Una comarca belga, en alerta por riesgo radiactivo en los alimentos

  • La detección de radiación en Fleurus tras un escape de yodo 131 en un instituto científico obliga al Gobierno a desaconsejar el consumo de leche y verduras

El Gobierno belga ha notificado a la Comisión Europea la existencia de una fuga "muy pequeña a la atmósfera" de yodo radioactivo 131 registrada en el Instituto Nacional de Elementos Radiológicos, ubicado en la localidad de Fleurus, en el sur del país y a unos 39 kilómetros de Bruselas. El incidente nuclear, que tuvo lugar el pasado lunes por la tarde, ha sido catalogado de "serio" por las autoridades belgas y ha sido clasificado como nivel 3 (sobre 7) dentro de la Escala Internacional de Sucesos Nucleares. Por ello, las autoridades piden no consumir leche ni verduras procedentes de las zonas afectadas.

Basándose en análisis medioambientales, la Agencia Federal de Control Nuclear belga -cuya portavoz, Karina Beule, compareció ayer ante los medios junto a Jaak Raes, representante del Ministerio del Interior- ha decretado aplicar "medidas de protección" que incluyen la recomendación a la población de las localidades de Fleurus, Wanfercée-Baulet y Lambusart, así como de Sambreville, Keuniée, Tamines y Velaine, que se encuentran a cinco kilómetros al noreste del Instituto, de no consumir productos alimentarios cultivados y producidos en la zona, fundamentalmente verduras y leche.

De momento, no hay constancia de que ninguna persona se haya visto afectada por la fuga, según confirmó ayer en rueda de prensa el portavoz de Energía del Ejecutivo comunitario, Ferrán Tarradellas. El portavoz explicó que todos los estados miembros han sido notificados de este incidente a través del sistema de alerta Ecurie, utilizado para dar cuenta de este tipo de situaciones e informar de las medidas de protección pertinentes.

En los primeros momentos del incidente no se realizaron pesquisas para determinar las consecuencias del suceso, aunque en los análisis medioambientales se detectaron niveles "más elevados" de yodo radioactivo que los esperados.

Agentes de la Policía recorrieron ayer las calles de Fleurus en vehículos con altavoces, avisando a los ciudadanos de la decisión del Gobierno. Según el alcalde de esta localidad de 20.000 habitantes, Jean-Luc Borremans, "la gente está preocupada, es normal. Todo lo que concierne lo nuclear asusta, pero confío en los profesionales, que me dicen que la situación no entraña peligro".

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