La comunidad internacional presiona para enviar más ayuda a Myanmar

  • Las agencias humanitarias se quejan de la parsimonia con que las autoridades del país conceden los permisos para poder entrar · Ayer empezaron a llegar cargamentos desde Rusia y Tailandia

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Las organizaciones internacionales de ayuda están avanzando muy lentamente en Myanmar (antigua Birmania), donde las víctimas del ciclón Nargis tienen necesidades cada vez más urgentes pero la Junta Militar sigue poniendo obstáculos.

Naciones Unidas estima que las víctimas mortales alcanzan ya las 100.000, los desaparecidos llegan a 220.000 y que 1,9 millones de personas se ven afectadas por el hambre, la sed y el peligro inminente de contraer enfermedades. Mientras que la cadena de televisión birmana MRTV informó ayer de 23.335 muertos, 1.403 heridos y 37.019 desaparecidos.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, instó al Gobierno de Myanmar a cooperar. Las organizaciones de ayuda deben poder entrar al país "sin obstáculos" lo antes posible. El secretario general de la ONU dijo que intentó hablar directamente con los jefes militares, pero que hasta ahora no lo ha consiguió. También Estados Unidos, Alemania y Reino Unido están ejerciendo presión, pero hasta ahora sin efecto.

Las agencias de ayuda humanitaria llevan cinco días quejándose de la parsimonia con que la que las autoridades birmanas conceden los permisos de carga y los visados de entrada de personas.

La organización Human Rights Watch pidió ayer a China, India y los miembros de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (Asean) que presionen a la Junta Militar para que levante sus restricciones a la entrada de ayuda humanitaria.

Mientras tanto, un avión militar estadounidense con ayuda recibió un permiso para aterrizar en Rangún mañana lunes. Además, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) aseguró en Ginebra que sus primeros camiones llegaron a Myanmar sin dificultades desde la vecina Tailandia, llevando 20 toneladas de ayuda de emergencia para los supervivientes del ciclón.

Horas después partían desde Bangkok dos aviones Hércules C-130 de las Fuerzas Aéreas tailandesas con ayuda humanitaria de la Cruz Roja de Tailandia y de una fundación de la familia real.

Los aparatos transportan 900 bolsas con artículos de primera necesidad (leche en polvo, agua potable, comida, mosquiteras, pastillas purificadores de agua y generadores de electricidad) para repartir entre el millón y medio de damnificados.

Otro cargamento con 10 toneladas de primeros auxilios, donado por el rey de Tailandia, Bhumibol Adulyadej, está previsto que salga hoy en otro avión militar hacia Rangún.

Ayer también llegó la primera ayuda rusa a Myanmar. En Rangún aterrizó un avión con unas 30 toneladas de carpas y mantas, informó Itar-Tass. La ayuda se entrega al Gobierno birmano, que se encargará de repartirla. De esta manera, Rusia cedió a la disposición birmana de entregar ayuda pero no repartirla. En total, Rusia quiere llevar a Myanmar al menos 60 toneladas de alimentos, medicamentos y generadores a diesel.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) negociaba en tanto con los militares la liberación de una entrega confiscada el viernes. La carga fue llevada sin aprobación de la organización a un almacén del aeropuerto.

El director general de la organización no gubernamental australiana World Vision, Tim Costello, dijo ayer desde Rangún que "la impresión de que la ayuda no está llegando es equivocada, en realidad estamos entregando asistencia en algunas de las áreas más remotas y afectadas, pero sabemos que hay gente esperando, sabemos que hay amenazas de epidemias y sabemos que necesitamos que la ayuda fluya por los canales con toda su capacidad".

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