonido en un espacio. Se determinan parámetros como las zonas que deben ser accesibles al sonido y se le cuenta a la máquina cómo se comporta esa sala.

A partir de aquí se diseñan las soluciones a medida, en las que se combinan las soluciones informáticas con las tecnológicas. "Puede ser que parte de la solución sea simplemente insonorizar una pared o colocar una cortina, pero en los grandes espacios públicos, como los aeropuertos, no siempre es posible efectuar cambios que afecten al aspecto arquitectónico", explica el profesor de Ingeniería de las Comunicaciones Salvador Luna.

En este sentido, se programan los altavoces para que redireccionen el sonido en un sentido u otro en función de las necesidades de cada momento. "Cada altavoz está conformado por varios altavoces más pequeños y, con una aplicación informática, es posible conseguir que cada uno de ellos suene de una forma ligeramente diferente para que, con la suma de todos, se pueda personalizar el sonido en función de las necesidades".

En definitiva, que si en una determinada dirección el sonido reverbera y produce molestias, no se emite en ese sentido y listo. O, por ejemplo, si el público se concentra sólo en un sector del recinto se puede conseguir que el sonido únicamente atienda esa zona.

Este sistema de sonido ya se aplica en algunos espacios internacionales como el Louvre en París, la estación central de Berlín o el aeropuerto de Dubai. Según Daniel Ruiz el diseño del sistema de sonido implica un incremento de los costes asumible, aunque "sin tener en cuenta los equipos", como los altavoces, que sí son ligeramente más caros que los convencionales.

Geniux realizó hace unos días una exhibición de su sistema de sonido sobre el terreno. Para ello escogió el pabellón de deportes de la Universidad de Málaga, el mismo del que se tuvo que retirar el equipo de megafonía porque el guirigay que se montaba hacía imposible entenderse. El resultado fue más que aceptable. Además, entre los proyectos que ya tienen en marcha figuran la estación de Cercanías de Atocha y el Teatro de Canillas de Aceituno.

Genuix se encuentra en la actualidad instalada en la preincubadora que tiene la UMA en el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA). La estancia gratuita en estas instalaciones es uno de los premios que reciben los siete primeros proyectos seleccionados en el programa Spin Off. Las mejores iniciativas, además, se ven apoyadas con premios en metálico que oscilan entre los 3.000 y 6.000 euros.

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