La Policía confirma que Josef Fritzl fue condenado por violación en 1967

  • Las actas judiciales recogen además que fue denunciado por exhibicionismo · La investigación se centra en la infraestructura subterránea tras descubrirse una segunda puerta de acceso al sótano

El monstruo de Amstetten, Josef Fritzl, fue condenado en 1967 por la violación de una mujer de 24 años, según revelaron actas judiciales que fueron halladas en el marco del caso en su contra por presuntamente encerrar y abusar de su propia hija, informaba ayer un periódico. Además, ese mismo año intentó violar a una joven de 21 años de la ciudad de Linz durante un paseo por el bosque, según Oberösterreichischen Nach-richten.

El rotativo destaca que desde el miércoles la Justicia tiene en sus manos esas actas. Fritzl también fue objeto de denuncia por exhibicionismo, añade el diario. Entretanto, una mujer de Linz ha denunciado que también fue violada por Fritzl.

La fiscalía de St. Polten, capital de Baja Austria, señaló que los delitos han prescrito. En vista de los terribles crímenes de los que ahora se acusa a Fritzl, la ministra de Justicia austríaca, Maria Berger, apoyó la idea de duplicar los plazos actuales para borrar los antecedentes de delitos sexuales. Hasta el momento, los registros se borraban a los 15 años. La ministra rechazó en cambio la exigencia de mayores penas y dijo que son adecuadas las vigentes de 15, 20 años o cadena perpetua en caso de muerte de la víctima.

El jefe de la investigación, Franz Polzer, aseguró ayer que sus agentes han "completado la imagen de la familia", que revela que el acusado "no sólo es una persona autoritaria sino un verdadero tirano, que no permite preguntas".

Para la familia "era un tabú saber por dónde se movía. Y el sótano de la casa era un tabú especial", explicó Polzer.

El sótano en el que Josef Fritzl mantuvo encerrada durante años a su hija y a tres de los niños que tuvo con ella centró también ayer las investigaciones de la Policía austriaca, que ha descubierto que estaba asegurado con dos puertas de acero.

Hasta ahora la Policía creía que el laberinto que Fritzl había asegurado de forma electrónica solamente estaba cerrado por una sola puerta de unos 300 kilos. Los expertos de la investigación quieren establecer además si a través de esas puertas era posible introducir gas en las habitaciones. Fritzl había amenazado a su hija en caso de que algo le pasara con la liberación de gas en las habitaciones, lo que mataría a todos sus ocupantes.

Según afirmó ayer Polzer, el trabajo de los policías se complica ante la falta de espacio y oxígeno en el calabozo, lo que obliga a los peritos a interrumpir su trabajo con frecuencia para tomar aire.

Para evitar que los agentes dejen huellas de ADN, deben trabajar siempre con máscaras, explicó Polzer, y agregó que las pesquisas en el lugar durarán varias semanas más.

La Policía está tratando de entender cómo funcionaba toda la infraestructura subterránea instalada por Fritzl a lo largo de los años debajo de su casa. "En el calabozo hay muchos caños, que desaparecen en las paredes. Todo está muy bien aislado con espuma industrial", dijo Polzer.

Mientras que Fritzl se encuentran en prisión preventiva, las víctimas, así como su esposa, de 68 años, se encuentran en una clínica de Amstetten-Mauer bajo tratamiento psiquiátrico.

Günter Mörwald, director de la cárcel en la que se encuentra Fritzl, dijo ayer al diario gratuito Heute que el acusado ha sido trasladado a una celda en solitario para evitar que sea "linchado" por los demás presos.

A diferencia del código de los presos, para quienes la violación de menores es uno de los delitos más graves, la ley en Austria prevé penas relativamente moderadas en estos casos.

Y es que si no hay suficientes pruebas para condenar a Fritzl a cadena perpetua por "homicidio por denegación de auxilio", por la muerte de uno de los bebés nacidos en cautiverio, la pena de cárcel de Fritzl sería sólo de 15 años. Teóricamente podría incluso conseguir salir de la cárcel bajo libertad condicional tras 7 años y medio.

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