El zulo de Amstetten estaba blindado como una fortaleza

  • Ocho puertas aislaban del mundo la mazmorra de Josef Fritzl · Una de ellas, la que daba a la primera habitación de Elizabeth, era de acero y pesaba más de 500 kilos

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Josef Fritzl planeó sus crímenes mucho tiempo antes de encerrar en un sótano de su casa a su hija Elisabeth en 1984 y convirtió con el tiempo la prisión en una verdadera fortaleza, informó ayer el director de la Policía Criminal de Baja Austria, Franz Polzer, en rueda de prensa.

"Creemos que ya en la fase de planeamiento tuvo que haber pensando en construir un sótano secreto", comentó Polzer. Fritzl trabajó en una ampliación de su casa de 1978 a 1983 y ya previó crear la habitación subterránea que permaneció oculta a las autoridades de construcción.

El hombre encerró a su hija, hoy de 42 años, cuando ésta tenía 18 y la violó repetidamente. Fruto de los abusos nacieron seis hijos, de los que tres vivían bajo tierra y otros tres fueron sacados de allí por Fritzl, que los crió con su esposa alegando que su hija los había abandonado.

En esta serie de crímenes, que ha conmocionado al mundo, quedan por explicar, entre otras muchas incógnitas, tanto el hecho de que las actividades de Frtizl pasasen desapercibidas para sus vecinos y las autoridades locales como la ignorancia de estos horrores en la que, al parecer, vivía Rosemarie, la esposa de este electricista jubilado de 73 años.

Los investigadores encontraron días atrás otro acceso al lugar donde tuvieron lugar estos horrores, detrás de una puerta de 500 kilos de acero, que servía para entrar a la habitación de unos 35 metros cuadrados en la que Elisabeth pasó los primeros años. Esta puerta fue después abandonada y reemplazada por otra, más liviana pero también segura.

En el año 1993 y tras el nacimiento del cuatro hijo fruto de las relaciones incestuosas, el acusado amplió el calabozo subterráneo debajo de su casa hasta unos 55 metros cuadrados aproximadamente, agregó Polzer.

Para acceder a la mazmorra, una vez construida totalmente, había que traspasar ocho puertas y luego abrir dos cerraduras electrónicas, por lo que era imposible que las víctimas escaparan.

A petición de su hija, Josef Fritzl había llevado al sótano preparados con vitaminas y una lámpara de rayos ultravioleta, lo que probablemente evitó en parte las consecuencias del encierro de años sin luz solar.

La Policía anunció que terminará esta semana con su registro del sótano de la casa de Amstetten, añadió Polzer.

Fritzl será presentado el próximo lunes de nuevo ante un juez de instrucción. Polzer lo describió ayer como un criminal que actuó solo con una "increíble energía". El fiscal, Gerhard Sedlacek, explicó que el magistrado que actuará la semana que viene es otro, después de que una jueza de Saint Polten, capital del Estado de Baja Austria, enviara a Fritzl a prisión preventiva el pasado martes. La Fiscalía hablará con él en breve.

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