Maddie, un drama que dura un año

  • En el primer aniversario, el 3 de mayo, de la desaparición de la niña británica que ha despertado interés mundial, sus padres dicen que seguirán buscándola

La desaparición de la niña británica Madeleine McCann hace un año en Portugal transformó unas vacaciones familiares en un drama de alcance global, al que contribuyeron los padres y el desmesurado interés de los medios en todo el mundo.

Kate y Gerry McCann reiteraron ayer que seguramente su hija sigue viva y solicitaron la ayuda de la población para encontrar a la pequeña. Con motivo de cumplirse mañana, día 3 de mayo, el primer aniversario de la desaparición de Maddie, los padres dijeron ayer a varias cadenas británicas de televisión que cualquier información sobre la menor, por escasa que sea, puede ayudar a localizarla.

"Cualquier padre podrá entender que haremos lo que sea para recuperar a la niña. Iremos al fin del mundo. Somos los padres de Madeleine, si no la ayudamos, ¿quién lo hará?", afirmó Kate McCann.

Ante las críticas recibidas por dejar a sus hijos -Madeleine y sus dos hermanos gemelos- solos en la habitación donde dormían, la madre de Maddie aseguró que no volverán a correr un riesgo así.

"Se ha cometido un delito horroroso, un delito horrible. Es tan importante concentrarse en ello", agregó.

Madeleine, de cuatro años, desapareció de la habitación en la que dormía con sus dos hermanos gemelos, de tres, en un centro turístico de Praia da Luz, en el Algarve, mientras sus padres cenaban en un restaurante cercano.

La noticia conmocionó a los británicos, ya sensibilizados por otros casos de menores, como el de las pequeñas de diez años Holly Wells y Jessica Chapman, raptadas y asesinadas en el 2002 por Ian Huntley, el bedel de su escuela en Soham (sur de Inglaterra).

Esta vez, la desaparición de una niña británica ocurría en el extranjero, por lo que el interés de los medios, especialmente los tabloides deseosos de historias sensacionalistas, fue excesivo.

Ese apetito mediático fue aprovechado por Gerry y Kate McCann, que veían en la televisión, los periódicos e internet los mejores instrumentos para divulgar la desaparición de su hija.

Además de recurrir a la Policía, los McCann pusieron en marcha una intensa campaña que aún no ha terminado, al conseguir el respaldo de familiares, amigos, escritores, personalidades del mundo del deporte, empresarios y hasta políticos.

Los ojos de Madeleine recorrían el mundo. Afiches con el rostro de la pequeña empezaban a verse en estaciones de trenes, en los bancos y, especialmente, en los aeropuertos británicos.

El Ministerio de Asuntos Exteriores enviaba a mediados de mayo a Portugal al periodista Clarence Mitchell, responsable del departamento de relaciones del Gobierno con los medios, para ayudar a la familia a tratar con los medios de comunicación.

Los McCann, ambos médicos católicos de Leicestershire (centro de Inglaterra), viajaron por varios países europeos y consiguieron una audiencia con el Papa Benedicto XVI en el Vaticano.

En el Reino Unido, los parientes de los McCann abrieron el llamado Fondo Madeleine, destinado a recaudar dinero para financiar la búsqueda de la pequeña y ayudar a otras familias que en el futuro pudieran estar en una situación similar.

En septiembre de 2007, este fondo superaba el millón de libras (unos 1,2 millones de euros) gracias a contribuciones de compañías y ciudadanos que se solidarizaban con esta tragedia familiar.

Sin embargo, cuando la Policía portuguesa declaró a los padres sospechosos de la desaparición de su hija, el 7 de septiembre del año pasado, mucha gente les retiró el apoyo financiero.

La amplia difusión de la historia, en muchos casos con información no contrastada y sin fuentes, fue motivo de debate entre británicos que se preguntaban si familias con menos recursos que los McCann hubieran recibido la misma atención en una situación similar.

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