Pánico en China tras el anuncio de una fuerte réplica

  • Se anunció que la réplica podría llegar hasta los 7 grados en la escala de Richter, lo que provocó una huida despavorida que congestionó carreteras y gasolineras

El anuncio de que una fuerte réplica de hasta siete grados de magnitud en la escala abierta de Richter puede afectar hoy la zona devastada por el seísmo, provocó el pánico entre los supervivientes en el suroeste de China en las últimas horas.

Según la agencia oficial de noticias Xinhua, tras el anuncio, los vecinos del distrito de Wenchuan, devastado por el temblor de 8 grados del 12 de mayo, huyeron despavoridos de las casas que quedan en pie tras hacerse con mantas y otros enseres.

En Chengdu, la capital provincial, la gente subió de inmediato a sus autos, lo que congestionó las carreteras y gasolineras de la zona.

Muchos vecinos de la capital no conciliaron el sueño la pasada noche y han permanecido alertas y preparados para salir corriendo de las provisionales tiendas de campaña en las que se alojan.

El devastador terremoto del 12 de mayo es el peor sufrido por China en tres décadas, con más de 34.000 muertos, según recuentos oficiales.

La cifra de sepultados y desaparecidos desvelada en los últimos días, unos 40.000, indica que el saldo letal de esta catástrofe podría superar las 70.000 víctimas.

La misma reacción de pánico ante el anuncio de réplica se registró en el resto de la provincia de Sichuan, donde se ubicó el epicentro del terremoto y en las aledañas de Guizhou y Chongqing.

"Hemos tenido que responder cientos de llamadas desde que a las 10 de la noche (de ayer) se anunció la posibilidad de una fuerte réplica", señaló Chen Benjin, responsable del buró sismológico de Guizhou.

Desde el 12 de mayo se han registrado 145 réplicas en la zona superiores a los cuatro grados de magnitud, y otras 23 por encima de los cinco grados.

El país vive desde ayer por la tarde, cuando se cumplió una semana desde la catástrofe, tres días de luto oficial, el primero que se impone por el pueblo y no por los líderes comunistas fallecidos.

El gobierno chino reaccionó de inmediato ante la catástrofe con el envío de ayuda material y personal entre los que se incluyen 34.000 profesionales médicos, 181.460 tiendas de campaña y 220.000 mantas.

Además, por primera vez el gobierno comunista permite la entrada de expertos en rescate extranjeros, en concreto a equipos de Japón, Taiwán, Singapur, Rusia y Corea del Sur.

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