Un miembro de la red de Nanysex usó la violencia en los abusos a menores

  • Los psicólogos que exploraron a los pequeños exponen el caso de un niño de 6 años que recibió "golpes en la cabeza" para obligarle a mantener contacto sexual

Continúa el proceso contra la red de pederastia liderada por Álvaro I.G., conocido como Nanysex. Ayer era el turno de los forenses que en su declaración acreditaron que José G.C., alias Aza, uno de los miembros de esta trama de pederastia, utilizaba la fuerza y la violencia para cometer los abusos sexuales sobre los menores. En concreto expusieron el caso de una de las víctimas, de 6 años, al que vejó en diversas ocasiones.

Los psicólogos que exploraron a los pequeños expusieron los informes que elaboraron en junio de 2005 para detectar la presencia de secuelas psíquicas y físicas derivadas de la traumática experiencia que vivieron a manos de Nanysex y sus acólitos, quienes se enfrentan a más de 86 años de cárcel. En el caso de una de las víctimas, el informe de exploración psiquiátrica recoge que el menor "menciona" que Aza, de 26 años, "le daba golpes en la cabeza" para obligarle a mantener contactos sexuales. Del mismo modo, otro de los informes manifiesta que abusaba de sus víctimas en su casa, donde les advertía que "no podían hablar" y les llegaba a dar regalos, como una bicicleta, para que no contaran a sus padres lo que ocurría mientras eran cuidados por él.

Hasta ahora no se había considerado el delito de agresión, ya que, pese a la brutalidad de las imágenes, el fiscal no apreciaba en los vídeos "signos de intimidación o violencia", requisito legal para que un abuso pueda ser tipificado como tal. No obstante, las periciales podrían revertir esta consideración, puesto que en varios casos ya se ha demostrado el uso de la violencia para someter a los pequeños. Al respecto, una de las madres aseguró que encontró "gotas de sangre" en los pañales de su hija, mientras que otra contó que observó que el suyo tenía las partes íntimas enrojecidas.

El informe de los forenses implicará la imputación al procesado de un nuevo delito de agresión sexual y, por tanto, un aumento de la pena de más del doble. Actualmente José G.C. se enfrenta a 24 años de prisión por dos delitos de abusos sexuales y otro de pornografía infantil.

En cuanto a las lesiones psicológicas, los expertos expusieron que no se han detectado secuelas en los pequeños, salvo en dos de ellos, en los que se aprecia "un cambio de actitud" en su vida cotidiana. Sin embargo, subrayaron que las posibles secuelas se podrían manifestar en la etapa de la adolescencia y advirtieron que los niños podrían convertirse en "futuros agresores sexuales".

El abogado de una de las medres, Manuel Maza, reclamó la puesta en marcha de una ley específica para los pederastas.

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