Oro líquido en lonchas

  • Un centro extremeño de investigación alimentaria comercializa aceite de oliva sólido.

Es uno de los productos estrella de nuestra gastronomía y a diario lo utilizamos en todo tipo de guisos; siempre en estado líquido, claro. El aceite de oliva, también llamado oro líquido, no sólo puede usarse para freír, aliñar ensaladas o dar sabor a otros platos; también puede ser un bocado sólido en sí mismo para caterings, postres o acompañante de otros alimentos. Un centro extremeño de investigación alimentaria texturiza aceite de oliva para su comercialización en lonchas.

El centro extremeño somete al aceite líquido a un proceso que le permite alcanzar un aspecto que se asemeja al de una barra de queso, aunque los investigadores no ofrecen detalles para no dar ideas a la competencia, pero aseguran que se trata de un alimento "inocuo y saludable" en el que se emplean algunos productos "con los que se elaboran platos precocinados", según declaró uno de los técnicos de este centro de investigación Alfonso Montaño.

Ni siquiera se trata del único nuevo uso que estos innovadores de la cocina han dado al aceite. El helado confeccionado con este mismo ingrediente puede ser el postre perfecto para quien quiera probar algo diferente. Montaño detalló que en primer lugar hay que hacer un almíbar calentando agua y azúcar al baño maría. Después se añadirán yemas de huevos montadas y, a continuación, se mezcla a esta masa la nata y, finalmente, se añade el aceite de la variedad que se prefiera. Entonces, la mezcla estará lista para ser introducido en el congelador.

Montaño explicó que trabajan para ayudar a las empresas aceiteras en la comercialización de su producto presentándolo en "nuevos formatos", que posibiliten a su vez "nuevos usos" en la cocina y acaparar "nuevos consumidores".

El técnico relató que tratan de "crear otras necesidades" en el consumidor, presentando el aceite en diversas texturas, para que este producto se pueda degustar como postre; acompañando a la tabla de quesos; en ensaladas, incorporándolo en dados; o bien en lonchas para ofrecerlo en un catering. En definitiva, se trata de dar "otros usos" a un producto que ofrece "mucho "juego" en la cocina. Según Montaño, se puede presentar en diversos "formatos, colores y sabores", en función de la variedad de aceituna que se emplee.

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