Un 70% de los menores que padecen depresión están sin diagnosticar

  • El decaimiento en niños y adolescentes ha crecido hasta un 8% o un 9% del conjunto de la población de estas edades · Problemas psicosociales o experiencias adversas en la infancia son algunas causas

Más de un 70 por ciento de los niños y adolescentes que padecen algún tipo de depresión o trastorno emocional no están diagnosticados correctamente y, por tanto, no reciben tratamiento, según datos extraídos de estudios realizados en Estados Unidos y que son extrapolables a España.

Esta es una de las principales conclusiones de la ponencia Intervenciones preventivas en la depresión infantil y juvenil, que hoy presenta la jefe del Servicio de Psiquiatría Infantil y Juvenil del USP Instituto Universitario Dexeus, Amaia Hervás, durante la XXII Jornada de Pediatría Ambulatoria.

Según Hervás, hasta hace unos años ha habido una negación social a la existencia de la depresión infantil y, entre otros, éste sería uno de los motivos del infradiagnóstico. La tesis de esta especialista está reafirmada por los estudios de la catedrática de Psicología de la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB) Edelmira Domènech, quien afirma que la depresión en estas edades ha crecido hasta un 8 o 9 por ciento del conjunto de la población infantil.

Uno de los motivos principales de no llegar a realizar un diagnóstico es que los síntomas que presenta el niño son diferentes de los tipificados en adultos, sobre todo porque los niños "no verbalizan" la depresión.

Los expertos han establecido un protocolo de detección basado en cinco aspectos: niño buen estudiante que se vuelve desafiante y difícil; niño que muestra fobia escolar; preocupaciones vinculadas a desastres y la muerte; desmoralización y falta de diversión, y quejas constantes con síntomas físicos que provocan continuas visitas al especialista.

Entre un 20 y un 50 por ciento de niños y adolescentes que padecen depresión o trastornos emocionales tienen una historia familiar de depresión o problemas familiares. Si además, son hijos de padres depresivos, aumenta hasta un 50 por ciento la posibilidad de padecer. Otras causas son factores psicosociales, experiencias adversas en la infancia y la interacción genética y ambiental.

En un número considerable de casos, la depresión que se inicia antes de los 18 años persiste en la edad adulta, por ello la detección precoz es clave. Según Hervás, "el abordaje psicológico de estos casos es fundamental y actúa como complemento de los tratamientos farmacológicos que son eficientes en estas edades".

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